Opinión

¿ Quien paga los platos rotos?

Alcazar 10-20

Por: Omar Arcega E.      twitter.com/Luz_Azul

La marea roja que cubrió a Querétaro hace seis años despareció en pocos días, ahora sin esa opacidad que callaba a periodistas y maquillaba cifras somos capaces de dimensionar las ruinas que generaron malas decisiones o actos poco claros.

En el municipio de Querétaro sabemos hay exceso de personal, dinero mal usado en obras, y abandono de la infraestructura en seguridad. Mientras que en San Juan del Rio, Jalpan, Landa de Matamoros, Ezequiel Montes, Pedro Escobedo, El Marqués y Pinal de Amoles fueron entregados con boquetes financieros. Hay deudas a proveedores, alto gasto corriente, obras con señalamientos de despilfarro y el clamor de los presidentes municipales por dinero fresco

En suma, malas administraciones, opacidad y poca claridad en el  uso de recursos son las características que heredaron los nuevos ediles.  Más allá de los casos particulares y los personajes, esto pone en evidencia que temas como la transparencia y rendición de cuentas aún están lejos de ser la norma en las autoridades de los municipios, pero tampoco olvidemos que muchos de los funcionarios no cuentan con la preparación requerida para el puesto designado. Esto genera que los dineros no se ocupen en lo importante, ni se empleen con pulcritud.

La gran pregunta es ¿Qué hicieron los regidores de esos municipios? No es posible creer que desde su posición no percibieran el mal uso de los recursos públicos, que ignoraran las debilidades administrativas.  Es de esperar que los regidores pertenecientes al partido del presidente municipal en turno cierren los ojos ante las corruptelas y desvíos, finalmente las lealtades partidistas les importan más que el bienestar de los ciudadanos. Lo inadmisible es el silencio vergonzante de los regidores de la oposición, una de sus labores es señalar los malos manejos, exponerlos ante la opinión público, de tal manera que la presión social obligue a los alcaldes a moderarse.  Entonces ¿Por qué callaron? ¿Qué incentivo hubo para ser cómplices con su silencio?

Para el caso de Querétaro es grave que los ex regidores panistas, tres de ellos actualmente flamantes diputados federales, no se hayan percatado del aumento de un 25% en la nómina municipal, de cómo se incrementó el salario para ciertos puestos, del mal estado en que se encontraban el 30% de las patrullas de la ciudad, de lo abandonados que estaban los módulos de seguridad. Caso aparte es la venta del lienzo charro que resultó una pifia y forzó al municipio a iniciar una obra onerosa. Recordemos que la aprobación de la venta se hizo por unanimidad, es decir: Armando Rivera, Guadalupe Murguía y Gerardo Cuanalo estuvieron tan de acuerdo con este despropósito que lo aprobaron. Ahora hay una obra bastante cara e inconclusa, con un costo del doble de lo programado y con serias observaciones en cuanto a los materiales usados, vuelvo a preguntar ¿Dónde estaban los regidores? Tal parece que su misión de vigilar nunca la cumplieron. Por estos hechos deberían ser duramente castigados, ahora disfrutan del fueron y los privilegios de su diputación.

También fallaron los consejos de participación ciudadana (en donde los hay), quizá no tienen suficientes dientes para evitar estas prácticas o a los ciudadanos involucrados en ellos no les importan estos temas.

Como podemos ver, a nivel municipal hay profundas y serias deficiencias en cuanto al buen uso de los recursos públicos, en parte por ineficiencia de los propios funcionarios y en parte por la corrupción de la que todos salen beneficiados. Las presidencias municipales son como hoyos negros donde nuestros impuestos desaparecen, cuevas de opacidad, de contubernios y de dinero fácilmente desviado. Los platos rotos se pagan con una caída en nuestra calidad de vida y seguridad ¿Nos merecemos esto?

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