Opinión

Moreira, el renacido

Por: Daniel Muñoz Vega

El índice de percepción de la corrupción 2015 de Transparencia Internacional pone a México en el lugar 95 entre 167 naciones evaluadas

La corrupción mexicana es de talla internacional. Tener la capacidad de doblegar a la justicia española en el caso Moreira, habla de un perfeccionamiento en las formas; igualmente, estamos frente a una mafia de la cual no tenemos la capacidad de dimensionar su tamaño. No importa lo grotesco que sea el desfalco, lo que importa es la red de complicidades que se tejen a nivel global, lo que también explica la tremenda descomposición en la que se encuentra el mundo.

No hay discurso oficial que pueda ocultar la realidad.  Moreira representa otra derrota para la sociedad mexicana. Aquí estamos, anclados en el subdesarrollo que emana de la corrupción. Nuestra capacidad de asombro se difumina ante el tamaño del cinismo con que opera la clase política. Las formas actuales de comunicación, han exhibido a México a nivel global. Casas blancas y desfalcos al erario son las estampas con las que nos cuestionamos qué hemos hecho de este país, con las que nos tratamos de explicar lo que realmente somos y con las que México se muestra ante el planeta entero.

Para tratar de entender a México había que dejar el optimismo de lado y ver otra realidad, aquella que no tiene que ver con la gente trabajadora, ni con sus bonitas costumbres, ni con sus “ventajas competitivas”, ni con su clima, ni con nada… México no es una sola letra emanada de un discurso oficial. México es la corrupción de sus políticos. México es el resultado de la incapacidad de sus gobernantes para entenderse simples mortales; la arrogancia y la avaricia de la clase política ya es demencial.

El índice de percepción de la corrupción 2015 de Transparencia Internacional pone a México en el lugar 95 entre 167 naciones evaluadas (es decir, muy corrupto); habría que desconfiar de los resultados emanados de la metodología aplicada. España se encuentra en el lugar 36, y ante el bochornoso ridículo que hizo la justicia española en el caso Moreira, tendríamos que desconfiar de la posición española en el ranking. Supongo que para dejar en libertad al ex gobernador de Coahuila hubo negociaciones de por medio, corrupción pues, tan simple como saber que la justicia no se negocia.

Moreira, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, dejó una deuda de 34 mil millones de pesos en Coahuila, entidad que gobernó de 2005 a 2011. La justicia de EEUU lo acusa de lavar 245 millones de euros en Bermudas. Tiene investigaciones por ser un miembro “subordinado” de los zetas. Moreira fue presidente nacional del PRI de marzo a diciembre de 2011. Al momento de dejar dicho cargo partidista, comenzaba el epicentro político por la carrera presidencial de 2012. El tamaño del pez asustó hasta a los mismos priistas. El desfalco y el cinismo de Huberto Moreira eran un riesgo para los comicios en fecha.

Sin embargo, hay códigos de inmensa lealtad al interior del PRI. Eso es impresionante. El estado mexicano doblegó a la justicia española. Beltrones y Peña Nieto metieron las manos al fuego por su correligionario. Ni siquiera pudieron ver a Moreira como una oportunidad, no de cambiar algo, sino de simular cierto grado de imparcialidad  para cambiar la percepción que se tiene del gobierno de Peña Nieto. No, los priistas no abandonaron a Moreira como Andre Henry abandonó a Hugh Glass, este último interpretado por Leonardo Dicaprio en el film de Iñárritu “El Renacido”.  Humberto Moreira no sufrió el ataque de un oso grizzly, Moreira sufrió el breve acoso de Winnie Pooh representado en la corte española.

El ex gobernador de Coahuila aterrizó en México donde estará más protegido que nunca. El renacido llegó sin un solo rasguño, al contrario, ahora el ofendido resulta ser él. En la arrogancia y la prepotencia, y al más puro estilo de nuestra clase gobernante, Moreira caminará impune por cualquier banqueta del país, protegido por el estado, y no sólo eso, arropado igualmente por la sociedad, que sigue dando sus votos al partido que se ha cansado de saquear las arcas. Porque seguir votando por el PRI es igual que pensar que Moreira es inocente.

 

 

 

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