NO ME ENCANTA EL CARRO COMPLETO

Voté por Claudia Sheimbaum, pero no le di todos mis votos a Morena. Voté por ella porque me parece que es conveniente profundizar en la dirección de país que ha puesto AMLO, pero con una mucha mejor ejecución. Creo que la presidenta electa lo tiene claro y cuenta con una trayectoria que da cierta garantía en ese sentido.
Sin embargo, no voté ni votaría por el carro completo de nadie ni para nadie, simple y sencillamente porque creo que puede ser muy peligroso y porque tenemos una historia que ha dejado claro que el poder total, corrompe totalmente.
Morena arrasó en las urnas, la victoria de Sheimbaum sobre Gálvez supera los 30 puntos porcentuales, Morena ganó la gobernatura de Yucatán que parecía un sólido bastión panista y consolida su dominio en gran parte del país. Además, los datos parecen indicar que, la coalición que encabeza tendrá mayoría calificada en ambas cámaras. Sin duda, el tsunami electoral guinda arrasó con una ya de por sí triste oposición.
No es bueno para la democracia ni para el país que Morena lo haya ganado todo, como tampoco es bueno que tengamos una oposición tan de mala calidad. El PRD está muerto, el PRI más o menos y el PAN, si no se pone serio, está en vísperas de morir. No se pueden engañar y deben reconocer que no entienden lo que las mayorías quieren y que, todos estos años, han vivido en una burbuja de la que es necesario que salgan ya.
Regresando el tema de los peligros del carro completo, los mercados, a penas a unas horas de confirmarse la aplanadora guinda, nos dejaron ver que tampoco les gusta el escenario de un nuevo partido hegemónico de facto, suelen ser chantajista, pero es cierto que los peligros son varios. Desde la muerte o debilitamiento de los organismos autónomos, la peligrosa presión sobre el poder judicial y su independencia, la desaparición completa de los plurinominales, hasta la amenaza sobre las reservas internacionales del país. No es que me encante el funcionamiento de los autónomos, ni del poder judicial, ni de los “pluris”; desde luego, tienen que reformarse y también salir de su burbuja para ser sensibles a los nuevos tiempos de austeridad y dar los resultados que se les demandan desde hace tiempo. Pero, de ahí a su desaparición, me parece peligroso y nos podría regresar a un pasado que no extrañamos para nada.
La oposición debe ser autocrítica. Si no está dispuesta, está condenada y merece desaparecer. El poder judicial debe buscar ser contrapeso, pero no por ello debe ser oposición y, sobre todo, debe quitarle el freno de mano a la justicia y debe colocarse recolocar su velo de ceguera para no dictar justicia según vea.
Espero una presidenta con más mesura discursiva y que haga uso de toda su vocación democrática para no caer en las tentaciones del uso y abuso del carro completo. Las condiciones actuales no son las del priismo hegemónico, hay un TCMEC, un problemón de inseguridad, una ciudadanía que tiene muchos canales de información y que ha aprendido a inconformarse y a criticar, es decir varias limitantes de facto que antes no existían. Pero…



