Opinión

Reforma energética y reforma hacendaria ¿no que no?

Por: Ángel Balderas Puga

«El futuro, aunque no predecible, puede ser explorado razonadamente, a partir de datos y tendencias comprobables» (Pablo Latapí)

Los que nos hemos opuesto y nos seguiremos oponiendo a la entreguista reforma energética aprobada, principalmente, por PRI y PAN, apenas conocimos la propuesta, habíamos advertido que el pueblo de México iba a pagar un enorme precio por permitir que parte de las ganancias de Pemex fueran a parar a empresas privadas, principalmente extranjeras.

El boquete financiero

Las ganancias de Pemex en 2012 fueron de 70 mil millones de dólares, lo que equivale a 910 mil millones de pesos, casi un billón de pesos. Estas ganancias iban a parar en su totalidad, salvo casos de corrupción, a las arcas del Gobierno Federal, aportando así un 35% del gasto federal.

Era lógico suponer, y la realidad nos está dando la razón, que al disponer de menos dinero, el gobierno federal, debido a la previsible transferencia a privados de parte de las fabulosas ganancias de nuestra industria petrolera, iba a tener que tomar una combinación de alguna de las siguientes cuatro medidas. 1. Disminución del gasto público: lo que significa, entre otras cosas, menos y peores hospitales; menos y peores escuelas; menos y peor infraestructura; despidos, disminución de salarios y mayor precariedad laboral en el sector público. 2. Aumento de impuestos: IVA a medicinas, alimentos y libros; aumento del IVA y del ISR; IVA al transporte foráneo; impuestos a prestaciones (vales de despensa, fondo de ahorro, etc.). 3. Aumento de los precios de los servicios que ofrecen los gobiernos: combustibles, electricidad, cuotas en las escuelas, etc. y 4. Aumento de la deuda pública. No se necesita ser adivino para saber que esto iba a suceder más temprano que tarde.

La reforma hacendaria producto de la energética

Mucha gente ingenua pensó que la privatización de nuestros recursos energéticos no tenía nada que ver con su vida, por lo que no movieron ni un sólo dedo para oponerse a la aprobación de la reforma energética. Pero resulta ser que parte de esta gente ingenua se convirtió, de la noche a la mañana, en la primera víctima de la reforma energética (hacendaria).

En efecto, para comenzar a cubrir el boquete que la reforma energética dejará, de manera paulatina y creciente, en las finanzas públicas, el gobierno federal aprobó una reforma hacendaria para aumentar sus ingresos a partir de donde era más sencillo: los contribuyentes cautivos, mediante el gravamen de ciertas prestaciones. En efecto, los asalariados aportan el 47% del total recabado por la Secretaría de Hacienda por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) mientras que las empresas aportan sólo el 43% (La Jornada, 04/02/2014).

Pero además de los asalariados, otras víctimas evidentes, son los pequeños comerciantes y los pequeños empresarios, con el mazazo de la facturación electrónica que buscar aumentar los ingresos del gobierno federal.

Las prisas

En su prisa por aprobar la facturación electrónica, el gobierno federal no tomó en cuenta varios factores. Por ejemplo, ¿cómo facturarán los pequeños comercios en zonas aisladas del país que no cuentan ni siquiera con energía eléctrica? Si no tienen ni siquiera energía eléctrica, ¡mucho menos tendrán acceso a Internet! ¿Tendrán que acudir cada noche a un cibercafé para facturar? ¿A cuántos kilómetros de su localidad encontrarán uno de tales establecimientos? ¿Dichos locales contarán con el software adecuado?

El uso de cualquier software requiere una cultura informática que la mayoría de los pequeños comerciantes no tiene. Los que somos expertos en el tema sabemos que no se puede aprender a usar un software de la noche a la mañana, se requiere generar una serie de competencias que se van desarrollando de manera gradual y paulatina, no basta tener acceso al hardware y al software. No cualquiera puede llenar un formato electrónico.

Por otra parte, a los que hemos usado servidores gubernamentales nos consta que tienen errores, frecuentemente los servidores se colapsan por el número de usuarios, se lanzan sistemas que no han sido probados ni verificados de manera exhaustiva, por lo que se cometen muchos errores y se hace perder tiempo al usuario.

Además, los comerciantes que antes usaban el Régimen de Pequeños Contribuyentes (repeco) tendrán que adquirir una mínima cultura contable o pagar a un profesional para ser asesorados. Los pequeños comerciantes que decidan asesorarse con profesionales verán aumentar sus gastos y, por lo tanto, disminuirán sus ganancias o nos trasladarán sus nuevos costos a los consumidores finales.

No es banal preguntarse también si se tiene que emitir una factura electrónica por comprar un chicle, dos tornillos, mandar arreglar una prenda de vestir o cortarse el cabello.

Lo que sí es seguro es que el enojo y el temor, justificados, de los pequeños comerciantes y empresarios debería traducirse en organización y en desarrollar una amplitud de miras que les permita entender que son víctimas de la reforma energética.

anbapu05@yahoo.com.mx

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