Opinión

Nuevo plan de estudios para la formación inicial de normalistas

Por María del Carmen Vicencio Acevedo


Las Normales mexicanas estrenarán, este ciclo escolar que inicia, un nuevo plan de estudios. Después de 14 años de experiencia (poco evaluada) en su Programa para la transformación y el fortalecimiento académico, surge en la SEP la necesidad de adecuar la formación inicial de maestros a las nuevas condiciones socioeconómicas; en especial cuando se implantó hace dos años la llamada Reforma Integral de la Educación Básica (RIEB).

Esto es algo que suele cuestionarse a nuestro despatarrado sistema escolar: En lugar de que las Normales (instituciones de nivel superior) sean las que impulsen las transformaciones en la educación básica, a partir de investigaciones sobre cómo aprenden los niños en los contextos escolares y cómo hay que enseñarles, andan siempre a la zaga, pues en “la escuela Patas-parriba”, (Eduardo Galeano) carecen desconcertantemente de esa otra función sustantiva.

La reforma normalista surge en medio de un sinfín de “asegunes”, como pasó con la RIEB. Los reformadores curriculares trabajan en la máxima secrecía y a marchas forzadas, buscando esquivar múltiples conflictos internos y externos.

Antes de vacaciones sólo algunas instituciones conocían el borrador de la “malla curricular” con demasiados cabos sueltos. Apenas el pasado 11 de julio, la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE) abrió oficialmente, vía Internet, la consulta individualizada del nuevo currículo, a profesores y estudiantes.

El Documento base para la consulta nacional señala en su introducción, entre otras cosas, que “lo que se aprecia en estos nuevos planes de estudio es un esfuerzo conjunto, derivado del trabajo de los académicos de las Normales, los equipos técnicos y las autoridades educativas, que se encamina a modificar de manera profunda la formación y la práctica de los futuros docentes”.

Sin embargo, la precariedad del proceso llevó, al menos a dos Normales de reconocido prestigio, la Nacional de Maestros y la Benemérita Veracruzana “Enrique Rébsamen” a contradecir a la DGESPE, mediante sendos pronunciamientos críticos a dicha reforma.

Los catedráticos de la Escuela Nacional de Maestros señalan, en su declaración del 6 de julio de 2011, que si bien reconocen la necesidad de transformación de las Normales “para formar docentes altamente profesionales”, consideran que ésta requiere de una visión integral y no sólo curricular. Esto implica involucrar “en los hechos y no sólo en las declaraciones” a todos los implicados en el proceso. Aseveran que “no existen las condiciones para iniciar un nuevo plan de estudios el próximo ciclo escolar…” por varias razones: La mayoría de los docentes no fueron consultados; no se conoce ningún documento de evaluación de los planes anteriores; se siguen haciendo ajustes a la malla curricular a unas semanas de iniciar el nuevo ciclo; ha habido poca difusión del proceso, lo que degrada a los profesores, de participantes activos a meros ejecutores, además de que “esta reforma y el nuevo plan de estudios representan un engaño” para los aspirantes, a quienes no se les informó oportunamente que su carrera duraría cinco años y no cuatro.

Por su parte, la Junta Académica y el Consejo Técnico de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana denuncian, en su declaración pública del pasado 8 de julio, la serie de descalificaciones de que han sido objeto los profesores, a quienes la clase empresarial y política, “con absoluta connivencia” de la cúpula del SNTE hacen “los únicos responsables de los problemas educativos de nuestro país”. Esto no es sino una estrategia de privatización de la educación pública, previo retraimiento de las obligaciones financieras del Estado.

A partir de un recuento de diferentes foros de consulta en los que han participado, reprochan a las autoridades su falta de consideración y de respuesta a los serios cuestionamientos que diversas comunidades educativas hicieron a la RIEB, así como su falta de atención a la disposición mostrada por varias Normales del país a participar en la construcción de propuestas educativas alternativas.

