Opinión

Reforma energética y leyes secundarias: “creatividad” y vergüenza (4ª parte)

Por: Ángel Balderas Puga

Nuestros legisladores, en este caso el Senado de la República, simulan un debate sobre las leyes secundarias de la reforma energética, debate que no existe y que no se da de cara a la nación.

La “creatividad” de los neoliberales

George Kahale es presidente del despacho de abogados corporativos Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle LLP desde 2008 y se ha especializado en arbitraje y transacciones internacionales. En su artículo “Los convenios operativos venezolanos: en busca de la cuadratura del círculo”, Kahale señala, textualmente (las cursivas son nuestras): “Para muchos en la industria petrolera, contratos de servicio como los convenios operativos han adquirido una mala reputación precisamente porque son percibidos, cada vez más, como maniobras jurídicas que tienen por objeto eludir la legislación. Esa creatividad debe ser temperada, en particular, en una industria tan sensible a temas de soberanía nacional”.

Kahale alude a maniobras jurídicas para eludir la legislación. Esto es lo que han hecho justamente los gobiernos neoliberales de México, principalmente a partir del gobierno de Carlos Salinas de Gortari. En los sexenios de éste último, en el de Zedillo, y en los de los panistas Fox y Calderón, la “creatividad” de los neoliberales buscó por todos lados eludir los artículos 25, 27 y 28 constitucionales, los que prohibían, expresamente, el otorgamiento de concesiones y contratos a particulares, justo lo que ahora se volverá “legal” (aunque no legítimo) con las leyes secundarias de la reforma energética. Ya se discute abiertamente del tipo de concesiones y contratos. Durante cuatro sexenios, los neoliberales se cansaron de eludir (y violar) la Constitución e hicieron su máximo esfuerzo para volver legal lo que era ilegal. El anterior Artículo 27 Constitucional señalaba también que no deberían subsistir contratos o concesiones que hubiera sido otorgados, sin embargo, al eliminar esta condición en dicho artículo, de un plumazo nuestros congresos, tanto el federal como los locales, legalizaron toda una serie de contratos y concesiones que deberían haberse anulado por ilegales.

Vergüenza

Más adelante, en su artículo, Kahale, refiriéndose a los contratos en la industria petrolera, agrega: “Una prueba básica consiste en determinar si las características del contrato de servicios pueden ser explicadas públicamente sin que ello cause vergüenza. Si no se puede, es probable que sea ilegal. Esto desde luego no puede substituir a un análisis riguroso sobre la validez de un contrato bajo el marco jurídico aplicable, pero cuando menos sería un buen comienzo”.

¿Cuántos de nuestros legisladores han dado la cara al pueblo de México para explicar el tipo de contratos y concesiones que quieren aprobar? ¿Por qué no se dan a conocer los proyectos de dictámenes que se busca votar en el Pleno del Senado? ¿Por qué no se da a conocer a los mexicanos el contenido exacto de las propuestas?

La respuesta es sencilla: no pueden explicar públicamente sus propuestas porque se les caería la cara de vergüenza (claro, en el caso de que la tuvieran). Los legisladores mexicanos no pueden aprobar la prueba básica que propone Kahale, simplemente porque están atentando contra la nación, y lo saben.

Las propuestas hechas en el extranjero

En el seminario nacional “Reforma energética y soberanía nacional” que se celebró en Tabasco en septiembre del año pasado, el Ing. Javier Jiménez Espriú, Premio Nacional de Ingeniería, nos presentó un memorándum, justo del despacho Curtis, Mallet-Prevost, Colt & Mosle, del 17 de diciembre de 2012, en donde se hace una “propuesta para la implementación de reformas al marco regulatorio de Petróleos Mexicanos”.

Este tipo de documentos muestra que las propuestas de reforma energética vienen de fuera y están elaboradas por extranjeros para beneficiar a compañías extranjeras, a los legisladores “mexicanos” sólo se les asigna el triste papel de “levantadedos” para aprobar cosas que ni ellos mismos entienden.

Por mucho que se diga acerca del sector energético, de las nuevas energías, de la caída del precio del petróleo a nivel internacional, de la corrupción en Pemex, de las reales o ficticias deficiencias de nuestra industria petrolera, el petróleo sigue siendo el mejor negocio del mundo. Lo anterior queda demostrado al analizar la clasificación Global 500 de la revista Fortune, en la que de las primeras 10 principales compañías del mundo, seis siguen siendo del sector de los hidrocarburos: Shell, Exxon-Mobil, Sinopec (de China), China National Petroleum Corporation, British Petroleum y Total (de Francia). Estas son las grandes compañías trasnacionales que tienen los ojos puestos en nuestro país para sacar la mayor ventaja posible con la colaboración de sus lacayos, a los que sólo les tocarán unas cuantas migajas del gran festín al que están por acudir dichas compañías trasnacionales.

anbapu05@yahoo.com.mx

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