Opinión

Reforma energética: el pretexto de la corrupción

Por: Ángel Balderas Puga

Uno de los pretextos que los privatizadores han usado para justificar la entrega de nuestros recursos energéticos a extranjeros, es la corrupción en Pemex. Este “argumento”, en boca de priístas y panistas, es verdaderamente patético pues PRI y PAN son los únicos partidos que han tenido en sus manos el gobierno federal y por lo tanto el control de Pemex. Si existe corrupción en la compañía no es sólo porque ha sido tolerada sino porque, sobretodo, ha sido promovida por lo que no es creíble que a los promotores de la privatización les interese frenar la corrupción.

PRI y PAN han avalado la corrupción en Pemex

La propaganda de los privatizadores sobre la corrupción se centró en el sindicato de Pemex y más específicamente en Carlos Romero Deschamps. La idea de fondo era hacer creer a la gente que Pemex no nos ha dado nada sino que casi todas las ganancias se las llevaba el sindicato lo que es verdaderamente absurdo pues en 2012 Pemex ganó 70 mil millones de dólares, es decir, 910 mil millones de pesos, casi un billón de pesos de ganancias.

Sin embargo los medios que se encargaron de promover la privatización se guardaron bien de subrayar informaciones relevantes: el priísta Carlos Salinas de Gortari, mentor político de Enrique Peña Nieto, fue el que preparó el camino para el ascenso de Romero Deschamps. El líder petrolero desvío más de mil millones de pesos de Pemex para la campaña presidencial del priísta Francisco Labastida Ochoa, uno de los principales impulsores de la privatización. Cuando en abril de 2005 se intentó el desafuero de Romero Deschamps y de Ricardo Aldana (en ese momento tesorero del sindicato) los partidos que se opusieron fueron PRI, PAN y Verde “ecologista”, los mismos partidos que impulsaron la privatización de Pemex. En ese momento Romero Deschamps era diputado federal y Ricardo Aldana senador, ambos por el PRI. Hoy Romero Deschamps es senador del PRI y además, a pesar de todo lo corrupto que es representa al PRI en la Comisión de Energía del Senado, la encargada de dictaminar la reforma privatizadora del PRI-AN.

Los gobiernos federales panistas también permitieron la corrupción del líder petrolero. Sólo por recordar uno de los tantos ejemplos, en 2007 se documentó un fraude de Romero Deschamps a Pemex por un monto de 7 mil 500 millones de pesos (La Jornada, 03/05/2007), sin embargo, el gobierno del panista Vicente Fox se hizo de la vista gorda hasta congelaron las denuncias en su contra.

Esta sinergia PRI-PAN para avalar la corrupción de Romero Deschamps en Pemex, quedó evidenciada el 18 de marzo de 2008 cuando el líder sindical apareció junto al priísta Labastida Ochoa y al panista Felipe Calderón. La, en ese momento, Secretaria de Energía del gobierno federal panista, Georgina Kessel (hoy trabajando para una empresa extranjera), se atrevió incluso a llamar “Don Carlos” a Romero Deschamps mostrando respeto al corrupto líder. Calderón incluso se atrevió a reconocer “la responsabilidad con la cual se han conducido el sindicato, su dirigencia y su líder Carlos Romero Deschamps” (La Jornada, 18/03/2008).

Los panistas aprendieron rápido de la corrupción priísta pues, como señaló Diario Monitor en junio de 2006, los familiares de Martha Sahagún, la esposa de Vicente Fox, se beneficiaron con contratos de Pemex por más de mil millones de pesos sin tener ninguna experiencia en el sector. De la misma manera, la revista Contralínea, en abril de 2008, denunció el desvío de dinero de Pemex para la campaña electoral presidencial de Felipe Calderón. Expedientes abiertos en la Procuraduría General de la República y en Secretaría de la Función Pública involucraban al senador panista Juan Bueno Torio como el responsable del desvío de 400 millones de pesos, de los cuales 200 eran para dicha campaña, 70 millones de pesos para la campaña del mismo Bueno Torio y el resto para funcionarios de Pemex que participaron en la adjudicación de contratos de manera directa.

Corruptos también los dirigentes

Otro de los grandes silencios de los promotores de la privatización está en que que sólo señalan la corrupción de algunos líderes sindicales pero no tocan ni con el pétalo de una rosa a los corruptos dirigentes de la paraestatal los cuales se han servido con la cuchara grande.

Por ejemplo, el caso de Juan José Suárez Coppel quien fue Director Corporativo de Finanzas en Pemex en el sexenio de Vicente Fox. A pesar de que especialistas en materia energética lo señalaban como corresponsable de la quiebra técnica de Pemex y de que de acuerdo a la Secretaría de la Función Pública y el CISEN, Suárez Coppel estaba implicado en contrataciones irregulares a favor de consultorías y transportistas de hidrocarburos, Felipe Calderón lo ascendió a Director General de Pemex.

La revista Contralínea ha documentado el dispendio de dinero público de Suárez Coppel. Por ejemplo, este señor, en septiembre de 2002 en Nueva York, se comió un sándwich y unas papas fritas y pagó, con dinero público, 154 dólares (unos 2 mil pesos).

Es claro pues que la corrupción sólo se usó como pretexto para promover la reforma energética que llevará al desastre las finanzas públicas de nuestro país.

anbapu05@yahoo.com.mx

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