Opinión

Movimientos por la paz: de la magia a la ciencia en pro de una política popular alternativa

Por: María del Carmen Vicencio Acevedo / metamorfosis-mepa@hotmail.com

PARA DESTACAR: La ideología neoliberal agrava la violencia al justificarla, separando a la humanidad del resto de la Naturaleza; fragmentándola en individuos aislados y egoístas; azuzando a estos a competir ferozmente; excluyendo y eliminando a los “incapaces”; otorgando “el derecho” a los pudientes voraces, “merecedores” de la acumulación y del lujo extremo.

Llevamos varias décadas inquietos por la violencia generalizada en México: el 2 de octubre del 68; el ‘Halconazo’ (1971), la masacre de Aguas Blancas (1995); la de Acteal (1997); los feminicidios en Chihuahua y el Estado de México; la matanza de San Fernando, Tamaulipas (2010); los 120 mil muertos en el sexenio de Calderón; la ejecución en Tlatlaya (2011); Ayotzinapa (2011, 2014 y 2016); Tanhuato (2016); la reciente matanza de militares en Sinaloa, y tantas otras de las que solo nos enteramos cuando encontramos miles de fosas clandestinas, aquí y allá.

Casi todos los dedos acusatorios señalan a la delincuencia organizada: que se confunde (muchas veces mañosamente) con los autodefensas, los guerrilleros “revolucionarios”, los disidentes y demás. Pero, ¿qué hay detrás?

Querétaro, “el estado más seguro de México”, también sufre de violencia últimamente.

Para enfrentar ésta, se ha puesto de moda, recomendar con cientos de memes por Whatsapp, desconfiar de los extraños. En los templos, los feligreses oran por la paz, asegurando que “somos muchos más los buenos”, y transformando el “2 de octubre no se olvida” (de dolorosa memoria), en fecha tranquilizante que “mejor celebra al Ángel de la Guarda, dulce compañía, no me desampares, ni de noche ni de día”….

Algunos, vestidos de blanco, participan en marchas por la paz. Los “New Age” apelan a la física cuántica (que oculta el pensamiento mágico) y recitan mantras, en campañas como “Beba agua y alimente la paz”. (Basta decir “El mundo está en paz y yo también”, cada vez que uno tome agua: Así, “sin ningún esfuerzo, seremos millones de personas por hora, repitiendo la frase, lo que elevará la frecuencia vibratoria en favor de la paz y se multiplicará el poder de la intención positiva”).

Otra cosa son los movimientos sociales “Por la paz, con justicia y dignidad”, de los familiares de muertos y desaparecidos, o migrantes (mexicanos y centroamericanos) que huyen de la violencia desbordada en sus lugares de origen. A ellos no les basta la protección de seres etéreos; están empeñados en transformar al Estado para que asuma su responsabilidad de garantizar la seguridad y el bienestar de TODAS las personas.

En Colombia, el esfuerzo por alcanzar la paz, entre el gobierno y las FARC (después de 35 años de guerra y 4 de negociación) parece tambalearse, cuando gana el NO en el polémico plebiscito, promovido por el gobierno. Un NO popular de rechazo a la impunidad, pues “quienes han hecho tanto daño no merecen el perdón”. Solo que seguir la guerra tampoco es una opción…

A veces se organizan cumbres mundiales por la paz y los jefes de Estado firman compromisos que no están dispuestos a cumplir. Hacerlo implicaría desmantelar múltiples negocios trasnacionales (sostenidos por fuertes redes delincuenciales), frente a los que carecen de autoridad, de poder, de voluntad y de agallas, o con los que están ventajosamente coludidos.

¿Qué sucede con la raza humana?, ¿qué pasa con los mexicanos que alcanzan tan altos niveles de violencia?

El etólogo (estudioso del comportamiento animal), Konrad Lorenz acusa a la civilización como causante prioritaria del problema. Según él, la mayoría de los animales tienen un mecanismo que inhibe a los de su misma especie, darse muerte. Ese mecanismo se debilita, en especial con la civilización contemporánea.

La ideología neoliberal agrava la violencia al justificarla, separando a la humanidad del resto de la Naturaleza; fragmentándola en individuos aislados y egoístas; azuzando a estos a competir ferozmente; excluyendo y eliminando a los “incapaces”; otorgando “el derecho” a los pudientes voraces, “merecedores” de la acumulación y del lujo extremo (no importa si para ello generan delincuencia, despojan a los pueblos de sus medios de vida y bienestar. Tampoco importa si devastan y envenenan a la Madre Tierra hasta enfurecerla).

¿Queremos paz? Las ciencias naturales y sociales llevan décadas advirtiendo, que de no cambiar el rumbo, llegaremos al  suicidio colectivo.

Economistas de renombre internacional y ácidos críticos del neoliberalismo, como Thomas Piketty (‘El capitalismo del siglo XXI’ y ‘La economía de las desigualdades’); Paul Krugman (‘¡Detengamos esta crisis ya!’) y muchos otros expertos en diversas ramas, abren nuevos caminos a seguir.

Falta que los ciudadanos asumamos la responsabilidad de seguirlos, frenando a los neoliberales y construyendo, ahí en donde cada quien se mueve, una política popular alternativa, por la que las personas valen mucho más que el dinero.

Si no frenamos al neoliberalismo y redirigimos nuestros pasos fuera de él, la Madre Tierra hará lo propio, eliminándonos, cual  “plaga ponzoñosa”, para conseguir sanarse.

(Comunícate y únete a nuestro movimiento).

 

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