Opinión

Otra explicación de la derrota

Amor, Humor y Muerte

Por: Edmundo González Llaca

El triunfo es una experiencia que obnubila, concentrados en las mieles del éxito, lo que más deseamos es compartir la gloria. La derrota tiene, en ese sentido, una ventaja, pues es esencialmente soledad, alejamiento, lo que nos conduce a buscar algún aprendizaje para regresar por una nueva oportunidad.

En fin, duro y frustrante el triunfo de Holanda. ¿Qué nos pasó? En el artículo pasado, planteamos una explicación de las derrotas de la Selección Mexicana de Futbol. Hicimos mención de que en las culturas prehispánicas el juego representaba todo un drama cósmico y contradictorio donde se jugaba para ganar y el premio: la muerte. Los que participaban gozaban del privilegio de ser ofrendados a los dioses. La razón de nuestros recientes fracasos era, según consideramos, que los jugadores no habían logrado borrar de su disco duro de que si ganaban, los matarían.

“Jugar con todo para ganar y gozar de la muerte”, sería la consigna de nuestros ancestros, y tendría como lógico correlato moderno: “Jugar como nunca y perder como siempre”. Ante estas remembranzas heredadas de nuestro genoma indígena, la selección actual de futbolistas, con su empate con el anfitrión y dos triunfos, parecían haber exorcizado nuestros fantasmas originales causantes de nuestras derrotas.

Lo cierto es que volvimos a perder. Qué otra explicación le podemos dar a la derrota contra Holanda, además de las conocidas: simplemente son mejores, tuvimos mala suerte, fue un error claro del arbitraje.

Existe otra reflexión de la derrota que me sacude el alma, pues va más allá de las equivocaciones de un hombre o de un equipo y es posible identificarla como una actitud también grabada en la pasta de nuestro linaje nacional. Los griegos decían: «A los que quieren perder, los dioses les cierran los ojos». Los psicoanalistas modernos explican que hay cierta intencionalidad en el fracaso. Es decir, la derrota no se resume en una imposibilidad real de ganar, por una carencia o insuficiencia técnica, sino que es toda una orquestación, hábil e insidiosa, que hace el derrotado. Es una conducta autodestructiva que desbarata las posibilidades de éxito y suscita la mala suerte.

Tengo la impresión de que nuestros seleccionados empezaron a forjar la derrota en el momento mismo en el que retrocedimos y nos olvidamos de manejar la pelota o de atacar. Lejos de terminar de matar al enemigo, lo dejamos vivir. Aterrados ante la posibilidad del triunfo y de enfrentar las nuevas responsabilidades de quien debe encarar mayores retos, se bajó el ritmo del juego. Esa actitud era tanto como saborear la patológica tentación de terminar la participación y al fin irse a descansar.

En otras palabras, mi inquietud es saber si en el futbol insistimos en lo que parece una neurosis nacional de puros recuerdos de derrotas; proyectamos una fatalidad interior histórica; un deseo arcaico de castigo, de inmolación; de no creer en nuestra propia capacidad. El “sí se puede” lo cumplimos, pero a la mitad. Incluso, cuando ganamos, siempre lo hacemos en forma dramática, más porque los adversarios no supieron aprovechar las oportunidades que por nuestra sólida actitud de hasta el último minuto no dejarlos ganar.

Me pregunto si la fidelidad a la muerte no tiene su otro descarnado rostro en nuestra vocación a la derrota, en nuestro gusto por poner en riesgo lo logrado para saborear más el triunfo que, paradójicamente, todavía no alcanzamos.

Ante la suerte, los imponderables del arbitraje, y las manipulaciones de la organización del futbol no tenemos nada qué hacer. Pero si merece reflexionar es que: teniendo con qué ganar, ¿por qué no lo hacemos? Estas fallas que dependen de nosotros las debemos de identificar y de superar; es obligatorio meditarlas. Que cada derrota nos sirva para profundizar en ello. ¿Por qué perdemos si tenemos todo para ganar? Los griegos nos preguntarían: ¿Por qué se cierran los ojos cuando ya van ganando?

Espero sus comentarios en www.dialogoqueretano.com.mx, donde también encontrarán mejores artículos que este.
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