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Promover entre menores, reflexiones sobre las crisis hídrica y alimentaria II

La pregunta sobre qué tan realista es para el profesorado de educación básica responder al encargo de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) de promover la lectura crítica de la realidad entre sus estudiantes, se relaciona con la pregunta sobre qué tan realista es esperar del gremio que se asuma como profesional de la educación y no sólo como burócrata.

Tales preguntas revelan la contradicción inevitable de una educación que busca ser emancipadora, bajo un régimen capitalista.

Si bien, la educación básica es una de las profesiones más interesantes, nutrientes y gratificantes que existen, tambiénes de las más complejas, difíciles y agobiantes. A diferencia de las profesiones liberales, la docencia es un oficio de estado y esto implica que quienes se dedican a ella, son ineludiblemente “funcionarios” o “empleados”; no gozan de plena libertad de cátedra, aunque los discursos oficiales pregonen “flexibilidad”.

Desde hace décadas, teorías aún vigentes, han señalado a la escuela como “aparato ideológico del Estado” (Althusser),cárcel o cuartel (Foucault), espacio de normalización, violencia simbólica, selección y exclusión social (Bordieu y Passeron), etc. Ésta, además, ha sido impactada por 40 añosde neoliberalismo, la expansión de las tecnologías digitales,la pandemia, la IA, el exceso de “fakes”, de confusión y permisividad.

Por doquier se advierte que “la educación está colapsando en todo el mundo”, pues la escuela ya no enseña a pensar y lo que las mayorías aprenden dentro y fuera de ella “es la estupidez” (sic). Sin embargo, hay que decir que, desde hace mucho también, la escuela popular se ha asumido como espacio de resistencia, de formación integral y del pensamiento crítico (Giroux).

En este contexto, vale reconocer el gran esfuerzo que realiza la NEM y colaborar, desde todos los ángulos posibles para que se afine, se consolide y pueda superar sus contradicciones y serios desafíos que enfrenta. Seguir el embate de la derecha de prohibir los libros de texto,esconderlos en el cajón o arrancar las hojas de temas que no gustan, obligando a familiares a pagar fotocopias, sólo agrava el caos.

Ciertamente una clave para fortalecer la NEM consiste en que las/los profesores se asuman como profesionales y no sólo como burócratas, pero esto no depende sólo de su buena voluntad. Mucho se ha denunciado la precariedad laboral y de formación que padecen; peor aún: el desquiciante control burocrático que contradice el discurso “humanista” y atascasu tarea cardinal: educar.

¿Qué motiva a ciertas personas a seguir esta profesión, más allá del gusto romántico por la niñez? Las respuestas varían mucho: heredaron su plaza; el sueldo es seguro; no había más opciones, etc. Buena parte de las/los docentes manifiestan también “vocación”, compromiso social o deseo de contribuir a mejorar al país. Varios han logrado incluso construir múltiples redes de apoyo, que trascienden sucomunidad escolar, como el Movimiento Mexicano de la Escuela Moderna o la Red de Educación Alternativa, entreotras, que ofrecen importantes espacios de intercambio de experiencias e inquietudes, así como actualizaciónpedagógica y didáctica sobre diversos contenidos.

La pregunta sobre cómo promover la lectura crítica de la realidad, entre menores (por ejemplo, sobre la crisis hídrica o la alimentaria) inicia reconociendo que la primera lectura crítica que la NEM debe hacer, es sobre las condiciones laborales del gremio.

Importa garantizar que éste cuente: *con tiempo suficientepara preparar sus clases y libertad para cultivarse gozosamente ; *con una amplia oferta de opciones de formación-capacitación-actualización al alcance, y *con una red profesional de realimentación permanente.

Esto parece improbable, si las horas docentes se siguen contado como fabriles y hay que trabajar doble plaza parapoder pagar necesidades básicas. Mantener, además, la burocracia neoliberal (sobrecarga administrativa y rígidos protocolos para el cuidado infantil) sólo agravará el extravío.

(Continuará, para hablar sobre el alumnado)

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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