Opinión

Realidades

Por: Daniel Muñoz Vega

El alma de cada gobierno se refleja en las ganas de trascendencia. En la vida vamos tratando de dejar una huella para ser recordados. En política, la obra es recuerdo. El político tiene que lidiar con el ego, compañero infatigable que está listo para trabajar cuando el gobernante se está despertando, mismo que lo ve dormir y se mete en sus sueños. Todo ser humano va forjando su paso por la vida a través del ego. Es raro un político que encuentre otro sentido de trascendencia más allá de los reflectores que atrae ser un personaje público; al ser humano, a veces convertido en actor político, le cuesta mucho despojarse del ego para poder trascender.

La actual administración está terminando su penúltimo año de gobierno. José Calzada es un político inteligente, no es ningún improvisado, lidia con el poder desde que su padre fue gobernador, y conoce las formas de la estructura política. Si Calzada no tuviera un talento, sencillamente no hubiera llegado a ser gobernador; contra todo pronóstico, logró ganar en 2009, una elección con tintes de ser de estado. Pero ha habido un problema a lo largo de la actual administración, y éste ha sido la falta de un ejercicio de autocrítica, quizá se haga al interior, pero no se ve reflejado en la manera de hacer las cosas para cambiar la realidad social, política y económica del entorno. La actual administración busca que las ocho columnas de cualquier periódico hablen bien de ella, independientemente de los resultados.

Querétaro es una entidad de múltiples realidades. Muchas veces, a los funcionarios o  las personas en general que simpatizan con el régimen, no les gusta contrastar las realidades de la entidad. Sin hacer juicios de qué es “bueno” o “malo”; hay que hablar de cómo funcionan las estructuras de poder y la forma cómo se mantiene el statu quo.

Querétaro es una manifestación clara del fenómeno de la globalización, tanto en lo económico, como en lo político. Convertida en una sociedad de consumo, el poder económico se ha impuesto a los intereses colectivos sometiendo al poder político, por eso Calzada es un excelente administrador y ha privilegiado el sentido de gobernabilidad en beneficio del statu quo, lo que se refleja en pocos cambios que signifiquen transformación. Habría que hablar de realidades para comprender a Querétaro de manera general; estamos obligados a analizar a la entidad desde puntos de vista relativos, es decir, hablemos del éxito económico de los últimos 15 años de la entidad y hablemos de los bajos ingresos de muchas familias queretanas; hablemos del crecimiento de la ciudad y hablemos de la falta de un proyecto de crecimiento sustentable; hablemos de la relativa calidad de vida y de igual forma, de la falta de movilidad, del tema del agua y la falta de infraestructura; hablemos de Antea y la plusvalía y, a la vez, hablemos de Bolaños, Menchaca y sus problemas de exclusión. Hablemos de la inversión y, también, la falta real de oportunidades de trabajo.

Querétaro tiene cosas extraordinarias, no es por gusto que cada vez llega más gente a radicar a la ciudad; pero como un sistema funcional, en Querétaro no pensamos a futuro, simplemente se piensa en el beneficio inmediato en términos económicos. Aquí está el punto central: se hace obras con la intención de trascender a corto plazo; el gobierno no actúa como un ente regulador sino como un ente económico, por las personalidades que lo representan; esto es complejo y pasa en todos los niveles de gobierno: no se puede ser funcionario y pensar en el beneficio económico personal aprovechándose de las posiciones, no se debería ser secretario de alguna dependencia y sacar proyectos empresariales propios, hace falta gente que piense en una verdadera colectividad, hace falta funcionarios que piensen en la forma de transformar el entorno de todos y no solamente el suyo para cuando dejen de ser burócratas; hace falta quién administre los recursos de manera justa; hace falta gobernantes que dejen de ver negocio en todo; directores de dependencia que no busquen la mochada por debajo del agua en contratos, hace falta verdaderas instituciones de transparencia, hace falta una verdadera contraloría. La publicidad y los eventos de lucimiento no sirven de nada, es aquí donde Querétaro se transformó nada a lo largo del gobierno de Calzada, porque las cosas se siguen haciendo igual que siempre.

A falta de un año de gobierno, podemos decir que Calzada ya hizo lo que tenía que hacer. El último año se trabajará para el beneficio político de los sucesores. Eso es, desafortunadamente, una norma; la política, única forma que se cree que existe para transformar las cosas, casi siempre transforma muy poco. El gran proyecto de la sociedad es pensar en el futuro. Hay que pensar en el agua, en la movilidad, hay que repensar el esquema económico en que funcionamos, hay que pensar en la sustentabilidad en general, hay que pensar en la educación y en cambiar el actual sistema político, porque donde estamos parados se ha agotado.

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