Opinión

Mensaje a un amigo

Por Augusto L. Peón Solís

Para Marco Carrillo con respeto y admiración

Las siguientes líneas son más el producto del sentimiento y de mi relación profesional con Marco Carrillo en los últimos cinco años en la UAQ, que de un análisis de los recientes eventos acontecidos en nuestra Universidad.

Lo primero que tengo que decir es que participé, bajo la coordinación de Marco, en diversos proyectos relevantes para la Universidad, destacando la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica de la Universidad, el proyecto del campus Aeropuerto y el diseño de la Licenciatura en Desarrollo Humano para la Sustentabilidad.

Desde el inicio de nuestra colaboración supe, y así lo expresé desde entonces a varios de mis colegas en la Facultad de Ciencias Políticas, que Marco era poseedor de virtudes que mucho he apreciado en él: suave en el trato, firme en sus convicciones, conciliador, dispuesto a defender la institucionalidad y hondamente preocupado por las necesidades de los integrantes de la comunidad universitaria.

Para mí trabajar con él fue gratificante no sólo por su permanente apoyo sino porque siempre estuvo dispuesto a escuchar y a discutir ideas y propuestas, dentro de un marco de plena libertad que enriqueció el clima de trabajo con sus colaboradores y fincó lazos profundos de afecto hacia su persona.

En la etapa más reciente, tuve la honra de formar parte de su grupo de colaboradores más cercano en la reciente contienda por la Rectoría y ello me sirvió para constatar su facilidad para generar en el equipo un espíritu de trabajo y una visión compartida que en mucho fue alimentada por sus cualidades de liderazgo, su disposición a integrar distintos puntos de vista y su generoso trato para con todos los que lo apoyamos.

¿Qué me deja esta experiencia?

Me deja la profunda satisfacción de haber trabajado con un académico apasionadamente comprometido con el presente y el futuro de la UAQ y dispuesto a dar lo mejor de sí mismo para hacer realidad los nobles propósitos contemplados en su propuesta de trabajo y en sus más anhelados sueños.

Sin embargo, por encima de cualquier otra cosa, la convivencia con Marco Carrillo me deja una huella más profunda que con nada compara: el aprendizaje de vida de lo que significa la amistad más allá de un concepto o una coyuntura política y el orgullo de haber pertenecido a un gran equipo de trabajo al que siempre voy a extrañar.

Finalmente, quiero hacer patente mi agradecimiento a Gloria y a sus tres hijos por su calidez y por el hecho de haber abierto su casa donde siempre nos recibieron con todas las atenciones y muestras de afecto. Para todos mi más sincero cariño.

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