Opinión

Pena ajena. Cuesta abajo la educación en México

Por Ricardo Noguerón Silva

 

Tras 90 años de la creación de la SEP, la educación en México parece no tener avances significativos. Y es que después de haber tomado las riendas de esta Secretaría el Lic. José Vasconcelos Calderón, en octubre de 1921, nuestro país se ha visto inmerso en un paulatino y preocupante estancamiento educativo, mismo que no se encuentra a la altura de las constantes exigencias del mundo globalizado.

Sin duda alguna, la visión de la educación como “negocio” en los últimos años, ha contribuido en el deterioro de la educación básica, media superior y superior en varios aspectos; lo anterior, bajo el pretexto de ofrecer una “solución”, si así pudiéramos llamarle, a la incapacidad del Estado por garantizar la preparación de los futuros ciudadanos de México.


 

Por décadas, las administraciones federales, según éstas, se han quebrado la cabeza tratando de encontrar el hilo negro respecto a cómo resolver las problemáticas más apremiantes del país, a pesar de que la solución se encuentra frente a sus propias narices: “invertir un mayor porcentaje del presupuesto en la creación de espacios educativos de calidad y con programas de estudio, de acuerdo a las exigencias competitivas internacionales”.

Respecto a lo anterior, es importante destacar que para que un estudiante logre un mejor desempeño al arribar a una institución de educación superior, éste debe tener bien puestas las bases y es aquí, en la instrucción básica y media superior, en donde tenemos las mayores deficiencias; es decir, la poca inversión que destina el Gobierno Federal para la educación pública en conjunto con la creación de nuevas empresas educativas de mala calidad, propician la incapacidad para formar profesionistas que puedan acceder a mejores oportunidades laborales y nivel de vida –ya sea en México o en el extranjero–, o bien, en el peor de los casos, a siquiera obtener un empleo con una remuneración decorosa de acuerdo a su grado académico.

Las deficiencias existentes en la educación básica y media superior, fueron evidenciadas hace apenas unos días a través de los resultados mostrados en la aplicación de la prueba Enlace 2011, mismos que a pesar de ostentar un crecimiento en algunos rubros, comprobaron que el rezago educativo en México es peor del que imaginábamos.

 

Mayoritariamente Insuficiente y Elemental

Como usted seguro ya lo sabe, los resultados de la prueba Enlace 2011 resultaron caer mayoritariamente entre los rubros de lo insuficiente y lo elemental, es decir, sin el afán de menospreciar el esfuerzo de aquellos estudiantes que pusieron empeño en hacer un buen examen, de 8 millones 528 mil 515 alumnos de tercero a sexto de primaria a quienes se les aplicó dicha prueba, poco más de cinco millones resultaron deficientes en lo que a los conocimientos de nuestra propia lengua se trata. Casi cinco millones y medio obtuvieron las mismas calificaciones en matemáticas y poco más de esos, 5.5 millones, conocen a duras penas la ubicación geográfica de México.

Así mismo y de manera alarmante, según los propios resultados de la prueba, parece ser que entre más pasa el tiempo, los “estudiantes” mexicanos, si así podemos llamar a esta abrumadora mayoría, van perdiendo las habilidades del idioma y disminuyendo la capacidad de sumar, restar, multiplicar, dividir y de ubicarse en el mapa, ya que además de reducirse casi en un 30 por ciento la población estudiantil al momento de acceder a la educación media superior –esta situación nos la podría explicar mejor nuestro Señor Presidente o bien el precandidato Cordero–, de los 5 millones 213 mil 583 alumnos que cursan los grados de primero, segundo y tercero de secundaria, el 82.9 por ciento, o sea casi casi millones y medio de jóvenes, entran dentro de los conceptos de lo insuficiente y elemental en la materia de Español. 84.2 por ciento de éstos se encuentran dentro de los mismos rubros en lo que a las Matemáticas se refiere, predominando en este caso específico, lo insuficiente. Y de la Geografía ni hablar, el 66.7 por ciento probablemente ni siquiera sepa que la “ciudad de Honduras” NO EXISTE, sino que es al país centroamericano al que se le denomina de esa forma.

