Opinión

Recortes 2015-2016 y reforma energética

 

Por: Ángel Balderas Puga

 

Lo advertimos desde el primer momento que la derecha mexicana (PRI, PAN y sus partidos satélites) intentó aprobar una “reforma” energética, eufemismo que en realidad significa obedecer órdenes de intereses extranjeros para entregar a dichos intereses la riqueza nacional a cambio de unas cuantas migajas en pago para los lacayos, obedientes, ignorantes e irresponsables operadores “mexicanos” que aprobaron tal ignominia, incluyendo a los legisladores, tanto federales como estatales que votaron por “abrir” el sector energético a extranjeros.

 

Lo que advertimos fue una disminución en el gasto público y ya en este año recibimos la primera probada del desastre que se nos viene. Aunque la causa es diferente, la caída de los precios del petróleo a nivel internacional, en vez de la entrega de ganancias de Pemex a los extranjeros, el efecto es exactamente el mismo: menos gasto público, aumento de impuestos o aumento del endeudamiento (ya de por sí inmenso).

 

Pero hay más víctimas de la reforma energética, la madre de todas las reformas, y sus efectos comienzan a sentirse por todos lados.

 

Los recortes en el gasto público

 

Las ganancias de Pemex en 2012, antes de impuestos, según cifras oficiales del mismo gobierno federal, fueron de 70 mil millones de dólares, 910 mil millones de pesos. Cuando dimos la batalla en contra de la privatización de la industria petrolera, señalábamos, que si tan sólo se privatizara el 10% de estas ganancias, el gobierno federal dejaría de recibir 91 mil millones de pesos, cada año y que este boquete financiero sólo podría cubrirse mediante tres formas: menos gasto público, aumento de impuestos y de precios de los servicios públicos o aumento de la deuda pública.

 

Señalábamos que una reducción del gasto público implicaría menos y peores hospitales; menos y peores escuelas; menos y peor infraestructura; despidos, disminución de salarios y mayor precariedad en el sector público, etc.

 

La segunda medida implicaría el imponer el IVA (Impuesto al Valor Agregado) a medicinas, alimentos y libros; aumento del IVA y del ISR (Impuesto Sobre la Renta); IVA al transporte foráneo; impuestos a prestaciones (vales de despensa, fondo de ahorro, etc.); aumento en el precio de los combustibles, electricidad, agua, cuotas en las escuelas, etc.

 

Ese 10% de falta de ingresos, 91 mil millones de pesos anuales, equivalía, en ese momento, al presupuesto de toda la educación superior de nuestro país.

 

Por eso es que decíamos, en nuestra anterior entrega a Tribuna de Querétaro, que el recorte en el gasto público para 2015, del orden de 124 mil millones de pesos, era apenas una prueba del desastre que se nos viene con la privatización de las ganancias de la industria petrolera.

 

Este recorte ya le quitó 900 millones de pesos a la ciencia y tecnología, y 600 millones de pesos a becas para estudiantes del nivel medio superior. Esto último implica menos becas para estudiantes de bachillerato o una disminución en los montos en un contexto donde, debido a la reforma laboral, se han disminuido los ingresos de las familias al promover la informalidad, los bajos salarios y la pérdida de prestaciones.

 

Tan sólo en Veracruz, debido al recorte, se prevé el despido de 3 mil trabajadores de Pemex (El Financiero, 04/03/15).

 

Ya Luis Videgaray, Secretario de Hacienda del gobierno de Peña Nieto, anunció el pasado 4 de marzo que habrá más recortes el año próximo.

 

El gasto que no se toca

 

Si Enrique Peña Nieto fuera coherente en vez de recortar 900 millones de pesos al CONACYT y 600 millones de pesos a becas para estudiantes de bachillerato, mil 500 millones de pesos sólo en estos dos rubros, debería renunciar a su avión de lujo que nos costó a todos los mexicanos 7 mil 500 millones de pesos, cinco veces más que el monto de ambos recortes.

 

Deberían recortarse salarios y prestaciones de magistrados y de la alta burocracia. Se debería detener el gasto en propaganda del gobierno y detener la sangría que implica la evasión fiscal de los grandes empresarios y que es del orden de 10 mil 500 millones de dólares anuales, 147 mil millones de pesos al año. Tan sólo esta última cantidad es superior al recorte anunciado para este año. Dicho recorte no sería necesario si Televisa, Televisión Azteca, Bimbo o Femsa pagaran los impuestos que les corresponden.

 

Lo que debería recortarse es el gasto y el despilfarro inútil de los partidos políticos y que es del orden de 5 mil 356 millones de pesos (CNN, 14/01/15).

 

Privatización del agua y la fracturación hidráulica

 

Por si fuera poco, otra de las consecuencias de la reforma energética es el último intento de privatización del agua. Todos debemos saber que una de las grandes razones de la llamada “ley de aguas” promovida por el PRI y sus partidos cómplices es allanar el camino para el uso de la técnica de la fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos ya que esta técnica requiere de 25 millones de litros de agua fresca por pozo, de acuerdo al estudio “Desarrollo global del gas shale: disponibilidad de agua y riesgo de negocios” elaborado por el World Resources Institute (WRI). La cuestión es si usted y yo lo permitiremos.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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