Opinión

Me gustaría “convertirme”…, ¿pero en qué?

Punto y seguido

Cioran

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Tu alma contenía un canto: ¿qué lo ha sofocado? Emilio Cioran

Una selección de aforismos de Emilio Cioran para no olvidar, o apenas descubrir, a Cioran:

-Ninguna crisis profunda carece de su trasfondo fisiológico y metafísico a la vez.

-Cada generación vive en lo absoluto, es decir, reacciona como si acabase de alcanzar la cima de la historia. El gran secreto de todo: sentirse el centro del mundo. Eso es exactamente lo que hace cada individuo.

-Depresiones como las mías no son “normales” más que durante la adolescencia y en la extrema decrepitud.

-Una certeza, siento la piedad más intensamente que el común de los mortales. Pero eso no prueba que sea mejor que ellos, no, sólo más débil.

-Los únicos amigos a los que verdaderamente queremos son aquellos con los cuales tenemos pocos puntos en común, que no poseen las mismas preocupaciones que nosotros, y a los cuales vemos lo más raramente posible. Por lo demás, la amistad sólo subsiste mientras no se ponga de manifiesto, mientras no pretenda ir más allá de lo que ésta es.

-Una religión no está viva más que durante la elaboración de sus dogmas. No se cree realmente hasta mucho tiempo después de que se ignore en qué se debe creer exactamente.

-Tu alma contenía un canto: ¿qué lo ha sofocado?

-¡Ninguna religión más extraña que la cristiana! Su figura central (Jesucristo) es un proscrito.

-No nos sentimos orgullosos cuando sufrimos, sino cuando hemos sufrido. Nuestras desgracias no son una lección de modestia. Y, a decir verdad, nada se torna modesto.

-Mi vieja obsesión: romper con todo, retirarme a una cueva… ¡Ay! Si no temiera tanto el frío, sé que juntaría el coraje suficiente como para abandonarlo todo… Esa debilidad me aplasta y me empuja a todos los compromisos.

-Desconfío de todo aquel que quiere mandar sobre otros. Esa arraigada tendencia, común a tanta gente… ¿es una superioridad, un defecto? Yo creo no poseerla. Siento la idea misma de dar una orden como algo ajeno. Y recibirla, más todavía. Ni maestro, ni esclavo. Eternamente, nada.

-Armarse de paciencia, ¡qué frase tan cabal! La paciencia es, efectivamente, un arma y nada puede hacerse contra quien sabe proveerse de ella. De las virtudes, es la que más falta me hace. Sin ella, estamos indefectiblemente al albur del capricho o de la desesperación.

-Trabajar, producir, no es reflexionar, es justamente lo contrario. Reflexionar consiste en situarse aparte de todos los actos, y como por fuera de todas las ideas.

-No podemos menos que admirar a quienes tienen el valor de arrastrarse, de ser abiertamente cobardes, de confesar sus debilidades. Aunque puede que “admirar” no sea la palabra… A quienes sin duda envidiamos es a quienes, para triunfar, no retroceden ni ante el ridículo.

-Fulanito es, ahora, mi bestia negra. Menganito lo será mañana, y así sucesivamente. Debemos considerar como un regalo de la Providencia la posibilidad que poseemos de verter sobre cualquiera de los demás nuestras reservas de bilis. Tal es el precio exigido por nuestro equilibrio pues, en otro caso, seríamos nosotros el blanco de todos nuestros dardos.

-Ayer noche, en la iglesia de San Roque, El Mesías. Dos horas de júbilo. Ahora siento vergüenza de todos esos años en los que estuve deprimido.  Aunque bien es cierto que en esos momentos era el Amo del Mundo.

-Si los aztecas practicaron el sacrificio humano fue para apaciguar a los dioses, a los que se ofrecía sangre a fin de que impidieran que el universo se sumergiera en el caos. En lo que a mí respecta, no puedo creer en las “leyes”; el universo no subsiste más que por una intervención sobrenatural. Llega el final de un período cósmico, y esa intervención, una vez concluida, el mundo se deshace en el acto.

@rivonrl

 

 

 

 

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