Consideran que: “Es evidente que este cambio curricular carece de bases sólidas y se sustenta solamente en un conjunto de datos desarticulados y sumamente cuestionables”. Y se preguntan: “¿Significa entonces que este intento de reforma estaba decidido antes de realizar evaluación alguna? ¿Por qué cambiar los planes de estudios vigentes sin reconocer sus fortalezas?… ¿Es válido implementar una reforma sin el consenso de los actores principales?”

Ambos pronunciamientos exigen, en síntesis, posponer la reforma para transformarla en otra auténticamente integral, en la que participen realmente las comunidades normalistas involucradas (no sólo los individuos) y se evite la intromisión de sectores (empresariales, políticos o gremiales) con intereses ajenos a la educación.

Exigen también que se haga una seria evaluación del plan anterior, se analicen las causas de las deficiencias del sistema educativo, se reconozcan las desiguales condiciones de trabajo, así como los aportes y fortalezas de las Normales, y se emprendan procesos para su transformación, que trasciendan lo curricular. En especial coinciden en exigir al Estado que asuma su responsabilidad de sostener financieramente a la educación pública, para que alcance los altos niveles de calidad que necesita la población y que le están vedados, cuando el presupuesto mañosamente se entrega a toda clase de empresas privadas.

¿Por qué en México, cada vez que se emprende una reforma educativa surgen tantos conflictos que nos impiden salir del estancamiento?… Revisemos esta pregunta, ¿es el conflicto el que nos mantiene estancados o surge precisamente para salir del estancamiento?

Estas preguntas pueden recibir muchas respuestas, pero todas caben en dos concepciones educativas radicalmente distintas:

En el primer polo se ubican quienes se empeñan obsesivamente en responder a las exigencias del Banco Mundial, atrapados sin salida en el obsoleto Consenso de Washington (neoliberalismo voraz), buscando acríticamente “lograr los estándares internacionales”, desconociendo el drama que vive la mayoría de los mexicanos (y su imposibilidad estructural de tener desempeños finlandeses), pretendiendo que nos encontramos (¿todos?) “en la sociedad del conocimiento”, que “los cambios profundos” se consiguen simplemente cambiando los planes de estudio, definiendo exhaustivamente competencias y unidades de competencias, capacitando en las TIC y el inglés y, sobre todo, seleccionando a “los mejores maestros” a través de exámenes de opción múltiple, etc.

Quienes se ubican en la segunda concepción educativa, reconocen críticamente las enormes desigualdades sociales que tenemos y el mar de ignorancias, confusiones y falacias que vivimos, y, en vez de buscar “la competitividad” de unos cuantos, luchan decididamente por defender a la educación pública y por transformar las condiciones de nuestro sistema escolar, para hacer posible que TODOS reciban una educación de alta calidad.

Consideran fundamental el entablar relaciones comunitarias, estatales, nacionales e internacionales, formando redes que les permitan comunicarse y fortalecerse, trascendiendo su localismo y reconociendo experiencias de diversas partes del mundo, que les abran nuevos horizontes; pero antes o simultáneamente buscan rescatar y fortalecer su identidad cultural, para poder aportar experiencias significativas al diálogo.

Aprovechan, en lo posible, los recursos tecnológicos más avanzados, reconociendo que la mayoría no tiene acceso a ellos y vive alienada en la lógica consumista dominante. Por eso no sólo se interesan por la capacitación en el uso de las TIC, para que sus clases sean más “atractivas”, sino por promover una seria alfabetización mediática, que contribuya a reconocer críticamente todas las trampas y los engaños que se cuelan en el mar de discursos seductores que pululan por doquier.

Sobre todo, se interesan por promover que las nuevas generaciones se planteen las preguntas fundamentales, necesarias para su emancipación: ¿Quiénes somos?, ¿qué hacemos en este mundo?, ¿a qué sociedad aspiramos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿por qué vamos en esa dirección?

metamorfosis-mepa@hotmail.com

 

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