Opinión

Redes Sociales

Daniel Muñoz Vega

Todos los días suena mi despertador a las siete de la mañana. Antes los teléfonos eran para hablar no para despertarnos. Todo cambió. Acto seguido después de que suene mi despertador del iPhone, es abrir el Twitter. Antes prendíamos la televisión para ver el noticiero de la mañana, ahora nos dormimos con las redes y nos despertamos con ellas. El radio no pierde su esencia, sintonizo MSV Noticias para escuchar a Carmen Aristegui. Los lunes es imperdible escuchar a Meyer, Aguayo y Dresser. Ésta es mi breve rutina para empezar los días. Me resulta presumible tener más de seis años de no ver los noticieros de Loret de Mola y López Dóriga, de igual forma no he visto en años el análisis que hacen en Tercer Grado más que en contadas ocasiones. Mi último contacto con las noticias de la televisión fue en el proceso electoral de 2006. Después de aquellas elecciones, vino el poder de las redes.

Twitter tiene una legítima naturaleza anárquica. De pronto todos tenemos el poder de un tuitazo. Esta red social es amorfa. Twitter parece estar dentro de un universo paralelo, donde pasan las cosas que no se ven en la prensa tradicional. Fenómenos van y vienen, desde los más curiosos hasta los más morbosos. Recuerdo aquel “Eviten reforma” donde un tuitero (@morf0) parecía “predecir” el accidente de Francisco Blake, penúltimo Secretario de Gobernación del calderonismo. El fin de semana pasado, en la torrencial lluvia que se suscitó en Hidalgo, un tuitero alertó a Capufe de un posible deslave en la carretera México-Querétaro siete horas antes de la desgracia; en la noche de ese domingo 26 de mayo, nos enterábamos de la tragedia donde siete personas perdieron la vida debido al deslave. Twitter y su maravillosa capacidad de monitorear todo, donde sea, a la hora que sea.

No quiero dejar de lado a Facebook, una red que tiene otro tipo de impacto dentro de la opinión pública. No la menosprecio, sin embargo su naturaleza es otra. Mientras en Twitter el ambiente es hostil entre los usuarios, en Facebook la vida parece ser color de rosa, la gente pasa agradeciendo a Dios por las cosas que les pasan, recordando aniversarios de boda, aniversarios luctuosos y diciéndose cosas bonitas entre unos y otros. Los candados para tener contacto con la gente en Facebook son más evidentes, Twitter es más liberal, por eso es que la vida en Twitter corre de manera más hostil, más sarcástica, más neta por así decirlo. El fenómeno de Twitter me parece mucho más atractivo que el fenómeno de Facebook.

La vida política corre a través de la red social. Cada semana nos enteramos de la aparición de una nueva “lady”. Los ciudadanos hacemos nuestros propios análisis en 140 caracteres. El retuit y el hashtag generan esa viralidad para que en poco rato todos nos enteremos de todo. La aerolínea VivaAerobus fue la protagonista de los dos últimos escándalos de la semana, primero vimos el zafarrancho por el retraso de dos horas de un vuelo del DF a Monterrey, en la noche de ese mismo día vimos a la “Lady Senadora” y su show por no poder abordar un avión. Maravillosas redes sociales.

Twitter se divide en zonas respecto al interés nacional y al interés local. En Querétaro las redes dan de qué hablar. Ya dijo el gobernador que seamos responsables al tuitear para no generar pánico respecto al tema de seguridad. La cuenta de Twitter del gobernador bloqueó a varios usuarios por las críticas que se le hacían, entre ellas, mi cuenta. No hay nada más gris que un servidor público apelmazado en la red social, ése el caso de Calzada, que su cuenta, que él no administra, emite mensajes de poco impacto y cuando se le critica, su administrador prefiere bloquear al tuitero criticón.

Estaría ideal que el gobernador pudiera hacerse cargo de su cuenta para que viera lo que se dice de Querétaro, de la seguridad, de él mismo, más allá del Diario de Querétaro y de toda la demás prensa que depende del presupuesto de Comunicación Social. Se entiende que un político se cuide en las redes, no me imagino cómo sería la cuenta de Peña Nieto si él decidiera administrarla, pero los mensajes que se emanan de la cuenta del Presidente parecen ser programados cual si fuera un bot. Sus mensajes sin fondo pero perfectamente bien redactados y su avatar tipo Luis Miguel son el reflejo de lo que es Peña Nieto como Presidente: así como alguien maneja su cuenta de Twitter, de igual forma, alguien que no es él gobierna este país.

Ya por último habría que destacar la pésima estrategia del Gobierno del Estado de crear cuentas ficticias para crear opinión pública: en un solo día 50 nuevas cuentas que se siguen entre ellas y se retuitean entre ellas. Me extraña que no tengan la sensibilidad para entender que eso no tiene impacto y qué ridículos se ven atacando a otros o apoyando todas las “maravillas” que hace el PRI gobierno. Entiendan que ante cualquier escándalo, los trolls priistas de poco servirán para impedir que nos enteremos de las cosas. Twitter no funciona así, tan amorfo es que no se puede controlar.

{loadposition FBComm}

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba