Opinión

Política a la mexicana

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

En la política como en el amor hay cosas que se dejan pasar y otras que no se perdonan.

Y la política en México es muy especial, diputados que cambian de partido, y a los que ayer despreciaron hoy les juran amor eterno, mientras los postulen a puestos de elección popular, es decir, demuéstrame tu amor, aunque sea con una plurinominal.

El Presidente en turno hace alianza abierta o en lo oscurito, cede puestos a cambio de apoyo, a la larga le cobran una y otra vez el favor y es un cheque en blanco que nunca paga.

Los distanciamientos no son nuevos en nuestra política, exilios, muertes misteriosas, “puentes de plata”, etcétera, son parte del anecdotario del poder.

Tal vez el distanciamiento más significativo se da entre el entonces Presidente Lázaro Cárdenas del Río con el fundador del Partido Nacional Revolucionario, hoy PRI, Plutarco Elías Calles, jefe máximo de la revolución.

En el gobierno de Lázaro, compartían puesto los callistas y los fieles cardenistas.

Pero el viernes 10 de abril de 1936, se da el rompimiento entre Lázaro Cárdenas y Plutarco Elías Calles, pero además con tres de sus fieles seguidores, el líder obrero Luis N. Morones, Melchor Ortega y Luis L. León.

El general Plutarco Elías Calles fue detenido en su casa a las seis y media de la mañana del viernes, y custodiado por agentes y militares fue llevado al aeropuerto. Morones, Ortega y León no tuvieron la misma suerte, los aprehendieron al mediodía y confinaron en una celda de la sexta delegación, de donde los sacaron para llevarlos al aeropuerto y junto con Calles, salieron del país en calidad de desterrados a Dallas, Texas.

Y de alguna forma la historia se repite en el cuestionado gobierno de Carlos Salinas de Gortari, quien toma posesión el 1° de diciembre de 1988, y para buscar apoyo del pueblo se detiene el 10 de enero de 1989 a Joaquín Hernández Galicia, líder moral del sindicato petrolero, su error fue el siguiente. En gira proselitista a la Presidencia, al líder obrero se le cuestionó si los trabajadores sindicalizados darían su apoyo al candidato del PRI, a lo que Hernández Galicia, señaló, “tienen libertad de conciencia para votar”; era claro que no lo apoyaba y dejaba a los trabajadores votar por Cuauhtémoc Cárdenas o por quien quisieran. Eso no le fue perdonado por el ya Presidente de la República, Carlos Salinas.

Ahora, a pocos días del gobierno de Peña Nieto, viene a la memoria, lo que se conoció como el “quinazo”,

El Gobierno Federal, envió la iniciativa de reforma educativa al Congreso, donde fue aprobada y ratificada por la mayoría de los Congresos estatales, pero no fue tomada en cuenta la “líder moral” del sindicato de la educación, Elba Esther Gordillo, quien cuestionó la reforma y se aprestaba a llamar a todos los líderes seccionales del sindicato en Guadalajara a preparar una resistencia pacífica, pero fue detenida por manejo de recursos de procedencia ilícita.

La líder que estuvo al frente del sindicato por varios sexenios: Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, éstos del PRI, Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, éstos del PAN.

En los gobiernos panistas se despachó con la cuchara grande en cuanto a nombramientos a nivel federal: ISSSTE, Lotería Nacional, entre otros.

Y en la SEP, prácticamente ella mandaba al Secretario. Tamez fue titular de la dependencia y tiempo después aparece como candidato a un puesto de elección popular por el partido fundado por Gordillo Morales.

Josefina Vázquez Mota no se dejó mandar y fue despedida por Calderón; además el yerno de Elba Esther era subsecretario de Educación Media.

El error de la señora Elba Esther fue creer que este sexenio sería igual a los anteriores, cayó de su pedestal por no apoyar la reforma educativa; sus manejos financieros fueron un excelente pretexto para sacarla de la jugada, pero no nada más eso, sino con el plus de verla en la cárcel.

Y al igual que en el gobierno de Salinas, en éste no tocará ni con el pétalo de un requerimiento de Hacienda a ningún líder sindical, siempre y cuando se alineen al patrón.

Y los nostálgicos consideran que en la política como en box, al que cae hay que aniquilarlo, porque si se levanta es peligroso.

 

rangel_salvador@hotmail.com

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