Opinión

Pobres, botín electoral

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Ser pobre, resulta muy caro. Parece que es un contrasentido, pero desafortunadamente no lo es. Quien es pobre por lo general, carece de un empleo bien remunerado, no tiene seguridad social, habita en lugares donde no hay servicios públicos, hay inseguridad, debe comprar agua en tambos, se cuelga de un poste para tener energía eléctrica, son terrenos en los que no existe certeza jurídica y en no pocas ocasiones son propiedades invadidas por algún líder que les cobra cuotas, o le “vende” los lotes.

No hay mercados públicos, lo que permite el encarecimiento de los productos básicos.

Son colonias que no existen para el municipio, por lo tanto no hay servicio de transporte, no hay calles, banquetas y las escuelas quedan en zonas apartadas.

Las personas que habitan, son víctimas de engaños por políticos que les prometen regularizar su propiedad y que la colonia sea reconocida, por lo que les piden dinero o bien deben acudir a mítines de apoyo.

 

Esta población es un rico filón para los programas sociales de los partidos de cualquier color, en campaña electoral los visitan y les prometen escuelas, calles pavimentadas, agua, energía eléctrica, etcétera, una vez que el candidato sale electo no se acuerda de ellos.

Por su parte, tanto el Gobierno Federal, como el Estatal, los incorporan a programas de ayuda por medio de despensas mensuales o de apoyos económicos para adultos mayores, siempre y cuando no tengan pensión del IMSS o ISSSTE y que cubran requisitos de edad.

Cuando les entregan las despensas los llevan a un auditorio o plaza pública para la foto con el delegado federal, estatal o municipal.

En no pocas ocasiones les condicionan la entrega de despensas o material de construcción, siempre y cuando se afilien a determinado partido político.

Ahora que el Gobierno Federal ha emprendido la Cruzada contra el Hambre, se ha cuestionado el actuar de los delegados de la Secretaria de Desarrollo Social, donde está al frente Rosario Robles Berlanga, ex perredista y ahora incorporada a un gobierno priista.

Ante las acusaciones del PAN y del PRD, por uso indebido de programas sociales en Veracruz, Peña Nieto actuó más como jefe de partido político, que como Jefe del Ejecutivo. En Chiapas, arropó a Rosario Robles, al decirle: “No te preocupes. Hay que aguantar porque han empezado las críticas, han empezado las descalificaciones…”

Cuando no son críticas, sino denuncias.

Rosario Robles compareció ante senadores, donde fue duramente cuestionada a tal grado de solicitarle su renuncia, la que naturalmente negó.

Los partidos de oposición condicionaron su participación en el Pacto por México, si no blindan los programas sociales y evitan el uso indebido con fines electorales.

El 7 de julio habrá elecciones en varios estados y la maquinaria electoral se ha puesto en marcha, con todos los recursos que tienen los gobernadores y sus operadores políticos.

Son las primeras elecciones del Gobierno Federal priista y serán el termómetro para saber de que lado se inclina la balanza, si son elecciones sin tinte partidista y se impide que los operadores políticos condicionen la ayuda de programas sociales a cambio de votos, o lo de siempre… triunfo claro, rotundo e inobjetable.

Y los nostálgicos ven que nada cambia, ayer las tarjetas de prepago de una tienda de autoservicio, hoy los programa sociales.

rangel_salvador@hotmail.com

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