Quiénes están educando a la niñez en el pensamiento crítico

La proclama de educar para desarrollar el pensamiento crítico se ha vuelto lugar común en los últimos años, pues da prestigio. Lo repiten comentaristas de todas las ideologías, de derecha, de izquierda y también del centro, aclarando con orgullo su “apoliticidad”. Cada quien presume estar “del lado correcto de la historia” y emplea diversos calificativos para denostar a sus oponentes, mostrando con ello su baja autocrítica.
En este contexto, vale preguntar cómo se ubican las personas adultas que se hacen cargo de educar a niñas, niños y adolescentes (familiares, profesores, líderes religiosos y demás), cómo es el “ser social” en su nicho de desarrollo. Los mismos grupos que se señalan en el párrafo anterior también educan y contagian su ánimo a los menores, o bien, son percibidos por ellos como “equivocados” (si siguen el juicio de quienes admiran), o “poco confiables” (si descubren contradicción entre el decir y el hacer).
Sabemos que la crisis civilizatoria y el divorcio global, de todos contra todos, se cuela en los espacios más íntimos, provocando dolorosos conflictos. En México -según datos de INEGI y UNICEF, SIPINNA-, el 63% de los menores sufre violencia intrafamiliar. La organización “Bulling sin fronteras” reporta un porcentaje similar en la escuela.
Por otro lado, sabemos que, por las condiciones del sistema dominante, muchos menores acompañan a su madre o padre al trabajo, o se la pasan solos y reciben, para “mantenerse en paz”, un celular, que los entretiene varias horas al día. Simultáneamente, se impone a través de todos los medios, la ideología neoliberal con sus valores de positividad, audacia, ambición, así como el sentimiento de vergüenza o de miedo a ser evidenciadas-os como “resentidos”, “mediocres”, “trasnochados” o “conflictivos” por cuestionar al sistema.
Esto impacta inevitablemente las posibilidades y límites del trabajo escolar, además de las restricciones que el mismo sistema implica. Como señala Louis Althusser, la escuela, la familia, etc. son aparatos ideológicos del Estado y las Normales se llaman así, desde el siglo XVIII, porque su propósito original fue establecer una norma, regla o modelo “correcto” o unificador para educar a chicas y chicos.
Todo proyecto educativo se vincula (consciente o inconscientemente) con un concepto o ideal de ser humano y de sociedad a la que aspira el grupo que lo impulsa. Así, dependiendo de su ideología, se considerará “auténtico pensamiento crítico” el que forme estudiantes capaces de defenderla frente a otras opuestas: si la escuela es laica, la crítica se irá contra “los fanatismos”; si es de derecha o neoliberal, se irá contra “los zurdos”; si es católica, contra el comunismo, etc. Cada una se autonombrará la “objetiva”, “neutral” o “correcta” y denunciará a la contraria por su tendencia “adoctrinadora”.
Entonces, ¿no es posible escapar del pensamiento dicotómico? Depende. Podríamos hablar de una “dicotomía crítica”, que coloca de un lado de la balanza a todas las posturas dogmáticas (de izquierda, de derecha o de centro, etc.), y del otro lado al pensamiento complejo, que reconoce un arcoíris inmenso de posibilidades distintas de pensar y estar en el mundo. Hacer esto, sin embargo, conlleva un problema más: el relativismo a ultranza, por el que todo vale igual: el rumor, la opinión fundamentada, el argumento científico, la teoría conspirativa…
¿Cómo enfrentar tal complejidad en la escuela básica?
“Psicología para docentes”, página independiente en FB, comparte su reflexión: “Decimos que queremos formar estudiantes críticos, pero a veces la estructura del aula manda un mensaje diferente: “Pregunta, pero no demasiado; participa, pero cuando te toque; cuestiona, pero sin alterar el orden … El problema aparece cuando confundimos una buena convivencia con obediencia automática. Un estudiante que obedece puede ser fácil de enseñar, pero eso no significa necesariamente que esté aprendiendo a pensar”.
Afortunadamente, gran cantidad de docentes comprometidos con la educación popular alternativa han construido gran cantidad de estrategias, que iré analizando en próximas entregas.
maric.vicencio@gmail.com



