Opinión

Reforma energética y el irresponsable aumento de la producción

Por: Ángel Balderas Puga

La falaz propaganda del gobierno federal acerca de los supuestos beneficios de la reforma energética, aprobada de manera precipitada y totalmente antidemocrática a finales del año pasado, sigue machacona con sus mentiras en los medios de comunicación. En el sitio web de la Presidencia de la República, en la sección “beneficios”, se puede acceder a un decálogo de los supuestos “beneficios” de la reforma de marras (http://presidencia.gob.mx/reformaenergetica). En el punto número siete de dicho decálogo se señala que la renta petrolera crecerá como consecuencia de que “habrá más producción de petróleo”.

El aumento de la producción

A todos nos debe quedar lo suficientemente claro, y de manera definitiva, que el petróleo es un recurso no renovable, lo que implica que, una vez alcanzada su máxima producción, de manera definitiva, se tendrá cada vez menos petróleo lo que vuelve extremadamente peligrosa cualquier política de aumento indiscriminado en la producción, se atenta contra la seguridad nacional de nuestro país y contra la vida de los jóvenes y de las futuras generaciones.

En la figura uno se muestra que dentro de los energéticos, a nivel mundial, la fuente principal es el petróleo convencional (la parte inferior mucho más amplia que las demás). En esa figura aparecen otras fuentes de energía como los gases líquidos, el petróleo de la zona polar, el que se halla en aguas profundas y el pesado. El cénit de producción de petróleo convencional se alcanzó hace 12 años (en 2002) mientras que el cénit de producción total (incluido el petróleo no convencional) se está alcanzando justo ahora, en 2014. Esta gráfica que muestra que, irremediablemente, hemos entrado ya a la fase de declinación de petróleo, a nivel mundial.

En la figura dos se muestra, en cambio, la producción de petróleo en nuestro país, en el período 1995-2008. Esta gráfica muestra que nuestro cénit de producción petrolera se alcanzó a mediado de 2004, año en el que se extrajeron casi 3.4 millones de barriles diarios. Como puede observarse en la gráfica, la caída de la producción ha sido dramática pues en tan sólo cuatro años la producción bajó a 2.8 millones de barriles diarios. Esto como resultado en el agotamiento del yacimiento de Cantarell que llegó a ser el segundo yacimiento de producción de petróleo a nivel mundial. En diciembre de 2013 se extrajeron sólo 2.5 millones de barriles diarios. Es decir que en 10 años, la producción bajó casi un millón de barriles diarios y esa producción ya no podrá incrementarse. De hacerlo, nuestras reservas de petróleo se agotarán mucho más rápido y se acercará más el momento en el que nuestro país pase de ser exportador a importador de petróleo como le sucedió a Indonesia.

 

¿Qué podremos hacer entonces? ¿De dónde saldrán los recursos para pagar un petróleo de importación, cada vez más caro?

Nuestra clase política no le ha apostado al desarrollo autónomo e independiente de nuestro país por lo que no invierte lo suficiente ni en ciencia y tecnología ni en educación superior. No hay inversión masiva en la producción de energías alternativas (solar, eólica, biomasa, mareomotriz).

Estamos al final de la época del petróleo barato y fácil de extraer. En este contexto, es verdaderamente criminal e irresponsable apostarle al aumento de producción de petróleo. Por el contrario, nuestro país debería de reducir la producción y administrarla para un futuro demasiado previsible al mismo tiempo que se invierte de manera masiva en energías alternativas con el fin de garantizar un adecuado futuro para las próximas generaciones.

anbapu05@yahoo.com.mx

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