Opinión

Morir de reforma educativa

Para destacar: El trato que se les da a los maestros y a las maestras detenidas es deleznable. Se les trata como los peores delincuentes, se les traslada de sus estados de origen, como Oaxaca o Chiapas, a penales de alta seguridad en otros estados de la república, tal como se hacía en la época de la dictadura de Porfirio Díaz, en la que indios yaqui de Sonora eran deportados a la península de Yucatán.

Por: Ángel Balderas Puga

La reforma laboral disfrazada de “educativa” que la OCDE y el membrete “mexicanos primero” le impusieron al gobierno de Peña Nieto y que éste último se dejó imponer, con la complicidad del PAN, está causando estragos en gran parte de la educación pública en nuestro país.

Ya hay maestros muertos como resultado de la represión a la justa lucha de los maestros y las maestras mexicanas que están defendiendo su fuente de empleo ante la embestida del gobierno federal, en complicidad con los gobiernos estatales.

Resulta verdaderamente vergonzoso para nuestro país que el “derecho a ser evaluado”, como señala el ignorante secretario de educación pública que tenemos, Aurelio Nuño, se imponga por medio de gases lacrimógenos, policías federales, estatales, municipales y, en algunos casos, hasta por militares.

El trato que se les da a los maestros y a las maestras detenidas es deleznable. Se les trata como los peores delincuentes, se les traslada de sus estados de origen, como Oaxaca o Chiapas, a penales de alta seguridad en otros estados de la república, tal como se hacía en la época de la dictadura de Porfirio Díaz, en la que indios yaqui de Sonora eran deportados a la península de Yucatán. Ya quisiéramos la inmensa mayoría de los mexicanos que ese trato se reservara para los verdaderos delincuentes, incluidos entre ellos los delincuentes de cuello blanco, que se presentan a sí mismos como “empresarios”, y los políticos corruptos.

La represión al magisterio mexicano pasa por las amenazas de despido, por “ceses” ilegales, por presiones para que presenten su “evaluación”, lo que legalizaría la Ley General del Servicio Profesional Docente, para perder la definitividad en el empleo (de manera retroactiva), por una campaña de satanización y de denigración de la escuela pública, orquestada además, por varios egresados de universidades privadas “patito”, que desconocen totalmente las condiciones laborales en las que trabajan los maestros mexicanos para llevar a cabo tan noble labor.

Los maestros y las maestras mexicanas defienden el derecho de mantener a sus familias de una manera honesta, defienden la validez de sus títulos de estudio y de su cédula profesional, títulos que garantizan que no son ningunos improvisados sino que se prepararon muchos años para ser profesionales de la educación. En contrapartida, los ignorantes que promueven la reforma “educativa” sostienen que cualquier persona con una licenciatura puede enseñar a los niños o a los adolescentes lo que significa ir hacia atrás en el tiempo cuando no existía la profesión docente como tal, van totalmente en sentido opuesto a la didáctica contemporánea que, como área de la ciencia, promueve cada vez más una preparación no sólo en áreas específicas del conocimiento sino también en sus respectivas didácticas específicas y no sólo en pedagogía general.

Los maestros y las maestras defienden su estabilidad laboral, como lo haría cualquiera de nosotros. En la gran mayoría de los casos, un derecho al que accedieron no de manera gratuita sino después de años de experiencia, además de sus años de estudio. La precariedad laboral jamás le podrá garantizar estabilidad a una familia pues en cualquier momento el sostén o sostenes de la familia pueden ser despedidos. La precariedad laboral no garantiza ni siquiera el acceso a créditos, pues aunque se puedan obtener nadie garantiza que se puedan pagar, tal como sucedió ya en España en años recientes en los que más de 500 familias estaban perdiendo su casa diariamente como resultado de que los padres perdieron su empleo y tenían créditos hipotecarios por pagar.

Por todo esto, el próximo primero de mayo marcharé junto con los maestros y las maestras queretanas que en nuestro estado están dando la batalla contra esta reforma que llevará a la destrucción de la estabilidad laboral en las escuelas públicas y por lo tanto a una verdadera disminución en la calidad educativa, como resultado de la precariedad laboral, y en definitiva a la privatización de la educación pública.

Si no detenemos ahora esta reforma, mañana será demasiado tarde y la inmensa mayoría de los mexicanos, que no tienen recursos económicos para pagar escuelas privadas, se arrepentirá de no haber hecho nada para defender el derecho a la educación de sus hijos.

anbapu05@yahoo.com.mx

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