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¿Nos importan las trayectorias del estudiante?

“Crecer en la diversidad” es el lema de la actual administración encabezada por la doctora Silvia Amaya en la Universidad Autónoma de Querétaro. La concretización de este lema ha sido, primordialmente, la celebración de la diversidad sexual. No obstante, es común que al defender la “diversidad”, se olviden otros valores centrales que la sustentan como la igualdad, equidad y justicia (fairness).

Tal preocupación es constante en las diversas corrientes de la filosofía política y de las políticas públicas, específicamente, las relacionadas con la educación. No es fácil ni simple conciliar ideales con la vida que realmente vivimos. Esta discusión es oportuna para la UAQ, pues la actual administración desea modificar el reglamento de estudiantes, entre otros marcos normativos, con el ánimo de adecuar las normas a la realidad cambiante.

El propuesto Reglamento de Estudiantes llegó al Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales para su revisión y discusión. ¿Qué advertí al leerlo? Primero, parece evidente que no toma en cuenta los datos sobre el desarrollo de la educación media superior y superior ni los principios de las políticas educativas vigentes. Querétaro, por ejemplo, registra una tasa de cobertura en el bachillerato más baja que el promedio nacional (75% y 80%, respectivamente) (V Informe de Gobierno).

La educación superior y la media superior son obligatorias desde 2019 y 2012, respectivamente. Para el bachillerato, se esperaba que, en 2022, la universalización llegaría, cosa que no ocurrió. El reglamento, a mi ver, no busca resarcir esta situación, al contrario. Se enfoca más en regular en exceso el tránsito del joven estudiante que en definir claramente funciones y competencias para que a través de estrategias de nivelación académica, alerta temprana y normas flexibles (y no punitivas), se aseguren trayectorias completas para los jóvenes.

Este tipo de trayectorias, por cierto, iban a ser un asunto prioritario en la agenda educativa local (Programa Sectorial de Educación. Querétaro 2021-2027). Incluso el Gobierno de Kuri propuso ubicar a nuestra entidad en los 15 primeros lugares a nivel nacional en tasa de cobertura en educación media superior. Ahorita estamos seis posiciones abajo.

Al querer regular en exceso el tránsito, inscripciones, evaluaciones y exámenes, la UAQ no parece estar contribuyendo a cumplir que “nadie se quede atrás” y corremos el riesgo de que nos penalicen en términos presupuestales. Las becas no bastan, aunque sean políticamente rentables.

Hay una diversidad que se refleja en los estilos de vida de cada joven, en sus ritmos de aprendizaje, déficits y en los problemas que enfrentan ellos y sus familias. El reglamento enviado a discusión no parece capturar esto. Las universidades más reconocidas del mundo apoyan a sus estudiantes sin menoscabo de la exigencia académica. Excluir por medio de reglas internas es un retroceso. Pero la deliberación está en curso. Jóvenes y académicos están participando para construir los marcos que nos normen en igualdad y con eficiencia. Aún somos autónomos.

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