Opinión

Reforma energética y leyes secundarias: a hurtadillas (3ª parte)

Por: Ángel Balderas Puga

A hurtadillas, mientras parte de la población se distrae con el Mundial de futbol, los legisladores entreguistas mexicanos avanzan en su tarea de corroer los cimientos de la principal fuente de financiamiento del Estado mexicano: la industria petrolera.

Algunos ilusos piensan que esta reforma no tiene nada qué ver con sus vidas; cuando la sientan en su bolsillo, se darán cuenta que no es así. Ningún Estado puede perder de manera impune parte del 35% de sus ingresos y seguir tan campante. Ya Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, declaró el pasado 16 de junio (El Universal, 16/06/13) que con la reforma energética no se espera que disminuya el precio de la gasolina, que dizque porque “está subsidiada”, aunque ni el gobierno de Felipe Calderón ni el de Enrique Peña Nieto han dado jamás los datos que demuestren su dicho; muy por el contrario, los datos que han ido apareciendo demuestran que la gasolina se vende mucho más cara que su costo de producción.

¿Y la refinería apá?

En 2011, México importó 405 mil barriles diarios de gasolina, lo que implicó que salieran del país 10 mil 535 millones de dólares anuales, aproximadamente 130 mil millones de pesos anuales. Todo este dineral nos lo podríamos ahorrar refinando nuestro propio petróleo en el país, además de lo que implicaría respecto a la generación de empleos y la reactivación de toda la cadena de valor de los hidrocarburos.

Ya hemos comentado que una refinería tipo medio, como para refinar 250 mil barriles diarios, cuesta, aproximadamente, unos 8 mil millones de dólares. Nos bastaría construir dos refinerías de ese tipo para ser autosuficientes en gasolina y para exportar un poco de dicho combustible. Y claro que tenemos los 16 mil millones de dólares necesarios para construir dichas refinerías, pero lo que no tenemos es una clase política responsable y nacionalista; nuestra clase política es perezosa, le gusta lo más fácil y no ama a su país, pero gozan sirviendo a intereses extranjeros que los alimentan con unas cuantas migajas de lo que se llevan de nuestro país.

Felipe Calderón, en un sexenio, fue incapaz de construir la famosa refinería “Bicentenario”. Una refinería como la descrita anteriormente se construye en cuatro años, por lo que México podría ser autosuficiente en gasolina y convertirse en pequeño exportador en tan sólo cuatro años. Enrique Peña Nieto lleva ya año y medio en el poder y no se ve para cuándo se le ocurra construir la famosa refinería ni tiene intenciones de construir ninguna otra; demasiado “difícil” para nuestros políticos rehenes del “no se puede”.

Otra vez legislar al vapor

Ya el Senado de la República nos da una idea de cómo se “discutirán” las leyes secundarias de la reforma energética. Hay que tomar en cuenta que se impondrán 21 leyes secundarias, es decir, no es poca cosa. Este paquete de leyes secundarias incluye nueve leyes nuevas, como la ley de hidrocarburos, la ley de la industria eléctrica, la ley de geotermia, la ley de la agencia nacional de seguridad industrial y protección al medio ambiente del sector hidrocarburos, la ley del fondo mexicano del petróleo para la estabilidad y el desarrollo, la ley de ingresos sobre hidrocarburos. Como puede observarse tan sólo a partir de los nombres, se trastocará todo el modelo de la industria petrolera mexicana que se había venido operando y que fue la base del desarrollo industrial y económico de este país a partir de la nacionalización operada por el presidente Lázaro Cárdenas, en 1938.

Me pregunto, ¿qué capacidad tienen los actuales legisladores de hacer una discusión seria de todos estos aspectos? Y me contestó sin ninguna duda: la inmensa mayoría de los legisladores no tienen ni la preparación ni el interés de llevar a cabo una verdadera discusión de las nuevas leyes y de la modificación a las que ya existían. Desgraciadamente, una vez más, legislarán al vapor, a escondidas, de manera vergonzante, en sentido contrario a los legisladores nacionalistas de países como Ecuador, Argentina o Venezuela, que recuperaron para sus propios países la soberanía sobre sus recursos energéticos.

El “nacionalismo” ramplón

Resulta verdaderamente patético ver a los políticos mexicanos con playeras verdes de la Selección Mexicana de Futbol, haciéndose fotografiar viendo los partidos del Mundial para mostrar su “nacionalismo” chafa y ramplón, rodeados de colaboradores, familiares o amigos, como Enrique Peña Nieto, en el partido México-Brasil; cuando esos mismos políticos o sus partidos entregan la riqueza energética del país a extranjeros, ahí sí no se ponen la playera de México. Cualquiera se pone una playera, cualquiera se va a una cantina a ver un partido de futbol, cualquiera festeja de manera desbordada un gol, pero no cualquiera tiene las agallas de defender a su país ante el despojo por parte de extranjeros, con la complicidad de sus lacayos locales.

En este contexto, adquiere mayor relevancia la consulta popular sobre la reforma energética que modificó nuestra Constitución, para abrir, a la grande, el zaguán legal que les permitiera a los políticos vende-patrias hacer lo que están haciendo: servirse con la cuchara grande a costa del país.

anbapu05@yahoo.com.mx

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