Opinión

Olimpiadas de odiosos

JICOTES

Por: Edmundo González Llaca

Son tiempos en los que la gente rueda en la animadversión de la opinión pública como piedras en un barranco. Está difícil saber quién es más odioso, si los parientes de Juan Gabriel que incineraron sus restos e impidieron el homenaje del pueblo de cuerpo presente; Nicolás Alvarado, que se atrevió criticar, respingando su nariz de intelectual, a Juan Gabriel, por si fuera poca la provocación, recién fallecido el ídolo popular.

En la competencia también está el presidente de la República por invitar a México al vomitivo candidato Donald Trump. Si fueran olimpiadas estaría durísimo elegir a quien se le otorga la medalla de oro. Aunque el presidente compite en metida de pata sincronizada con Luis Videgaray, promotor de la idea genial. Lo cual representa una competencia desleal. Para evitar que el país se convierta en un torneo de traspiés declaramos un triple empate de odiosos.

¡Nada más!

El presidente Peña Nieto anunció que como resultado de su reciente viaje a China, el gobierno de este país dará asesoría económica a nuestro país. Recordé la siguiente anécdota. El presidente Luis Echeverría realizó una gira  a China y a su regreso, su esposa, doña María Esther Zuno, invitó al entonces secretario de Agricultura, Bernardo Aguirre, a una reunión a Los Pinos en la que impresionada le exhibió un corto sobre la Gran Muralla China.

En tono de recriminación le dijo al secretario: “Señor secretario ¿qué acaso no podemos hacer aquí en México una obra de esta magna dimensión?”. Bernardo Aguirre le respondió: “Sí señora, por supuesto que sí, nada más tráigame a los trabajadores chinos”. En fin, esperemos que la asesoría económica que vamos a recibir de China tome en cuenta en que somos los mexicanos los que nos pondremos a trabajar.

El enemigo

Todo para subsistir, renovarse, perfeccionarse y compararse requiere de su contrario. Lo positivo de lo negativo, la luz de la oscuridad, el ruido del silencio, hasta Dios necesita del demonio. La política no escapa a esta necesidad, pues aquí también los enemigos son fundamentales; Reyes Heroles lo resumía con una frase: “lo que resiste, apoya”.

Para que en política el enemigo ayude y no represente un peligro debe ser caracterizado con rasgos que lo hagan repudiado por todos. Debe encarnar lo inmoral, lo enfermo, lo equivocado, lo abusivo, lo sucio, lo retorcido, lo riesgoso. El error de Peña Nieto al recibir a Trump, es que le quitó la imagen de lo nauseabundo y lo amenazante. La enemistad la hizo, prudente, creíble y hasta aceptable.

Lo peor de todo es que parece una pifia difícil de reparar. Peña Nieto es como un ser humano que ha caído en un pantano de arenas movedizas, nada garantiza que si se mueve puede hundirse más.

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