 

NO hacer comparaciones

“Evaluar para mejorar” es el eslogan determinado por la Secretaría de Educación Pública para darle valía a este examen; sin embargo, lo anterior podría tomarse como un criterio apropiado si los resultados de la prueba Enlace 2011 fueran comparables con los periodos anteriores a partir de la entrada en vigor de la administración vigente en 2006, es decir, si los criterios de evaluación de la prueba de este año sirvieran para determinar las deficiencias de los años anteriores y pudiera observarse un avance real del sistema educativo en México.

En los resultados de la prueba, se observan comparaciones alentadoras en donde puede observarse la disminución porcentual de los elementos insuficiente y elemental conforme avanza el actual sexenio, pero, y es aquí donde está el truco, cuando uno ingresa al sitio www.enlace.sep.gob.mx, en el menú denominado “Enlace en Educación Básica” nos topamos sorpresivamente con la siguiente leyenda:

“No obstante que:

a. Los resultados de diferentes materias o años no son comparables entre sí, ni están expresados exactamente en la misma escala, por lo que técnicamente, los datos no se deben mezclar.

b. Los resultados del 2009 de 3º de secundaria, no son comparables con los resultados del 2008 por el cambio de enfoque del contenido evaluado –del 2006 al 2008 la prueba de 3º de secundaria evaluó el contenido de los tres grados de secundaria y a partir del 2009, al evaluarse 1º y 2º grado, la prueba se diseñó para evaluar sólo los contenidos de dicho ciclo escolar.”

Lo anterior, nos exige el análisis inmediato respecto a la validez de la prueba debido a que, según los propios datos de la SEP, es imposible comparar los resultados entre los años pasados y el actual, o sea que… ¿no es posible medir el avance en materia de educación en México debido a que cada evaluación revela diferentes resultados? ¿Cómo medir entonces, el desarrollo del sistema educativo a lo largo de este sexenio?

Además de mentir en el hecho de la aplicación general de la prueba, ya que es imposible demostrar que se aplicó a TODAS las primarias y secundarias de México, y mucho menos bajo qué criterios, existen innumerables variaciones en las tablas de resultados que están a disposición del público en el sitio web de la SEP, argumentando, según el reglamento de la misma prueba, que un estudiante, de no haberse presentado en la primera sesión del examen, podrá hacerlo a la segunda, tercera u octava, sin necesidad de presentar las anteriores; esto, indudablemente, resta credibilidad a los resultados.

A pesar del “cacareo” mediático respecto a los notables avances de la prueba 2011, mismos que fueron argumentados por el propio Secretario Alonso Lujambio, es para “dar pena” el nivel tan bajo de educación que se presenta en México, pero aún más, el trabajo desempeñado por las autoridades federales y estatales en este rubro, así como el cinismo con el que se anuncian tales declaraciones.

Según la UNESCO, México se encuentra actualmente en el lugar 57 de 127 en lo que a educación se refiere, por encima, claro, de gran parte de los países centroamericanos y el caribe, pero muy por debajo de Cuba, quien se encuentra en el lugar 14 de esa misma lista; el secreto, la inversión y el interés por la educación. Cuba destina el 14 por ciento de su Producto Interno Bruto a este rubro, mientras que México sólo el 5.3 por ciento, y vaya que la productividad de nuestro país es por mucho superior. Mientras el país caribeño destina mucho de poco, el nuestro lo hace al revés: “da poco de mucho”.

Cierto es que existen todavía muchas deficiencias dentro del sistema político mexicano y por ende, muchos rezagos. También es cierto, que aún falta mucho camino por recorrer y trabajo por realizar, si es que aún estamos dispuestos a esperar; sin embargo, en la cuestión educativa…. ¿que 90 años no han sido suficientes?

Un saludo y hasta la próxima.

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