Moscú 1925 y Carlos Torre Repetto

Se cumplen 100 años del legendario torneo de Moscú 1925, primer evento realizado por un estado en busca de la promoción de ajedrez a nivel masivo. El país de los soviets quiso emular y sobrepasar el famoso torneo de ajedrez de Nueva York 1924, ¡y lo logró!
El evento convocó a 10 maestros soviéticos y 10 de los mejores jugadores del orbe. Acudieron a la cita el entonces campeón mundial José Raúl Capablanca, “la máquina de jugar al ajedrez”, el alemán Emmanuel Lasker excampeón mundial, los polacos Akiva Rubinstein y Savielli Tartakover, el británico Yates y el campeón americano Frank Marshall, quien llevó como invitado al mejor jugador mexicano de ajedrez de todos los tiempos: el yucateco Carlos Torre Repetto de 21 años. Junto con ello, maestros emergentes soviéticos como Effim Bogoljubov, Peter Romanovsky, DusChotimirsky, Grigory Levensifh entre varios más. El evento se desarrolló en el elegante hotel Metropol, de la capital soviética del 10 de noviembre al 9 de diciembre de 1925.
Varias sorpresas nos legó el evento: el triunfo del soviético Bogoljubov, quien arrebató el triunfo a los favoritos del evento, los campeones mundiales Capablanca y Lasker; el muy triste papel de su otrora estrella rusa Akiva Rubinstein, la aparición en la palestra internacional de nóveles y poderosos jugadores soviéticos y sobre todo, el brillo del mexicano Torre quien deslumbró a los moscovitas ocupando la quinta plaza empatado con el consagrado Tartakover. Un símil no exagerado sería ver al mejor equipo mexicano (América, Cruz Azul, Guadalajara o el Gallos Blancos, usted elija) en un torneo mundial de clubes de fútbol apenas detrás del Barcelona, Manchester City, Bayern Munich, Boca Juniors empatado con el Real Madrid en quinto lugar.
En ese torneo, Torre apenas fue derrotado por el campeón Bogoljubov y por Tartakover pero empató con el campeón mundial Capablanca, con Rubinstein y venció a los poderosos Marshall, Samisch, Levensifh y sobre todo, el excampeón mundial Lasker a quien inmortalizó con el famoso “molinillo”, una partida de ataque incluída en todos los libros de táctica ajedrecística donde sacrifica la dama y más tarde se alza con el triunfo. La crítica de aquel entonces fue unánime: ha aparecido un brillante contendiente a la corona mundial ajedrecística.
El fin de la historia de Carlos Torre es trágica. Con los nervios destrozados, aún no se sabe la razón, a los 21 años dejó de jugar ajedrez. Al igual que Wilhelm Steinitz o Akiva Rubinstein, terminó sus días en un asilo. Algunos dicen que el colapso sobrevino a causa de la traición de un amor, otros que el exceso de ajedrez reventó su sistema nervioso. Algunos más lo advierten víctima de un complot internacional para eliminar a un serio contendiente a la corona mundial.
Carlos Torre es nuestra gloria ajedrecística nacional y cada año en el mes de diciembre se desarrolla en su natal Mérida el torneo internacional de ajedrez “Carlos Torre in memoriam”.
Para saber más acerca del ascenso, gloria y caída del maestro Torre tenemos el libro “64 variaciones sobre un tema de Torre” del Dr. Germán de la Cruz y el documental “Torre x Torre”, de los directores Juan Obregón y Roberto Garza.



