Opinión

¿Quién ganó con la huelga del STEUAQ?

Para destacar: En primer lugar, es evidente que ganó el sindicato: entre otros beneficios, el pago de salarios caídos y de los gastos de la huelga por parte de la UAQ, un incremento salarial que, si bien no es suficiente para compensar el encarecimiento de la vida, es todo lo que podía ofrecer la universidad sin poner en riesgo su viabilidad económica.

 

Por: Bernardo Romero Vázquez

El proceso de huelga que vivió la comunidad universitaria este mes de marzo se levantó en atención a un laudo dictado por la Junta de Conciliación y Arbitraje del Estado. Se dijo entonces que el conflicto había terminado y que el STEUAQ había “ganado” la huelga.

Sin embargo, el conflicto estaba lejos de resolverse con el fallo de la Junta, pues si bien se ponía fin a la huelga, no se había llegado a acuerdos entre las demandas del sindicato y los ofrecimientos de la UAQ. Por la misma falta de acuerdos tampoco estaba claro si es que alguna de las partes había ganado y qué hubiera ganado.

Días después, finalmente se consiguió llegar a acuerdos sobre los temas de la huelga, y se firmó un convenio con el Gobernador del Estado como testigo. Con el contenido de ese convenio se puede analizar los acuerdos y, entonces sí, establecer quién ganó y qué.

En términos generales, el acuerdo establece un incremento salarial para los trabajadores y empleados de la UAQ del 3.15 % (mismo monto de la proporción del aumento de los subsidios que entregan a la UAQ los gobiernos federal y estatal) más 1.1 % en prestaciones. Se pactó también el otorgamiento de 35 bases y una bolsa de $ 1,300,000.00 para repartir entre el personal sindicalizado.

En relación con el proceso de huelga el compromiso fue en el sentido de que la UAQ pagaría los gastos ocasionados por el estallamiento de la huelga y el pago del 100% de salarios caídos.

Respecto de las contrataciones e ingreso del personal administrativo de la UAQ hubo importantes novedades, pues se acordó un proceso abierto en las convocatorias para laborar en la UAQ así como el establecimiento de comisiones paritarias para el otorgamiento de bases y promociones, mediante proceso transparente y con criterios objetivos de evaluación de aptitudes de las y los empleados.

Entre otros acuerdos, se resolvió también que la compra de los uniformes del personal, así como otras adquisiciones de proveedores, se harían conforme a las leyes respectivas, en atención a los principios de transparencia y rendición de cuentas.

Por su parte, se convino que el STEUAQ mantiene su privilegio de proponer suplentes y eventuales a la universidad.

En primer lugar, es evidente que ganó el sindicato: entre otros beneficios, el pago de salarios caídos y de los gastos de la huelga por parte de la UAQ, un incremento salarial que, si bien no es suficiente para compensar el encarecimiento de la vida, es todo lo que podía ofrecer la universidad sin poner en riesgo su viabilidad económica, y sobre todo, se mantiene la potestad del gremio de participar en los procesos de ingreso, promoción, y basificación del personal administrativo de la universidad.

La universidad y la sociedad han ganado también con el acuerdo alcanzado, porque los términos pactados, por lo menos, abren paso a contrataciones y promociones del personal administrativo llevadas a cabo por comisiones paritarias mediante un proceso abierto y transparente, además de someter la adquisición de bienes y servicios contratados por el sindicato a los procedimientos previstos en la legislación. La novedad en estos puntos de acuerdo es, primeramente, la sujeción de los procedimientos a lo prescrito en la legislación, pero sobre todo a los principios de transparencia y rendición de cuentas, así como de colegialidad en las decisiones.

Por su parte las y los trabajadores de la UAQ salen ganando también con los acuerdos, porque podrán conocer con transparencia el destino de los fondos de su sindicato y de sus cuotas sindicales. Pero en especial constituye un logro importante la colegialidad y objetividad en la contratación y promoción del personal porque esto les permite a las y los empleados tener certeza y seguridad jurídica en esos procesos, además de que se garantiza la equidad y el derecho al reconocimiento al propio esfuerzo y a la capacitación como criterio de evaluación del desempeño laboral.

Estamos avanzando en la consolidación de la democracia al interior de la universidad, que es la mejor manera de dar vigencia y proteger la autonomía universitaria.

Sin duda que estamos viviendo nuevos tiempos.

Bernardo Romero Vázquez

Programa Universitario de Derechos Humanos UAQ

 

 

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