Opinión

Reinventar la izquierda en el siglo XXI

Por: Martagloria Morales Garza

Tomo el título de mi columna, de un libro editado en 2014 pero que recién llega a mis manos. Los autores son muchos pero José Luis Coraggio y Jean-Louis Laville son los editores. Está disponible de manera legal y gratuita por internet, así que si alguien lo quiere le pido que me envíe su correo electrónico a Radio UAQ o Tribuna de Querétaro y con mucho gusto se lo envió.

El libro tiene el propósito de mostrar las experiencias exitosas de la izquierda en América Latina y también reinventar a la izquierda para que sea exitosa donde no lo ha sido, como es el caso de México.

Dos ideas rescato de la primera parte del libro que en este momento estoy leyendo; la primera; el neoliberalismo llegó primero a América Latina, en la década de los setentas con las dictaduras militares, y la izquierda fue casi eliminada; pero ahora, esta misma izquierda ha resurgido, y ha sido capaz de jalar a nuevos sectores de la sociedad en la construcción de una izquierda nacionalista, ambientalista y multicultural. Para lograrlo ha tenido que reinventarse y los logros han sido muy impresionantes en algunos casos, aunque criticables en otros.

Pero la segunda enseñanza del libro, es que reinventar no es fácil, y menos cuando el paradigma neoliberal sigue siendo hegemónico en nuestros países. En el caso de México, la izquierda ha sido incapaz de reinventarse, más bien se ha ido acorralando así misma, y quedándose sola, sin alianzas, dividida lo que ha permitido que el PRI y el PAN mantengan la hegemonía neoliberal.

Reinventarse no es fácil y menos con la historia de la izquierda mexicana, que con raras excepciones (formación del PSUM, y la formación del PRD), siempre ha estado fraccionada y en pugna a su interior. Esta propensión a la división, explica en parte, el que asuma posturas mesiánicas, clásicas de la izquierda guerrillera de los sesentas, y que se conforme con tener razón, aunque no sea capaz de convencer a nadie de ello.

La lucha de los maestros contra la reforma educativa es un buen ejemplo. Sin duda la reforma educativa no existe, en realidad es una reforma laboral y sindical, pues lo que se cambió se refiere a la forma de contratación de los nuevos profesores, así como también la permanencia de los mismos en el aula. También se elimina el papel del sindicato o de las secciones en el otorgamiento de plazas, en la promoción de los maestros contratados y en la posibilidad de obtención de dobles plazas o dobles turnos.

La izquierda, los maestros en particular, han sido incapaces de convencer a la sociedad de esto, que es evidente. Y no lo han logrado, porque no se lo han propuesto.

Una encuesta telefónica, realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), levantada el 13 y 14 de octubre de 2015 revela que 52 por ciento de la población está a favor de la Reforma, el 40 por ciento en contra y 8 por ciento no sabe.

El 83 por ciento de los entrevistados está a favor de la evaluación de los profesores, solo el 33 por ciento de la población tiene una buena opinión del SNTE, y de la CNTE sólo el por ciento; el 67 por ciento de la población piensa que no se justifican las marchas y las protestas de los maestros.

Independientemente de las opiniones encontradas sobre esta reforma, lo cierto es que el movimiento opositor no ha sido capaz de convencer a la mayor parte de la población de la justeza de sus demandas, y este es el problema importante que habría que reflexionar.

Si la izquierda tomó la decisión de jugar en las elecciones, y jugar en esta nueva cancha, es necesario que explique claramente sus razones y que logre convencer a la sociedad de la justeza de sus demandas. De otra manera, la lucha de los maestros será la lucha de alborotadores y de maestros que no quieren trabajar.

Por eso me parece importante dejar claras, al menos dos razones por las cuales se debe luchar contra la reforma educativa:

Primero. Porque no es una reforma educativa sino que es una reforma laboral y sindical. No es una reforma educativa porque no se está discutiendo cómo mejorar la calidad de la educación; el supuesto es que la calidad de la educación mejorará en la medida en que el sindicato no intervenga en la contratación de los maestros.

Este supuesto no es comprobable empíricamente, pues existen regiones, estados y municipios donde la calidad de la educación es sensiblemente mejor y otras donde es peor. Y en todo el país existe el sindicato. Por otro lado, las regiones con menor calidad educativa coinciden con las regiones del país más pobres, donde las escuelas tienen más limitaciones de infraestructura y equipamiento, y donde la población también carece en muchos sentidos de lo necesario para mandar a sus hijos a la escuela (alimento, vestido, útiles etc.). No sé si el supuesto es incorrecto, pero estoy cierta de que no hay evidencia empírica que pruebe que es correcta.

Segundo. La mal llamada reforma educativa, obliga a los nuevos maestros a presentar un examen y obtener evaluación satisfactoria para poder ingresar al sistema educativo nacional, y mejorar su evaluación un año después del ingreso. La misma evaluación es obligatoria para todos los maestros que ya son parte del sistema educativo nacional y si no obtiene evaluación satisfactoria, tendrá otras dos oportunidades para obtener este nivel, y en caso de que no lo obtenga será retirado de su función docente pero podrá proseguir en una actividad administrativa.

Esta última parte de la reforma es violatoria del contrato colectivo de trabajo, y este cambio en la ley no puede ser aplicada retroactivamente si perjudica al trabajador, esto según la propia Constitución.

Esta última parte, es la que mantiene a los trabajadores en permanente protesta. Podemos no estar de acuerdo con el SNTE o con la CNTE, pero no podemos aceptar que las leyes se apliquen de manera retroactiva, pues si hoy lo aceptamos para los maestros, mañana lo deberemos aceptar para todos nosotros.

Este es el problema, los maestros no están en contra de la evaluación están en contra de que se les cambien las condiciones de trabajo y de contratación de manera retroactiva.

Los derechos no son sólo para los poderosos, sino para todos. Ese es el gran tema que está detrás de la lucha de los maestros. Es bueno pensar en ello.

 

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