Opinión

Muera el mal gobierno

Por: Juan José Lara Ovando

Si bien el título puede parecer una frase extemporánea que nos remite a la época de la Revolución mexicana, hace ya un siglo, se trata de una expresión actual, muy viva, utilizada por los campesinos chiapanecos que padecen y son afectados por la forma de gobernar del gobierno mexicano de hoy, que para ellos no tiene ninguna diferencia con el autoritario y represivo régimen de Porfirio Díaz.

Esa expresión es común en las películas, documentales y videos de las comunidades y campesinos zapatistas de Chiapas (en esas mismas películas pero en otros lugares donde son recibidos los zapatistas o el subcomandante Marcos las expresiones son similares pero difícilmente se usan las mismas palabras, a menos que sean campesinos), lo que nos indica que el mundo del campo (con su población, formas de vida, sistemas de producción, prácticas organizativas y políticas) se mantienen en el atraso porque los gobiernos no han hecho nada por ellos, los tienen olvidados y de ninguna forma les importan, fundamentalmente porque no producen para el mercado, lo hacen para ellos mismos.

Chiapas presenta otra problemática aun mayor, es tierra fértil de abundantes recursos del suelo y subsuelo, dominada por propietarios latifundistas que han impedido el reparto agrario y siguen explotando la mano de obra a costos bajísimos, impidiendo cualquier cambio político que los desfavorezca económica y políticamente, apoyándose en las estructuras estatales que ellos mismos controlan.

En lo general ese es el mal gobierno, en lo particular es el que los manda a asesinar, los expulsa de sus tierras, desplaza pueblos enteros arrebatándoles sus bienes, impone gobiernos locales y regionales con los que están en desacuerdo, mantiene vigilancia militar y paramilitar que abusa de ellos, desestabiliza su forma de vida y sus manifestaciones cotidianas. Impone un dominio y control que para el mundo occidental desaparecieron desde hace dos y medio siglos. La modernidad, entendida como la relación entre la producción y la organización de la sociedad mediante la ley y la vida personal animada por el interés y la voluntad de liberarse de todas las coacciones, según lo dice Touraine, en Chiapas no existe. Y si es la razón la que corresponde con la acción humana y el orden del mundo moderno, entonces no ha triunfado la razón en nuestro sistema y han sido reemplazados por la arbitrariedad y la violencia.

Un ejemplo que va más allá de eso lo vemos en la película Viva México (Defossé, México-Francia, 09) cuando se refiere a los emigrantes mexicanos en Los Ángeles, escondiéndose permanentemente de los policías norteamericanos que los persiguen y les destruyen sus productos que venden como ambulantes en las calles, pero así luchan para sobrevivir sin renunciar a su cultura. Los campesinos zapatistas no son los únicos perseguidos en México, pues la gira del subcomandante Marcos para promover la Sexta declaración de la Selva Lacandona por toda la república (en 2006), descrita en la misma película, relata los problemas que escucha de las comunidades, no tanto lo que les dice, y los desacuerdos y diferencias con los gobiernos locales y las políticas nacionales son evidentes, ya sea entre los pueblos afectados por la construcción de la hidroeléctrica de La Parota, Guerrero; la cooperativa de pescadores de San Blas, Nayarit; las distintas etnias de Oaxaca, los mayas de Yucatán, los pueblos campesinos e indígenas explotados por caciques en Michoacán, los marginados de asentamientos urbanos en Quintana Roo, las trabajadoras domésticas indígenas del estado de México, entre otros. Lo que buscan todos ellos coincide con los campesinos chiapanecos, un buen gobierno con una política incluyente en la que quepan todos, no una dictadura del campesinado, pero donde las oportunidades, el respeto y la dignidad sean la manera de tratar al prójimo, como ellos lo dicen “nadie es más que nadie ni nada más que nada”.

Las películas sobre el EZLN y Chiapas son más de 40. De éstas, aproximadamente 15 son largometrajes, pero sólo uno es de ficción sobre la cotidianidad de las comunidades zapatistas en medio del crecimiento de una niña y el amor surgido entre una joven del pueblo y un soldado insurgente, cinta ya comentada aquí, de enorme belleza visual y profundo contenido temático, tanto que fue nominada al Ariel como Mejor película: Corazón del tiempo (Cortés, 08). El resto de largometrajes son de corte documental, y más de la mitad de ellos relatan la aparición del EZLN, es decir, se remiten a 1994. Entre ellos encontramos La guerra en Chiapas (Mendoza, 94); Chiapas: La otra guerra (Mendoza, 94; Los más pequeños. Un retrato del EZLN (Colectivo Perfil Urbano, 94), los tres son retratos fidedignos de la situación, incluido también Viaje al centro de la selva. Memorial zapatista (Ibarra, 94) del director de la empresa televisiva Argos, que se manifiesta analítico con los hechos, para quien no fue así fue para la cadena televisiva TvAzteca en La guerra inesperada (Vázquez, 95) que claramente toma una posición oficial ante el conflicto.

Otros largometrajes sitúan situaciones diversas como: Zapatistas. Crónica de una rebelión (Mariña y Viveros, 08) con una ubicación que parte del inicio del conflicto hasta la creación de los Caracoles en 2003, lo que implica la vinculación del EZLN con la sociedad civil y sus formas internas de organizarse. También encontramos Acteal. Estrategia de muerte (Mendoza, 98) sobre la matanza en esa comunidad indígena del municipio de Chenalhó en diciembre del 97.

La importancia de los zapatistas ha llevado a la realización de películas producidas en otros países como: Zapatistas. El último viaje a Chiapas del relámpago rojo (Appel, EU, 96), Un lugar llamado Chiapas (Wild, Canadá, 98) y Caminantes (León de Aranoa, España, 01). Las dos primeras son tratamientos generales sobre el conflicto y la tercera es sobre el recorrido del ejército zapatista desde Chiapas hasta la ciudad de México en 2001. En todos ellos el EZLN, los zapatistas y los campesinos de Chiapas se muestran como son: los que alzan la voz ante la injusticia, pero los que demandan la paz y el respeto hacia ellos y hacia los demás, eso es su principio de una nueva política y de un cambio social que no van a hacer ellos, lo tendremos que hacer los demás, nosotros. Películas dignas de verse, ahora que han pasado 20 años acérquese a conocerlas, son muy fáciles de encontrar y la gran mayoría, principalmente documentales de cortometraje, son muy fáciles de bajar en su computadora.

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