Opinión

¿Qué significa ser un servidor público?

Perspectiva 2014

Por: Sergio Centeno García

Cuando los políticos queretanos, y en general los mexicanos, aspiran a ocupar algún determinado cargo público, casi siempre dicen cuando les preguntan al respecto: «Yo estaré en el lugar en donde mejor le pueda servir a México», o también: «Mi pasión es servir a Querétaro, y ahí donde mejor pueda hacerlo, ahí estaré». Estas frases no tienen sentido, son palabras huecas, porque no existe político que, al mismo tiempo, sea servidor público. Hablo aquí del concepto «político» teniendo como marco lo que significa hoy hacer política: El arte de la simulación con el fin de lograr un cargo público para servirse del dinero de la colectividad. El político es, salvo muy contadas excepciones, un simulador profesional cuya principal ocupación es el uso de la demagogia para obtener un puesto gubernamental que le reditúe buenas ganancia en dinero.

La historia de la humanidad referente a las formas en que el hombre obtenía los satisfactores primarios para subsistir nos dice que, al principio, los grupos sociales únicamente producían para el autoconsumo; es decir, el trabajo colectivo que realizaban tenía como meta principal producir lo necesario para comer y mantenerse vivos. Todo esto debido a que al inicio no se había inventado las herramientas que hicieran más fácil y rápido el trabajo productivo. Con el correr de los años, no sólo se inventaron las herramientas y los enseres para facilitar el trabajo, sino que -al mismo tiempo- se descubrieron nuevas formas de producir, como la agricultura, por ejemplo.

Estos descubrimientos propiciaron que la producción se incrementara tan considerablemente que, en poco tiempo, lo producido superó lo necesario para subsistir y se fue formando un excedente en los productos. Ahora bien, ¿qué fenómeno acarreó consigo la existencia de este sobrante?: La aparición de una nueva clase social que se haría cargo del trabajo manual o administrativo. Un grupo de personas que ya no se dedicarían a la producción de bienes para el consumo humano, sino a «administrar» la riqueza producida y acumulada. Estas personas bien podrían ser los ancestros de estos mal llamados «servidores públicos», la burocracia.

Sin embargo, cabe preguntarse si en realidad existe el servidor público o si hasta la fecha esta especie laboral es totalmente ilusoria. Veamos.

¿Existe alguna diferencia entre un trabajador de una farmacia, de una tienda de autoservicio o de un mercado municipal y un trabajador de una oficina gubernamental, diputado, senador o presidente municipal? En efecto, sí hay diferencia, y es que a los primeros se les paga con dinero de patrones particulares, y a los burócratas o «servidores públicos» se les paga con dinero que se reúne de la colectividad, del pago de impuestos al gobierno: con dinero público.

No obstante, ¿no es verdad que tanto unos como otros dan servicio al público en general? En efecto, sólo que los primeros ofrecen servicios de particulares y los segundos ofrecen servicios del Estado. Pero, ¿no es cierto que unos y otros cobran un salario por su trabajo? Así es. En consecuencia, a todos ellos debemos llamarlos empleados, no servidores. Por fin, lo mismo una persona que trabaja en un negocio particular, como el que trabaja en una institución gubernamental: son empleados que reciben una paga por atender al público, ergo, son empleados públicos.

¿Qué es, entonces, un servidor público? Cualquier ser humano que realice un trabajo en favor de la colectividad y que a cambio de ello no reciba un solo centavo como paga. Esto es, un servidor público es quien realiza un trabajo por el puro deseo de sentirse útil, de sentirse bien consigo mismo y que tiene en el más alto valor servir a los demás, sin esperar nada a cambio. Un servidor público es un ser humano inexistente porque, hasta hoy, toda persona que realiza un trabajo para el público o para la comunidad exige, de entrada, un pago mínimo. Pero, además, servir al otro es visto socialmente como señal de bajo valor, de baja categoría social, y lo que se busca más bien es ser servido, que otros le sirvan, porque esto es visto como señal de poder político y también de alto poder adquisitivo; luego, a nadie le interesa servir al otro, y menos de gratis. Así que lo único que tenemos hasta hoy son empleados públicos, pero nunca servidores públicos, éstos no existen. Pienso.

Comentarios: sergiocenteno05@live.com

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