Opinión

Querétaro es una burbuja

Por: Daniel Muñoz Vega

Hubo un discurso unilateral a lo largo de la administración que termina: “Querétaro es el mejor lugar para vivir”. En pleno cambio de administración, se destapa la crisis de seguridad en la que se encuentra el estado. En los últimos seis años, se resaltó la calidad de vida de Querétaro bajo una lógica capitalista. La ciudad se fortaleció como una auténtica sociedad de consumo; no tenemos un sistema de transporte eficaz, pero sí el centro comercial más grande de América Latina. El estado que más empleo genera pero el que tiene el ingreso más mermado y la vida más cara. Dos caras, dos realidades.

La administración que encabezará Francisco Domínguez, no será muy diferente a las dos anteriores. La concepción de ejercer el poder por parte de PRI y PAN, tiene una lógica similar. La política social desde la perspectiva conservadora, tiene la función de administrar la pobreza, eso ha pasado en los últimos 15 años de administración federal. En Querétaro es parecido, el gobierno de Calzada estuvo al servicio de la élite, igual lo hará Domínguez: gerencias que administran los intereses económicos. El poder al servicio de las minorías empresariales.

En Querétaro se ha dejado pasar el tiempo y no hemos resuelto los problemas de manera colectiva, el transporte público y el desordenado crecimiento urbano, son el resultado de velar por los intereses que gozan los grupos empresariales que controlan estos negocios. En 12 años no se ordenó la ciudad, no se pensó en una política de movilidad, no se pensó en una política ecológica, nada. Se pensó en crecer sin planeación. La sustentabilidad fue exclusivamente un asunto de retórica gubernamental.

En materia de seguridad, se nota un deterioro, sobre todo en la percepción que tenía la ciudadanía: hoy ya no nos sentimos seguros. Santa Rosa Jáuregui y Santa María Magdalena, son el resultado de una política económica y social excluyente. Menchaca, según me dijo un policía estatal, pasadas las 9 de la noche es tierra de nadie. Ese es el Querétaro que nos queda, después de 6 años en que Calzada invirtió únicamente en el culto a su personalidad, los resultados de su administración fueron muy superficiales, no se atendió lo realmente importante.

Para entender la realidad en la que vivimos, tendríamos que preguntarnos ¿Querétaro tiene hoy, más calidad de vida que hace 6 años?  La infraestructura es insuficiente para el crecimiento, no hay un verdadero proyecto ecológico, la impartición de justicia es deplorable; hay quienes de manera simplistas se atreven a decir que Calzada transformó la entidad. Querétaro ya es reflejo del significado del retorno del PRI – Gobierno. Es reflejo de nuestra indiferencia y del discursito que muchos repiten como grabadora: que los males de nuestro estado se debe a los que vienen de fuera.

Muchos se molestan cuando se hace una crítica de la situación en la que vive el estado. Son los que creen en el discurso simplón de “el cambio está en uno”; aquellos que creen que construir centros comerciales y poner Starbucks es progreso; aquellos que no se preocupan por el problema del transporte público porque tienen un coche; aquellos que creen que las reformas impulsadas por el gobierno federal eran necesarias; aquellos que no conciben el agua como el próximo gran problema de la entidad, aquellos que tienen una visión reduccionista de la problemática.

Las expectativas para los próximos años son las mismas. Tanto la administración municipal como la estatal, se dedicarán a administrar lo que hay, sin hacer cambios de fondo. No combatirán la corrupción, eso no es tema, más bien, la corrupción es parte de las formas y los fondos. La política del parche, al igual que lo hizo Calzada, será la forma de trabajar. La impartición de justicia se conducirá, igualmente, de manera parcial. En seis años, en 2021, volveremos a ir como borregos, a votar por un nuevo proyecto que prometa inventar Querétaro, seguiremos siendo ciegos e indiferentes, no tomaremos nuestra responsabilidad. Querétaro es la burbuja que pronto nos reventará en las manos.

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