Opinión

México no tiene memoria, telenovela mexicana

Por: Ángel Rodríguez

Después de que la actriz y primera dama de México, Angélica Rivera Hurtado, hiciera público que la casa ubicada en Lomas de Chapultepec, valuada en 54 millones de pesos, es suya, se creó una controversia en la sociedad respecto al origen de los recursos que la hicieron propietaria del inmueble, siendo evidente la falta de coherencia en el discurso que manejó en aquel mensaje televisivo.

Muchas celebridades, figuras nacionales e internacionales, comenzaron a emitir opiniones referentes al tema. Pero cabe destacar algunos comentarios que comenzaron a circular en redes sociales.

Paty Chapoy, periodista de espectáculos de TV Azteca, hizo una precisión muy cierta: la actriz mejor pagada de Televisa, a lo largo de su historia, ha sido Thalía, quien recibió 10 millones de pesos por su famosa trilogía de telenovelas: “María la del barro”, “María Mercedes” y “Marimar”. La ahora esposa de Tommy Motola declaró al programa ventaneando que Emilio Azcárraga no ha hecho nuevamente un contrato de esa magnitud.

Analizando la trayectoria de la ahora primera dama, podemos destacar producciones como: “La dueña”, producida en 1995, misma que la colocó en la escena de las telenovelas y la llevó a ganarse el reconocimiento del público. Después de esas producciones, vinieron otros melodramas de menor éxito y también su matrimonio con José Alberto Castro, hermano de la actriz Verónica Castro.

Ahí fue cuando comenzó el melodrama estilo reality show para Angélica Rivera. En 2005, comenzó a participar en los spots televisivos para apoyar la candidatura de Enrique Peña Nieto al gobierno del Estado de México. Jenaro Villamil, en su obra “Peña Nieto, el gran montaje” da a conocer que en dicha campaña, el ahora presidente de México conoció a Pedro Torres, productor del reality “Big brother” y quien incluso comenzó a dirigir su campaña.

La telenovela para la presidencia de México comenzó. Angélica Rivera conoció a Peña Nieto; de ahí, Televisa comenzó a difundir su imagen como el típico galán de telenovela. A mi parecer, por el simple hecho de que, a la mitad del gobierno de Vicente Fox, la credibilidad del sistema democrático del país había decaído, después de tener su mayor auge en la transición democrática del 2000. Era necesario que la política llegará a la gente, a los sectores medio y bajo, para así tener el voto.

Qué mejor forma que poniendo el melodrama del horario estelar en la presidencia. La protagonista de “Destilando Amor” (2007) se casa con el potencial candidato al sexenio que sucedería a Felipe Calderón. Teniendo en cuenta que el sistema electoral carecía de credibilidad después de las elecciones de 2006.

Pero ni siquiera con el término de contrato de Angélica Rivera y Televisa se puede justificar un capital tan grande como el que dice tener ella como patrimonio para adquirir la “Casa blanca”. Ni siquiera actrices como Silvia Pinal, leyenda viva de la época de oro del cine mexicano, cuenta con una propiedad tan costosa. Alejandro Fernández, uno de los cantantes mejor pagados en México, tampoco cuenta con una propiedad semejante, a pesar de cobrar alrededor de un millón de pesos por presentación. Por si fuera poco, ni actrices de Hollywood, como Meryl Streep, tienen una fortuna tan grande.

Ahora resulta que Angélica Rivera ha sido la actriz mejor pagada en el mundo y pretenden que los mexicanos creamos eso. No es posible por el simple hecho de que no se justifica la cantidad de ninguna manera. Pueden existir muchas teorías, una de ellas me hace pensar en el crimen organizado. Estas organizaciones se jactan de tener un capital tan grande para adquirir propiedades así. Me llamaría la atención saber qué nexos existen con el crimen organizado y de dónde salió el recurso. Otra hipótesis sería el descarado robo al erario público, lo cual, en países de primer mundo sería castigado inmediatamente; pero en México no pasa.

Ahora, la comisión que pretendía formarse para analizar este caso fue cancelada por la Legislatura. También, Angélica Rivera menciona que venderá la casa, la cual —por cierto— dice estar pagando en abonos chiquitos. Ella es una servidora pública, aunque diga que no, pues recibe dinero por ser titular del DIF; además, si no recibiera dinero, ¿quién creen que le da para el gasto?, ¿Televisa? Puede ser, pero principalmente su esposo, que resulta que es el presidente de México, por lo tanto, si es cierto que está pagando la casa, en realidad, quienes cubrimos ese costo somos los mexicanos.

Sería muy utópico pensar que esto se va a aclarar, lo cierto es que en este país, un escándalo de esta magnitud será olvidado, porque si México olvidó los 70 años del PRI, podrá olvidar esto. México no tiene memoria.

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