Opinión

¿Qué enseñanzas nos deja (hasta ahora) el falso-periodismo queretano?

“4 enseñanzas (hasta ahora) que nos deja Yosheline” es un artículo de opinión del medio electrónico Ciudad y Poder que pertenece a la categoría de falso-periodismo ya mencionado. Su contenido se compone de un discurso revictimizante que no tiene otra finalidad más que la de deslindar de responsabilidades al Estado, señalando como diferentes culpables.

Por:Samanta Jiménez Arenas

En el año 2013 se realizó un corto documental queretano con un título que es difícil de olvidar: “4 veces desaparecida”. La crudeza de éste título nace de la insoportable idea de que alguien pudiera desaparecer una, dos o hasta cuatro veces ¿será esto posible?

El caso de Yosheline Arenas Heredia ha sido un caso representativo para el Estado de Querétaro, y aunque no es el único, sin duda ha logrado poner la mirada en el “Querétaro seguro” que tanto tiempo se promocionó y que, en realidad, nunca llegamos a conocer. Diversos medios de comunicación le dieron seguimiento al caso hasta su desenlace el pasado fin de semana, en el cual, lamentablemente, la Procuraduría General de Justicia del Estado de Querétaro confirmó que el cuerpo encontrado el 18 de enero en la carretera estatal 200 era el de Yosheline, desaparecida desde el pasado 11 de diciembre de 2015.  La cobertura de los medios de comunicación y redes sociales fue amplia, sin embargo, esto no implicó el profesionalismo que se requiere para cubrir este tipo de casos. Ocurre que, como es común en el periodismo mexicano, se observaron dos clases: el Periodismo (con mayúscula) responsable, honesto, por consecuencia, riesgoso y valiente en un México donde la verdad periodística es un peligro; mientras que por otro lado estaba el falso-periodismo que carece de crítica, veracidad, investigación y de un proceso de análisis que informe a la sociedad de la realidad de nuestro país. La importancia del periodismo radica en que no sólo refleja una realidad sino que influye en la misma, siendo “fácil” inventar una “realidad” que no coincide con la que vivimos y que evidentemente tendrá un impacto importante y perjudicial para el ejercicio de la ciudadanía.

“4 enseñanzas (hasta ahora) que nos deja Yosheline” es un artículo de opinión del medio electrónico Ciudad y Poder que pertenece a la categoría de falso-periodismo ya mencionado. Su contenido se compone de un discurso revictimizante que no tiene otra finalidad más que la de deslindar de responsabilidades al Estado, señalando como culpables a: uno, la familia que, en la “lógica” de éste discurso, no hizo lo suficiente para brindar seguridad a su ser querido; dos, la víctima por la supuesta cercanía con su asesino y su decisión de “confiar en quien no debía” y “dejarse engañar”; y tres, las nuevas tecnologías que representan un peligro mayor al ser “delincuentes digitales más difíciles de seguir”. En cualquiera de los tres casos ni el gobierno ni las autoridades parecieran ser responsables de que crímenes así perduren ya que o la familia no cuidó a la víctima, o la víctima no se cuidó a si misma, o las autoridades no cuentan con estrategias que les ayuden a cumplir con sus obligaciones. Este artículo sólo es una muestra de lo que repetidamente podemos observar en los medios de comunicación pero que a la vez son un síntoma de las grandes problemáticas que vivimos como sociedad.

¿Qué enseñanzas nos deja (hasta ahora) el falso-periodismo queretano?

1.      Existe un pacto entre el gobierno y la mayoría de los medios de comunicación. Su pacto se basa en el principio de la conveniencia, donde reina la falta de transparencia a razón del interés por mantenerse en el poder a cualquier costo y donde para ambos lados trae un ganar-ganar, aunque esto signifique brindar información de una calidad mediocre sin ningún sentido de responsabilidad social.

2.      Ausencia de una transversalidad de la perspectiva de género. La negligencia por parte de las autoridades en gran medida es originada por la falta de sensibilización respecto a la desigualdad de género y violencia que vivimos las mujeres. Carecer de esta perspectiva produce que se revictimice constantemente a las mujeres y que casos como el de Yosheline sean naturalizados impidiendo el acceso de las mujeres a la justicia y a una vida libre de violencia. Aquí el papel de los medios de comunicación también es fundamental, pues son fuente esencial de las representaciones en la sociedad y deberían contar con una perspectiva de género que favorezca el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y dignidad de las mujeres.

3.      Falta de una visión estructural del problema. La perpetuación de estos crímenes nace de pensar que la estructura institucional que conforma el Estado y que tiene el poder de regular la vida nacional no existe o es divisible, por consecuencia se hace fácil unidireccionar la responsabilidad sin considerar, además, el entramado sociocultural que una problemática tan grande como las desapariciones tiene de trasfondo.

4.      Sistema de impunidad. Los puntos anteriores son pilares de este sistema, el cual se convierte en un caldo de cultivo para la inseguridad e injusticia. En Querétaro, el virus de la impunidad se encuentra en un 72.24 por ciento, de acuerdo con el Índice Global de Impunidad (IGI) en México 2016, formando así parte del grupo de estados en México con mayor impunidad.

Por ello, como ciudadanía es obligatorio cuestionar y señalar los errores del sistema de justicia, la omisión del Estado, la negligencia de las autoridades, las violaciones a los derechos humanos, la ausencia de una transversalidad de la perspectiva de género y la red de engaño creada por un falso-periodismo queretano que nutre el ciclo de injusticias.

Retomando las ideas centrales del documental “4 veces desaparecida”: la persona desaparecida vuelve a desaparecer tras la indiferencia y silencio de la sociedad que muchas veces calla por miedo o se ciega por conveniencia, desaparece gracias a la mafia de la impunidad y el discurso de un Querétaro seguro, desaparece una vez más cuando un gobierno que debiera encargarse de salvaguardar la seguridad social, revictimiza y maquilla cifras en pro de intereses personales que se alejan de un bien común y, finalmente, vuelve a desaparecer cuando existen medios de comunicación omisos, que desinforman y cobijan a un gobierno que evita asumir un coste político.

Sí, si es posible desaparecer más de una vez y está en todas y todos encontrar a las personas desaparecidas de una buena vez.

 

 

 

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