Opinión

¿Pedir permiso para intentar la sobrevivencia?

Por: Sergio Jerónimo Sánchez Sáenz

Desde siempre en Querétaro hemos visto indígenas deambular por la ciudad, ancianos, niñas/os, jóvenes, mujeres; vendedores ambulantes unos, otros limpia-parabrisas, indigentes algunos más, etcétera.

En una ciudad de raíces aristocráticas, su color y su vestido los denuncia, pero también su condición de miseria.

Vienen de Amealco la mayoría, aunque también de otros municipios y estados, son migrantes internos, sus pueblos y comunidades no les ofrecen la sobrevivencia… esta ciudad tampoco…

A principio de los noventa, la vieja central ya era un dormitorio público gratuito, bastante solicitado por familias de indígenas para pasar la noche bajo un techo; unos cartones y unos periódicos bastaban para hacer el lecho familiar, a veces una cobija y un acomodo en fila en solidaridad necesaria para menguar el frío.

Otro espacio similar fue hasta hace poco tiempo una tienda grande sobre Pasteur, esquina con la calle que lleva a la tienda Aurrera, allí el techo-marquesina los cobijaba de la lluvia y ofrecía espacio para compartir alimentos, plática, dolores y sueños.

El FIOS surgió por ese entonces, sin la Z de zapatistas, que los criminalizó tanto…

De la central y de aquella tienda de Pasteur se reunieron varias familias, se platicó, se invitaron a los más que se pudo, se discutió y se acordó formar un grupo de solicitantes de vivienda (60 familias indígenas), junto con comerciantes y colonos sin techo propio, que fueron invitados en viejas vecindades de los antiguos barrios de la ciudad.

Por aquel tiempo, Camilo Padilla y sus hijos sostenían un litigio por una parte de las tierras del ejido de San Pedrito Peñuelas contra alguna aristocrática familia queretana. Al final, como siempre, esta familia “ganó” el litigio. En esta lucha el FIOS apoyó a los Padilla y se ganó la tierra donde hoy está la colonia de los “Padilla” y la Nueva Realidad.

Las 60 familias indígenas obtuvieron, con esta lucha, un lote para construir su vivienda propia, lo cual consiguen también con gran esfuerzo, trabajo colectivo y ayuda mutua, es así como de la vieja central y la tienda sobre Pasteur, pasaron a la Nueva Realidad… de allí el nombre…

De estas familias, la mayoría son comerciantes, y ya organizados en el FIOS durante el sexenio de Enrique Burgos, se logró que tuvieran un lugar en el Centro de la ciudad donde vender sus artesanías.

Los gobiernos panistas luego del 5 de febrero del 98 desmantelaron al FIOZ y empezaron la rapiña y el robo descarado de lo que pertenecía a la organización: lotes de las colonias formadas por el FIOZ, casas de los dirigentes, persecución y amenazas, etcétera, uno de nuestros dirigentes murió por consecuencia del hostigamiento y persecución de aquel tiempo… al final los comerciante indígenas del FIOZ perdieron sus lugares y los funcionarios panistas hicieron negocio con ellos, repartiendo a sus seguidores e incondicionales…

Ahora reagrupados, 30 comerciantes indígenas exigen que les permitan lo que ya tenían ganado: un lugar de venta donde puedan sacar el sustento diario…sin embargo están siendo tratados con puras promesas y largas… En lo que va de la administración municipal se han realizado por lo menos tres reuniones por semana y ya están desesperados, sin mercancía e indignados por tanta vuelta…

Las amenazas son cada vez más fuertes: ¡Si insisten en trabajar en el Centro serán levantados y decomisados!

¿Dónde queda el derecho al trabajo? ¿Dónde el derecho a la sobrevivencia?

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