Opinión

Medios, diversidad y religión, un trío imposible

Por:Carlo Daniel Aguilar González

Para cuando usted lea estas líneas, la cobertura de la visita del Papa Francisco en los medios de comunicación posiblemente le provoque más preguntas que respuestas. Más insatisfacciones que alegrías. O hartazgo en vez de tranquilidad.

Tres días consecutivos de imágenes, videos y audios del líder de la Iglesia Católica, así como de los integrantes de la clase mexicana que lo acompañan en sus eventos, pueden causar todo tipo de sentimientos y significados entre las audiencias de los medios.

Existen múltiples preguntas y dudas que pueden surgir durante estos días. Además del gasto con cargo al erario en los preparativos y la cercanía en la relación Iglesia-Estado –cada aspecto digno de un análisis a profundidad-, vale la pena reflexionar sobre el papel que juegan los medios de comunicación en la cobertura.

¿El tiempo y el espacio que se le otorga han sido un exceso? ¿Cuál es el compromiso social que muestra cada medio en el tratamiento informativo que está proporcionando a la visita del jerarca católico? Estas pueden ser solo dos de las preguntas que surjan.

Si nos trasladamos a los cuestionamientos que deberían hacerse los directivos o los jefes de información en los medios, podríamos añadir la pregunta sobre la calidad y la pluralidad en la información que se está ofreciendo a las audiencias.

Según el artículo 256 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión –promulgada y en vigor desde 2014-, uno de los derechos de las audiencias consiste en “recibir contenidos que reflejen el pluralismo ideológico, político, social, cultural y lingüístico de la Nación”.

La religión católica es una de las múltiples religiones que existen y se profesan en el país.  Las estadísticas y las cifras muestran que es mayoritaria, pero no la única.

¿Dónde están las demás religiones en los contenidos de los medios? ¿Se les ha considerado en la producción informativa o estamos ante una sobreexposición mediática de la visión de la jerarquía católica? ¿Se les han abierto los micrófonos a líderes o representantes de otras religiones? ¿Los ha visto usted a cuadro o en las pantallas de televisión a partir del viernes 12 de febrero?

Si las respuestas a las últimas tres preguntas fueron “no”, entonces me atrevería a decir nos encontramos en un escenario de incumplimiento de la Ley –también según cada caso particular-. Así, algunos medios de comunicación se transformarían en limitadores de la pluralidad ideológica y la diversidad. Voluntaria o involuntariamente. En victimarios de los derechos de las audiencias a las cuales se deben. Una vez más.

No se puede negar que la visita del Papa Francisco tiene elementos y criterios de noticiabilidad. Que posee “atractivo” para los periodistas y los medios de comunicación. Que como todo líder religioso, tiene el derecho a defender los valores y los principios de la religión que representa, y que su visión sea retomada en los medios, como una de las voces en el espacio público.

Pero entre dar cobertura a su visita y proporcionar más del 50% de las notas, crónicas y reportajes a asuntos relacionados con los eventos de su visita o la perspectiva de distintos actores dentro de la Iglesia Católica (cardenal, arzobispos, nuncio, obispos, feligreses), existe una notable diferencia.

El segundo escenario conlleva pensar en que se están  limitando visiones y voces dentro del espectro radioeléctrico –propiedad de la nación-.

Valdría la pena exigir a los distintos medios, la apertura de espacios a la visión de los Testigos de Jehová, los mormones, los luteranos, las distintas religiones evangélicas, las diversas formas de cristianismo, los judíos, los musulmanes y otros miembros de religiones que se profesan en México.

En la construcción y consolidación del “mito de la transición democrática” (Ackerman dixit), los llamados medios de comunicación también han contribuido con su granito –o granote- de arena. Han quedado a deber. La mayoría sigue prefiriendo plegarse al poder y los intereses económicos en juego, que apostarle por sus audiencias.

En Querétaro los medios no tendrían que trasladarse muy lejos de Plaza de Armas o de la zona de Centro Sur –lugares donde se genera más del 50% de la información que se publica- para encontrar a líderes de otras religiones. Calles como Ignacio Pérez, Arteaga y Regulés –en el Centro-, o avenida Cimatario –por las inmediaciones de la USEBEQ- son sitios donde se ubican sitios de culto para otras religiones.

Los medios universitarios (TV UAQ, Radio Universidad, Tribuna de Querétaro y Prensa UAQ) deben ser el referente obligado en la pluralidad y diversidad informativa. Cada uno desde su propia línea editorial y lenguaje que utiliza.

Ubicar a las audiencias en el centro del análisis haría mirar la producción informativa desde otro punto de partida. Si esa fuera la apuesta, el vínculo medios-diversidad-religión dejaría de ser un trío imposible y se convertiría en realidad en estos días.

 

 

@carloaguilarg

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