Opinión

Proyecto Yaakún Kaans: Ambiente donde los niños construyen su conocimiento en libertad

Por: Joaquín Antonio Quiroz Carranza

El modelo educativo hegemónico es esencialmente conductista, un adoctrinamiento que domestica al individuo para su inserción en la sociedad. Las escuelas convencionales públicas o privadas, la familia, la publicidad, los círculos sociales y muchas redes sociales, son espacios donde se reproducen los mecanismos de control del modelo hegemónico.

La educación-represión, puede ser violenta o pasiva, religiosa, moral, sexual, laboral, de muchas formas, pero adiestra a los niños, jóvenes y adultos a desarrollar un comportamiento característico y deseado por los círculos de poder: Estudiante “ejemplar”, trabajador “dedicado” y acrítico, ciudadano que entrega su sufragio al candidato en turno. La represión ordena y disciplina al estilo de “Un mundo feliz” de Aldous Huxley o de “1982” de George Orwell.

Como una forma de disponer de un ambiente donde niños y niñas construyan su conocimiento en libertad, emergió el proyecto Yaakún Kaans, cuyo nombre deriva de dos vocablos mayas que significan amar y educar. Este proyecto se formó y desarrolla en el Pueblo Mágico de Tequisquiapan, Querétaro. Nació precisamente de la reflexión del ¿cómo hacer para construir un ambiente donde sea posible aprender en libertad, con imaginación y creatividad?

La respuesta a ese ¿cómo? no fue fácil, porque los fundadores, integrantes de la sociedad civil, tuvieron que transitar toda una vida de reflexión y estudio de los más brillantes pedagogos: Montessori, Piaget, Makarenko, Freire, entre muchos otros, pero la realidad concreta y el hecho extraordinario de ser padres, y acompañar a sus hijos para que se construyeran así mismos como ciudadanos del mundo, fue el detonante para convertir en realidad este proyecto de reflexión y análisis.

A continuación se narran dos experiencias de vida en Yaakún Kaans donde se puede observar el fomento del amor hacia el conocimiento y los seres vivos, principio fundamental de este proyecto educativo y no lucrativo:

La borla de algodón

En el jardín de Yaakún Kaans germinó una semilla de algodón, porque el amable jardinero la trajo y colocó en la tierra, una semilla ovalada y negra que él consiguió en alguna parte, la regó y cuidó. La planta brotó, creció, floreció y lanzó borlas de algodón blanquecino, ¿el algodón natural sólo es blanco?, no, porque también hay variedades de algodón de color natural rosado, gris y otras tonalidades. La maestra, -no profesora, ni miss-, dejando fluir la creatividad recolectó las borlas de algodón y con paciencia separó las semillas de las fibras, posteriormente reunió a los niños y niñas de su grupo y les mostró el algodón; después de platicarles la breve historia de esas borlas de algodón, y considerando que el tema de ese día versaba sobre el sistema métrico decimal, sugirió una pregunta ¿cuánto hilo saldrá de esta borla de algodón?, los niños y niñas se pusieron a descompactar e hilar las fibras. Posterior a esas labores, llegó el asombro, de una borla emergieron cinco metros de hilo y eso dio pauta para explicar el metro como unidad de medida, su origen, sus divisiones y su utilidad práctica y científica en la vida diaria. Tras esa actividad los niños preguntaron: ¿cuánto mide el jardín?, ¿cuánto mide el salón?, ¿cuánto medimos cada uno? y de esa forma utilizando el hilo de algodón midieron diversos objetos y seres de su ambiente creativo.

Al reflexionar la experiencia, surgió la pregunta ¿acaso los niños, después de escuchar, oler, sentir, vivir la experiencia del hilo de algodón, olvidarán qué es, cómo funciona y para qué sirve el sistema métrico decimal?, la respuesta nos la dará la historia, pero las hipótesis es que difícilmente esos sucesos quedarán en el olvido, porque fue una experiencia de vida, interesante y creativa, esto quiere decir que la experiencia se vivió y fue significativa.

La tortuga Paciencia

En un recorrido por la angosta carretera entre Fuentezuelas y Tequisquiapan, uno de los niños observó que una solitaria tortuga intentaba cruzar el negro asfalto, con el inminente riesgo de ser arrollada por los vehículos, tras un breve intercambio de opiniones se decidió salvar a la tortuga, por lo que después de frenar y regresar unos metros, se rescató y se puso a salvo a ese ser vivo. Los niños nombraron a la tortuga “Paciencia” y comenzó una nueva vida en el jardín interior del recinto del proyecto educativo Yaakún Kaans. Los niños tras observarla y comparar sus características, indagaron en la Red Global su nombre científico y sus principales características, por ello supieron que era una tortuga semi-acuática, que no se había reportado para esta zona del país, su nombre científico es Kinosternon herrerai, que vive en lugares pantanosos o cuerpos de agua de poca profundidad y es endémica de México.

Día tras día los niños observan, estudian y alimentan a “Paciencia” la tortuga, y aprenden que el crecimiento económico, con su infraestructura carretera, es culpable de la mortandad de organismos biológicos y que, construyéndose a si mismos como ciudadanos del mundo, entienden que tanto la especie humana tiene derechos globales como cualquier otro organismo.

Si tienes interés por conocer más sobre el proyecto educativo Yaakún Kaans, puedes escribir al correo electrónico yaakunkaans@gmail.com o llamar al 414-1070194 y con gusto se te atenderá e informará de las formas en que los niños y niñas pueden integrase a esta comunidad de constructores de seres humanos libres.

 

 

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