Opinión

Proporcionalidad y ponderación

Por: Rodrigo Chávez Fierro

El sitio a la Ciudad de México por parte de los “maestros” de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (cuando decimos CNTE, hablamos casi en exclusiva de maestros oaxaqueños) pone una vez más sobre la mesa el análisis sobre el conflicto entre dos normas constitucionales, a saber: la libre manifestación de las ideas contra el derecho de libre tránsito y libre ejercicio de una profesión.

 

En la doctrina jurídica, se establece que para la solución de un conflicto entre normas constitucionales es necesario aplicar el juicio de ponderación. Como bien indica Luis Prieto Sanchís “la ponderación, en efecto, conduce a una exigencia de proporcionalidad que implica establecer un orden de preferencia relativa al caso concreto”.

Como bien indica el jurista español, el juicio de ponderación viene acompañado del principio de proporcionalidad entendido éste como “acreditar que existe un cierto equilibrio entre los “beneficios” que se obtienen con la medida limitadora o con la conducta de un particular en orden a la protección de un bien constitucional o a la realización de un derecho, y los daños o lesiones que de dicha medida o conducta se deriven para el ejercicio de otro derecho o para la satisfacción de otro bien o valor”.

Para el caso de la problemática que nos ocupa, tanto el derecho a la libre manifestación de las ideas como el derecho al libre tránsito son normas constitucionales del mismo nivel jerárquico. Cuando dos normas de este tipo colisionan es necesario ponderar el ejercicio de qué derecho conlleva mayores beneficios y menores perjuicios.

Resulta evidente, por los menos para la sociedad, no así para las autoridades federales y del Distrito Federal, que el ejercicio de la libre manifestación de las ideas por parte de los “maestros” de la CNTE ocasiona muchos mayores perjuicios que los beneficios obtenidos por dichas personas al cerrar importantes vías de comunicación.

Tanto se ve limitado el derecho al libre tránsito, como el ejercicio de una profesión, ya que miles de negocios se han visto afectados por las manifestaciones de la CNTE. Es importante señalar que existen otros mecanismos que la CNTE puede utilizar para la manifestación de sus ideas. Puede ser el mismo cierre de calles pero en horarios que no sean tan complicados para la ciudadanía o en fines de semana, donde la actividad laboral es más restringida.

Es decir, imagine usted que porque no me fue entregada una información que haya solicitado al gobierno federal, pueda ir usted y cerrar la autopista México-Querétaro. El derecho de acceso a la información también se encuentra consagrado por la Constitución Política, pero evidentemente cerrar la autopista afectaría el derecho de libre tránsito de miles de personas. No existe una proporcionalidad entre los beneficios que pueda obtener con el cierre de la autopista más importante de México con el ejercicio de mi derecho a la información, por muy importante que éste sea.

No obstante, la ponderación que están haciendo los gobernantes en esta ocasión, no es jurídica, sino política, porque a pesar de que tienen la Constitución y las leyes de su lado para garantizar el libre tránsito de la ciudadanía, están ponderando los costos políticos que pueda llegar a tener una represión al movimiento magisterial que pueda salirse de control.

Si bien, será necesario que exista cierta proporción en caso de un desalojo que se torne violento, con la finalidad de evitar el menor número de lesionados, también es cierto que la CNTE tiene secuestrado partes de la ciudad. La inactividad de la autoridad es el peor de los escenarios. Lo vimos en Oaxaca, cuando literalmente las autoridades de los tres poderes locales ni siquiera podían entrar a sus oficinas por varios meses, sumado al daño patrimonial que sufrieron los oaxaqueños, particularmente aquellos dedicados al turismo.

Con la llegada de la democracia a México, ninguna autoridad quiere ser catalogada como represora. El recuerdo del 68 y del halconazo, siguen rondando por el imaginario colectivo, y nadie quiere ser ubicado al lado de personajes como Gustavo Díaz Ordaz. Esta temeridad de la autoridad ha sido utilizada por grupos radicales para estirar la liga de las libertades hasta casi su quiebre.

Evidentemente no estamos por la represión de las ideas, pero cuando la forma de expresar las demandas sociales violenta gravemente los derechos de cientos de miles de personas es necesaria una respuesta por parte de la autoridad. La reforma educativa saldrá adelante a pesar de las protestas de la CNTE. Sean válidas o no sus quejas, que de suyo no parecen serlo al negarse a ser evaluados para continuar en su labor docente, la forma cómo exigirlas y plantearles dice mucho del interlocutor que tiene enfrente las autoridades. ¿La CNTE quiere imponer sus condiciones o está dispuesto a negociar y ser convencido? Si únicamente acepta la suya como única verdad y dogma de fe, las mesas de negociación y pláticas, saldrán sobrando.

Se vienen reformas estructurales en el país, muchas de ellas no nos podrán gustar, como pagar más impuestos. Pero lo cierto es que no podemos seguir en una ataraxia legislativa, donde no se han podido llegar a acuerdos importantes en décadas. Las reformas que hoy se aprueben podrán traer beneficios a todos los mexicanos, incluyendo aquellos que busquen el poder en 2018. Hoy en México, nada está escrito en materia política, y los actores que hoy se oponen a muchas de estas reformas pueden verse beneficiados en cinco años por sus resultados cuando se encuentren en el poder. Debemos entender que la política no es un juego de suma cero, donde uno se lleva todo. Podemos y debemos encontrar la forma en la que todos puedan llevarse algún beneficio de los cambios; demandarlos con bloqueos e intimidación o es la forma de lograrlos.

 

@chavezfierro

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