Opinión

Reforma energética: la cuestión de la tecnología

Por: Ángel Balderas Puga

Uno de los pretextos que los privatizadores usan para entregar nuestros recursos energéticos a extranjeros es la falta de tecnología. Sin embargo, tanto el PRI como el PAN cuando han encabezado al gobierno federal jamás han invertido en ciencia y tecnología lo que invierten otros países. En los sexenios de Fox y de Calderón los panistas nunca invirtieron más del 0.4% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) es seis veces más alto, un 2.3% del PIB. Aquí varias veces hemos señalado que países líderes como Israel, Finlandia, Suecia o Japón invierten en ciencia y tecnología, anualmente, 10 veces más que nuestro país. Es decir, los principales culpables de la falta de inversión en ciencia y tecnología usan aquello de lo que son responsables como argumento para entregar nuestra industria petrolera a extranjeros: “no tenemos tecnología”, dicen.

Cuando no se tiene tecnología

Cuando no se tiene tecnología, lo mejor es desarrollarla, como ha hecho Brasil que, de la nada, ha logrado ser líder en tecnología para extracción petróleo en aguas profundas y ultra profundas, gracias a una adecuada política de inversión en ciencia y tecnología. Claro que este camino, el más sólido, es más largo y más lento por recorrer.

La realidad es que muchas de las grandes petroleras transnacionales tampoco disponen de mucha de la tecnología que usan ya que, como cualquier tecnología, ésta se puede comprar, no necesariamente desarrollar. Por ejemplo, British Petroleum, Esso o la francesa Total le compran a Corea sus plataformas para extracción de petróleo en aguas profundas. Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering, empresa coreana, se ha especializado en la construcción de este tipo de plataformas y México podría también adquirirlas.

Por ejemplo, una de las mejores plataformas para extracción de petróleo en aguas profundas, con capacidad de perforación a 3 mil 600 metros de profundidad costaba 730 millones de dólares (cable de la agencia Reuters del 29/01/2013). El año pasado Pemex ganó, antes de impuestos, 192 millones de dólares por lo que con la ganancia de cuatro días podría adquirirse una de las más avanzadas plataformas de extracción de petróleo en aguas profundas, es decir, dinero hay para comprar la tecnología necesaria, se trata sólo de voluntad política.

Por otra parte, las plataformas para extracción de petróleo en aguas profundas no necesariamente deben comprarse, también se pueden rentar, tal como hace Exxon Mobil que renta plataformas a la empresa noruega Ocean Rig. Por ejemplo, una de las mejores plataformas para extracción de petróleo en aguas profundas, la “Eirik Raude” de la noruega Ocean Rig se renta en 375 mil dólares diarios. Como Pemex gana 192 millones de dólares diarios bastaría tomar un millón de dólares para rentar diariamente tres de esas plataformas y aún le quedarían a Pemex 191 millones de dólares diarios, es decir, dinero hay para rentar la tecnología necesaria, se trata sólo de voluntad política.

El negocio de las aguas profundas

Como señala Francisco Garaicochea, premio nacional de ingeniería petrolera, la explotación de nuestros hidrocarburos en aguas profundas del Golfo de México no es ni será rentable ni para Pemex ni para México sino que, por el contrario será sólo un negocio redondo para las compañías privadas transnacionales y nacionales.

La explotación de hidrocarburos en aguas profundas, originará una vasta cadena de negocios pero no será Pemex ni México quien se beneficie del efecto colateral sino los países y las compañías que nos vendan o renten los equipos de perforación, los bancos que proporcionen el financiamiento, las compañías que construyan los equipos y herramientas utilizadas en la perforación, terminación y reparación de los pozos, las que nos vendan las plataformas de producción, las compresoras, los equipos de bombeo, etc., que no existirían sin la iniciación del proyecto específico.

 

Transferencia de tecnología

Hace unos cuarenta años, muchos de los principales indicadores económicos de México superaban a países como China, Corea, Noruega y España. Hoy en día, muchos países que estaban por debajo del nuestro hoy están mucho más adelantados gracias a políticas públicas mucho más inteligentes y nacionalistas que las que los neoliberales se han empeñado a aplicar en nuestro país.

A finales de los años 90 el filósofo Massimo Cacciari, alcalde de Venecia, publicó un polémico desplegado en varios diarios nacionales italianos “regañando” a empresarios italianos que se quejaban de la competencia “desleal” de China. Cacciari le recordó a esos empresarios que fueron ellos los que sacaron la producción de su país para llevarla a China pues les salía más barato producir ahí y les recordó a los empresarios que ellos aceptaron la única condición que puso China: un ingeniero chino en cada proceso industrial. A cambio los empresarios extranjeros podían pagar salarios de hambre, contaminar de manera indiscriminada, someter a los trabajadores a pésimas condiciones laborales. De esta manera los chinos, después de unos 20 años, alcanzaron un desarrollo tecnológico gracias a esta medida clásica en los contratos de transferencia de tecnología.

El mismo esquema aplicaron los noruegos cuando descubrieron que tenían petróleo pero no la tecnología para extraerlo. Firmaron contratos con empresas extranjeras en las que en cada proceso debía haber dos ingenieros noruegos.

A diferencia de China y de Noruega, los gobernantes “mexicanos” llenaron nuestra frontera norte con empresas maquiladoras pero sin firmar ningún contrato de transferencia de tecnología.

De acuerdo al investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana e integrante de la Red Mexicana de Acción contra el Libre Comercio, Alberto Arroyo Picard, a principios de los años 80 Corea del Sur estaba mucho peor que México en todos los indicadores. Dicho país, a diferencia del nuestro, llevó a cabo una apertura inteligente, sector por sector. El gobierno coreano se reunió con sus empresarios y les planteó que iban a competir con Estados Unidos, con Japón, con países europeos y preguntó ¿qué necesitan los empresarios que haga el Estado? En México nuestros empresarios parásitos habrían pedido subsidios, exención de impuestos, una reforma laboral para abaratar el costo de la mano de obra, etc., sin embargo, los empresarios coreanos no pidieron eso sino un mayor nivel de inversión en educación y en investigación y que dichos sectores se masificaran. Es decir, se prepararon para competir con innovación y calidad y no por precio. En ese tiempo, uno de los típicos ejemplares neoliberales, el ex Secretario de Comercio e Industria de México y jefe negociador del Tratado de Libre Comercio, Herminio Blanco señaló que “invertir en ciencia y en educación es una tontería… jamás vamos a alcanzar a los países avanzados” con esa mentalidad ¡por eso estamos como estamos! Los neoliberales nos condenan a la dependencia eterna de la tecnología extranjera con el enorme costo que eso implica.

 

Sí se puede

Cuando en 1939 se nacionalizó la industria petrolera en México, en represalia las compañías extranjeras se llevaron su tecnología y a sus ingenieros apostando a que los mexicanos no podrían con el paquete. Sin embargo, en un enorme esfuerzo de inteligencia y nacionalismo los técnicos mexicanos, que no ingenieros, lograron sacar adelante la industria sin claudicar ante los intereses extranjeros. Si en ese año, bajo condiciones extremadamente adversas, los mexicanos pudieron salir adelante ¿por qué no podríamos hacerlo ahora?

Es una verdadera ofensa a la ingeniería mexicana y a los estudiantes de ingeniería mexicanos decirles que no tienen la misma capacidad que los ingenieros y que los estudiantes de ingeniería brasileños, por citar algún ejemplo, para poder desarrollar tecnología propia.

anbapu05@yahoo.com.mx

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