Opinión

Pueblo, perdónalos porque no tienen idea de lo que hacen

Por María del Carmen Vicencio

Se acerca la Semana Santa y, aunque no participemos en las tradiciones vinculadas a ella, no podemos dejar de reconocer que somos cristianos, por cultura globalizada. Nuestra cosmovisión y nuestras prácticas sociales distan mucho de las musulmanas, brahamanas, tántricas, confucionistas, budistas, vudús o de tantas otras opciones que hay. En este reconocimiento, Víctor Jara, el cantautor comunista chileno, muerto por el régimen de Pinochet, tomó como base el Padre Nuestro, para componer su versión laica, la “Plegaria del Labrador”: “Líbranos de aquel que nos domina en la miseria. Tráenos tu reino de justicia y de igualdad…”

Una similar traducción hacia la laicidad intento hacer con el título de este texto.

Benito Juárez, perdónalos, por su ignorancia de la Historia; porque quienes celebran, ¡precisamente en tu día!, a la Reina de la primavera, no tienen ni la más remota idea de todo lo que luchaste en contra de la monarquía y del imperialismo, para instalar en nuestro país los valores republicanos (libertad, justicia, democracia, laicidad…). Perdona a quienes mueven las fechas conmemorativas de lugar y hacen que confundamos tu aniversario, el 21 de marzo (que cae en miércoles) con el día de san José, (que cae en lunes y ahora se celebró ese día), dizque para no cortar la semana, siguiendo la lógica mercantil.

Perdona a nuestros legisladores por remendar el artículo 24, para aumentar la influencia de la Iglesia católica en las escuelas públicas y en los medios masivos; porque, por su ignorancia de la Historia, no tienen ni la más remota idea del enorme esfuerzo que significó para ti y los reformadores, separar la Iglesia del Estado. Perdónalos porque, aunque se creen cristianos, no tienen idea de que, dos mil años antes que Benito Juárez, el mismísimo Jesucristo ya había reconocido la necesidad de esa separación, cuando pidió a los fariseos “dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

Perdona a los candidatos presidenciales (incluido al Peje) que asistirán a la misa, celebrada por Benedicto XVI (¡Benito!), porque no saben reconocer la diferencia entre un acto de recepción a un jefe de Estado (el del Vaticano), de un acto definitivamente religioso. La misa no es un simple recuerdo de “la última cena”. Según los católicos, Jesucristo “viene realmente” en cuerpo y sangre en el momento de la consagración. El que quienes aspiran a ser presidentes republicanos se arrodillen frente a la eucaristía, simboliza la sumisión del Estado laico a las leyes divinas.

Jesucristo, perdona al Papa y a toda tu Iglesia que lo sigue, porque por su ignorancia de la Historia, no tienen ni la más remota idea de por qué diste tu vida en la cruz, ni de cuál fue tu mensaje fundamental; simplemente “no les cae el veinte” (porque no se puede entender lo que no se quiere entender).

Pueblo, perdona al cardenal Norberto Rivera, por decir que “la visita pastoral de Benedicto XVI a México refuerza la esperanza de que los poderes del mal no prevalezcan”. Perdónalo, porque, ignorando las ciencias sociales y el principio de laicidad, te quiere regresar al Medioevo, para que vuelvas a temer a un poder maligno, más allá de lo humano.

Perdónalo porque no tiene ni la menor idea de que los problemas más graves que padecemos (la miseria, la violencia, la guerra, la explotación del hombre por el hombre) no son causados por “los poderes del mal”, sino resultado de la toma de decisiones netamente humanas, en especial cuando se decide con criterios egoístas. Perdónalo porque, frases como ésas, contribuyen a que a los principales responsables del dramático estado de cosas que vivimos, se les haga fácil lavarse las manos, pretendiendo que nada tienen que ver con sus causas.

Pueblo, ¡perdona tanta ignorancia!…

¿Realmente quienes toman decisiones que dañan al pueblo, lo hacen por ignorancia?

Depende de los niveles. En ciertas esferas del poder, las decisiones se toman sabiendo plenamente el daño que causarán a grandes capas de la población. Los Papas sabían de las masacres de la conquista, de la independencia, de la reforma, de la guerra cristera, de la nazi, de las estadounidenses…; sabían de la pederastia, y se hicieron “de la vista gorda”, aliándose con el poder.

Quienes negocian con la guerra, con los experimentos farmacéuticos, con el turismo en territorios indígenas, con la industria de productos toxicológicos, etc., saben que muchos inocentes morirán, y sin embargo siguen adelante, con el silencio cómplice de la jerarquía eclesiástica.

Pero, como dice Einstein, “El mundo no está en peligro (sólo) por las malas personas, sino por aquellos que permiten la maldad”; por aquellos que, por su ignorancia de la Historia, por su miedo o por el apoltronamiento que les brinda el statu quo, NO PONEN LÍMITES.

¿Por qué hay tanta ignorancia si nos encontramos en plena “sociedad del conocimiento”?

La respuesta se ensaña, otra vez, contra los maestros. ¿Son ellos los causantes de la ignorancia nacional? Eso es lo que los medios masivos quieren que pensemos. La realidad es muy otra. Quizá los maestros que protestan sean los únicos cuerdos, en esta locura social.

Su lucha intenta, precisamente, PONER LÍMITES a tanta barbarie. NO BASTA CON PERDONAR. Ellos saben del sufrimiento del pueblo, porque lo ven de cerca; saben que las decisiones que se toman desde el poder, dizque para “elevar la calidad de la educación”, agravarán más las cosas.

Está “en chino” que los políticos de primer nivel entiendan esto (o quieran cambiar el rumbo). Sólo saben seguir las indicaciones de la OCDE, a la que no le interesa la Historia. Para muestra basta el botón del nuevo secretario de la SEP, Córdova Villalobos (antes secretario de Salud), que cree, como quien lo designó, que basta con cambiar de puesto, para saber tomar las mejores decisiones en un tema tan complejo como el educativo.

¡No tiene ni la menor idea!, pero no importa, por ser pudiente, está exento de cualquier examen “de competitividad”.

metamorfosis-mepa@hotmail.com

 

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