Opinión

¿Qué he hecho para que me odien tanto?

Por: Wendy Arellano

PARA DESTACAR: Yo no pervierto a los niños. Yo no soy una violadora. Yo no estoy enferma. Yo soy una persona normal. Voy a la escuela, tengo un trabajo, cuido a mi perro, pago la renta, salgo con mis amigos… busco lo que muchos buscan: Una vida que me enorgullezca contarle a mis nietos.

Me rompió el corazón que la única vez que haya podido presenciar, en primera fila, semejante cantidad de personas organizadas tomando las calles en símbolo de protesta, haya sido en la presentación queretana de “La marcha por la Familia”.

Yo desconozco la circunstancia y motivaciones de cada persona que se manifestó, pero lo único que pude percibir fue su discurso de odio… hacia el progreso, hacia los derechos humanos, hacia los homosexuales… hacia personas como yo.

Fui a esa marcha en mi papel de periodista. Pero en una opinión no muy popular, también soy un humano y nunca me había costado tanto trabajo mantener la compostura durante mi labor ¿Cómo aguantarse las lágrimas cuando 35 mil personas a tu alrededor te hacen sentir que representas todas las desgracias que existen en la tierra?

Sé que no soy el mejor ser humano. O la ciudadana más civil. O la persona con los mejores ideales. Pero estoy segura de que no soy eso que me adjudicaron. Escuché niños, ancianos, chavos de mi edad decir cosas terribles.

Yo no soy mala. Yo no estoy desviada. Yo no pervierto a los niños. Yo no soy una violadora. Yo no estoy enferma y mucho menos soy una enfermedad que deba ser erradicada.

Yo soy una persona normal. Voy a la escuela, tengo un trabajo, cuido a mi perro, pago la renta, salgo con mis amigos… busco lo que muchos buscan: Una vida que me enorgullezca contarle a mis nietos.

Tal vez soy una mala reportera al permitir que me afectaran sus palabras, mientras aún son eso: palabras; pero yo no entiendo ¿Qué he hecho para que tantas personas me odien tanto?

 

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