Opinión

¿Qué hay que hacer para cambiar al país?

Por: Nadia Nesme

¿En qué momento te llenaste de maldad? No necesito conocerte para saber que en alguno de los mil 440 minutos que tiene un día tu cabeza se ve incómodamente poseída por un pensamiento, idea o comentario cargado de negatividad, pero aun así, cuando tus sentidos advierten alguna noticia que deja al descubierto la falta de paz que reina nuestros días te lamentas y preguntas: ¿Quién genera tanta violencia? ¿Quién tiene la culpa? ¡Son los políticos! Dirás, ¡Los grandes emporios! Gritarán muchos más, los viejos pensarán en voz alta que la culpa la tienen los jóvenes, las mujeres encontrarán en cada individuo del sexo masculino una cabeza que cortar, los ricos echarán todo el peso en los hombros de la gente pobre y éstos a su vez querrán linchar a cuanto millonario se cruce en su camino. Los cultos culparán a la ignorancia y todo aquel que se considera revolucionario juzgará a cualquier persona en la que perciba apatía. Así la cadena podría continuar y continuar sin que los verdaderos culpables salgan a la luz.

Por mi parte, yo culpo a cada persona que con sus actos genera desconfianza. Me culpo a mí misma y te culpo a ti porque como “buen mexicano” actuamos mal cuando no se nos vigila, buscamos siempre la forma de sacar ventaja y sembramos frases como “piensa mal y acertarás” en nuestra conciencia colectiva para después cultivar desconfianza como común denominador en cada acción-reacción, causa-consecuencia.

¿Culpamos al gobierno de la violencia que hay en el país? ¿Por qué? Si los verdaderos culpables somos todos aquellos que habitamos el país y repito, todo aquel que genera desconfianza; y a pesar de que no creo que las comparaciones sean la mejor forma de argumentar, daré un par, sólo para ilustrar el caso.

Con los pocos meses que he estado en Estados Unidos me he dado cuenta que aquí los habitantes ejercen la fuerza necesaria para que las cosas se hagan bien con la simple frase “confío en ti”. La confianza en este país tiene más fuerza que la misma ley, aquí eres inocente hasta que se demuestre lo contrario. Aquí no es necesario ponerte semáforos porque sabemos que respetarás simples señales de stop, aquí no es necesario poner gente que cobre en las cajas de los supermercados porque sabemos que si tú mismo lo haces no robarás nada, aquí si quieres comprar un coche tienes que estar seguro que es el que necesitas así que la agencia te lo presta hasta un mes sin avales ni garantías porque sabemos que lo vas a devolver, aquí no es necesario tener bardas en las casas ni protecciones en las ventanas porque ¿quién va a querer lo que no es de él? Aquí respetas el límite de velocidad y si no lo haces no tratas de sobornar al policía… Aquí la paz se basa en confianza y los habitantes (con algunas excepciones, claro) confían en su gobierno porque éste confía en ellos, en que hacen las cosas como se debe aunque nadie esté ahí para verlo.

Dicen que la confianza es la base de toda relación y la relación más importante es la que existe entre nación y ciudadano. Gandhi por su lado afirmaba que si quieres cambiar al mundo debes empezar por cambiarte a ti mismo. Dejemos de culpar a los demás, deja de echarle la bolita a otro, tenemos el gobierno que merecemos porque no somos gente de fiar. Piensa por dos segundos: ¿En qué momento te convertiste en alguien en quien no se debe confiar? ¿En qué momento te llenaste de maldad?

@NadiaNesme

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