Opinión

Poderoso caballero… en campaña

Por: Germán Espino

La primera encuesta creíble de la temporada muestra un empate técnico y un perfil independiente del electorado queretano (46%). Según El Universal, el PRI y el PAN tienen un voto duro cercano al 20% cada uno.

En una contienda tan cerrada las campañas pueden ser el factor decisivo. Por eso los priistas, comenzando por el gobernador, están muy inquietos. Perder la gubernatura representaría a José Calzada perder su perfil nacional; ya no tendría lugar en el gobierno de Peña Nieto, quizá nunca lo tuvo. Para miles de priistas perder la gubernatura significaría perder la chamba para otros miles perder sus negocios.

¿Qué decidirá la elección? Entre los factores importantes destacan: 1) la crisis económica y de inseguridad que vive el país; 2) la evaluación del gobierno de Peña Nieto, de José Calzada, de Roberto Loyola y de Pancho Domínguez; 3) el posicionamiento de los principales candidatos del PAN y del PRI; 4) la intervención de los medios nacionales y locales; 5) las campañas, tanto las nacionales como las locales.

En las campañas, lo primero es la estrategia, pero después vienen muchas cosas: el manejo de la agenda; el carisma del candidato; la estructura territorial para incentivar el voto; el manejo de los medios y, claro, sobre todo, el dinero. Los dos candidatos a la gubernatura han demostrado que tienen el dinero suficiente. Aguilar Camín estima que para una gubernatura como la de Nuevo León se invierte por lo menos 700 millones de pesos; digamos que la de Querétaro esté a la mitad. Sigue siendo mucho dinero y muchos compromisos para cualquier candidato que obtenga el triunfo.

Hoy en día, los medios tradicionales respetan a ambos candidatos (por lo menos más que en 2012). Esto significaría que estos medios están recibiendo dinero a carretadas de ambos bandos. En los medios tradicionales, como en los tugurios, el respeto sólo se compra con dinero.

En las campañas para la presidencia municipal de 2012 algunos periódicos locales acusaron a Armando Rivera de tener millones de dólares en cuentas en el extranjero, de tener amantes en cada colonia de la ciudad, etc. En las crónicas periodísticas, Armando Rivera se convirtió en el sultán más ambicioso e incontinente que hubiera pisado tierras queretanas.

Esa campaña negativa ejemplifica el nivel de atraso cultural de las empresas periodísticas locales tradicionales. Los propietarios de estos medios no asumen compromiso social alguno, lo único que quieren es mucho dinero y rápido. Los periodistas metidos a mercenarios en una campaña negativa no contrastan sus fuentes y llegan a publicar cualquier rumor no importa lo sórdido que éste sea. Se sobreentiende que el trabajo de mercenario editorial en una campaña negativa está muy bien remunerado; además, claro, lo mejor viene cuando el candidato apoyado por el medio llega al gobierno.

Hoy los medios saben que puede ganar cualquiera de los dos grandes candidatos y por eso, aparentemente, no se atreven a hacer todo lo que hicieron con Armando Rivera; ojalá nunca se vuelvan a atrever. La campaña negativa de 2012 fue la peor que se ha visto en Querétaro. La amenaza ya no sólo era para Armando Rivera, sino para todos nosotros, pues si los medios pueden abusar de un candidato que tiene mucho dinero y poder, entonces ¿qué no podrían hacer con un ciudadano común y corriente?

Hoy en día, los medios recuerdan que Pancho Domínguez fue muy generoso cuando era alcalde. Seguramente también lo es ahora como candidato, no podría ser mucho menos generoso que Roberto Loyola para tener expectativas de triunfo. Pero tiene mucho peso el que las administraciones gubernamentales priistas recientes —de Calzada y Loyola— pasarán a la historia como las más generosas con los medios.

Todo esto nos lleva a esperar que las preferencias electorales estarán muy cerradas, tanto o más que las tres anteriores elecciones. Desde 1997, las elecciones de gobernador se han ganado por casi cinco puntos de diferencia o por un poco menos. Nuevamente la moneda está en el aire y en esto consiste el juego democrático. Otra cosa es que los candidatos y partidos dominantes en Querétaro tengan el mismo perfil conservador y de derechas. Aparentemente, esta hegemonía político-cultural también es un reflejo de la ideología de nuestro pueblo queretano.

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