Opinión

Orígenes de los patrones de discriminación en el municipio (I)

Catálogo Público

Por: Carlos García Calderón / @cgarca_a

Toda revolución se hace en la ciudad

Paul Virilio

PARA DESTACAR: Los desplazamientos también se pueden explicar por la reconfiguración arquitectónica del Centro Histórico, es decir la modificación arquitectónica de la ciudad sugiere una modificación de la misma como espacio moral en el caso de la prostitución.

Los patrones de discriminación en el municipio, quizá remiten su origen desde la época de la colonia y el mestizaje de la ciudad, este residuo y secuela de la  historia a la vez es un hecho inminente, el miedo hacia lo otro como bien refieren Paz y Todorov, es uno de los factores simbólicos como carácter identitario de nuestra cultura.

La explosión urbana del municipio de Querétaro a partir de la década de los ochenta, el cambio arquitectónico de la ciudad, de lo colonial y barroco hacia la transformación de una ciudad industrial, este crecimiento en la población genera otro tipo de necesidades tanto económicas como laborales, de educación y de servicios, la aparición de nuevos grupos sociales es inminente.

A continuación un ejemplo; el caso de la prostitución:

Durante la década de los años sesenta, las trabajadoras sexuales se ubicaban dentro del primer cuadro de la ciudad, exactamente en la esquina de Pasteur con el andador Libertad, esa era la “zona de tolerancia”, avalada por la sociedad de aquella época.

Con la modificación de la Plaza de Armas, las sexo servidoras fueron desplazadas hacia la calle de Vergara; durante los setenta y ochenta las sexo servidoras se mantuvieron dentro del primer cuadro de la ciudad, entre los portales de Plaza Constitución (antes mercado Escobedo) y la calle de Vergara, así como en el jardín Zenea y el jardín Guerrero.

Posteriormente se produce otro desplazamiento del grupo, hacia la calle de Río Ayutla  cerca de la avenida 5 de Febrero. Cabe recalcar que dichos desplazamientos también se pueden explicar por la reconfiguración arquitectónica del Centro Histórico, es decir la modificación arquitectónica de la ciudad sugiere una modificación de la misma como espacio moral.

Ya en la década de los noventa en pleno auge de la globalización económica y con el otorgamiento a la ciudad por parte de la UNESCO específicamente  al Centro Histórico como Patrimonio Cultural de la Humanidad, dicho nombramiento  reinventa el espacio urbano  y arquitectónico del Centro Histórico.

Es decir, el Centro Histórico se transforma en una ciudad turística y con esta perspectiva hacia la derrama económica a partir del turismo, se genera una reubicación  por parte de las autoridades, así que las sexoservidoras y los mariachis que se ubicaban en el denominado “jardín de los platitos” son desplazados.

A la vez se genera una limpieza étnica y la población indígena otomí proveniente principalmente del municipio de  Amealco  y muy particularmente de las comunidades de Santiago Mexquititlán y San Ildefonso, así como  la comunidad Triqui se vuelven una población expulsada del Centro Histórico.

El reordenamiento urbano modifica las prácticas de los grupos, a los mariachis se les reubica en la denominada plaza Santa Cecilia, sobre avenida Universidad, a la comunidad indígena se les intenta generar un comercio formal y las autoridades los ubican en la “plaza de los Fundadores” y  a las sexoservidoras las desplazan definitivamente hacia la calle  de Río Ayutla. Hoy con el crecimiento urbano, otra vez dichos grupos quedan dentro del primer cuadro de la ciudad, ya que los límites del primer cuadro en la actualidad están trazados de la avenida 5 de Febrero hacia el boulevard Bernardo Quintana Arrioja, quedando como ejes las avenidas Constituyentes,  Zaragoza y Universidad.

Los grupos que fueron desplazados en la década de los noventa hacia la periferia hoy son parte del primer cuadro. Una de las problemáticas principales es que no se ha generado una “zona de tolerancia”, por parte de las autoridades municipales, sino desplazamientos avalados por los propios ciudadanos, por ejemplo los sexoservidores gay ocupan el jardín Guerrero y las calles de Allende; la comunidad Trasvesti, ocupa la denominada “zona del Venus”, la prostitución se disemina en la ciudad, también por las famosas casas de citas que empiezan a expandirse por el municipio, del centro a la periferia.

Las políticas, tratados y directrices internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, han sido de suma importancia para la modificación de las políticas públicas que han modificado tanto al gobierno municipal como al ciudadano.

Por otra parte las organizaciones no gubernamentales (ONG´s) y las instituciones de asistencia privada, la participación ciudadana y la denominada Sociedad Civil han sido de vital importancia para generar un reconocimiento hacia los grupos más vulnerables, quizá afectados por la discriminación del mismo entorno social y que han generado un debate y trabajo abierto con las autoridades municipales.

Las expresiones artísticas y culturales tanto en el teatro como en el cine han generado una conciencia social con lo que respecta a la diversidad sexual, la difusión de dichas actividades como la aparición de centros de esparcimiento gay, sin duda alguna empiezan a modificar la ciudad y el imaginario colectivo se transforma y surgen a debate posiciones frente a la despenalización del aborto y el matrimonio homosexual, todo esto al interior del municipio.

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