Opinión

Remodelación de la Alameda, ¿bomba de tiempo?

Por: María del Carmen Vicencio Acevedo

metamorfosis-mepa@hotmail.com

PARA DESTACAR: 230 millones para la “Ruta del estudiante”, 24 millones para la remodelación del Zenea, 17 millones para la Alameda Hidalgo… si se distribuyeran esos millones en pequeños parques barriales, crecerían cada trienio 27 áreas verdes de 10 millones cada una, en terrenos abandonados, que hoy son basureros.

Recientemente el ayuntamiento queretano realizó nuevos foros de consulta sobre “el rescate” de la Alameda Hidalgo. Pocos supieron. Uno fue en el Tecnológico de Querétaro, de difícil acceso por las obras de la controvertida “Ruta del estudiante”. La prensa contó 200 ciudadanos en él (casi todos, estudiantes “cautivos” del Tec y la UAQ).

Intenté participar, pero mis ideas parecen fuera de lugar frente a las oficiales. Por eso escribo aquí. Quizá, como dijo un día García Márquez, mis palabras en “botella echada al mar” encuentren a alguien con suficiente cordura y poder de decisión o influencia, para redirigir ese proyecto.

Mientras varios participantes en ese foro proyectaban la Alameda como una macroplaza con la mejor pista de patinaje del mundo, la mejor cúpula de cristal y microclima para flora y fauna exóticas, con bellas estatuas y fuentes y los mejores espectáculos…; yo proponía, que no se invirtiera en ella nada más que lo que requiere para mantenerse bella como ya está. Propuse diseñar un plan integral, que siembre microalamedas o pequeños jardines, en las zonas deprimidas de la ciudad, siguiendo el eje “Ciudad Humana” del actual Plan de Desarrollo Municipal, y reconociendo la dramática situación que viven “los invisibles” por falta de áreas verdes.

–“Pero este no es el foro”, me aclararon; “aquí sólo hablamos de cómo queremos por dentro a la alameda”.

En efecto, foros así ignoran lo que no se ve. La ideología neoliberal, inoculada en buena parte de los gobernantes, empresarios e incluso miembros de instituciones públicas, dirige todos sus ímpetus hacia proyectos de lujo, sin prever las consecuencias. Por ella, se focaliza nuevamente solo el centro capitalino: 230 millones para la “Ruta del estudiante”, 24 millones para la remodelación del Zenea, 17 millones para la Alameda Hidalgo… Además, nuestra bella y moderna ciudad se desborda, ofreciendo a los pudientes “live at the top”, “where life is harmony for everyone”, (¿for everyone?).

Si se distribuyeran esos millones en pequeños parques barriales, crecerían cada trienio 27 áreas verdes de 10 millones cada una, en terrenos abandonados, que hoy son basureros.

El “Vivir Mejor” (panista), viene de esa ideología neoliberal egoísta: Vivir mejor que los demás, en la mejor colonia, en la mejor escuela, con el mejor auto; “hacer de Querétaro el mejor municipio del mundo” (MAV dixit). Pero para vivir en la cima es preciso despojar a los demás del bienestar. “La cobija no alcanza para todos”, alegan los funcionarios.

Si las zonas “top” gastan la mayor parte del erario, los invisibles deberán esperar otros tres, seis o nueve años, a ver si el siguiente ayuntamiento los atiende; así hasta el infinito. El pueblo de Carrillo (donde vivo), en la zona queretana más antigua y “rica”, con calles sin urbanizar, lleva décadas luchando por áreas verdes. Colonias áridas como Loma Bonita, Tonatiuh, Santa Isabel, Nueva Realidad y muchas más crecen demasiado lejos de la Alameda Hidalgo…

¿Por qué el ayuntamiento permite y fomenta tan grave desigualdad?

La investigadora Lorena Osorio (FCPS de la UAQ) señaló, en “Integración global y desigualdad social: los espacios periféricos en la ciudad” (‘Tribuna de Querétaro’, 3/12/12), que el mercado “convierte a las ciudades en archipiélagos, islas de bienestar que contrastan con espacios urbanos cada vez más deteriorados, tanto de las colonias populares como de las clases medias empobrecidas”.

La periodista Sara Torres, por su parte, recuerda que “en 1793 el primer Corregidor, don Ignacio Ruiz Calado, concibió dotar a Querétaro de un lugar de esparcimiento (la Alameda Hidalgo) con el propósito de moralizar al pueblo, dándole un paseo público y vigilado para poner fin a los desmanes que los fines de semana generaba” (‘Libertad de Palabra’ (02/02/2009). En efecto; las zonas verdes son clave para la salud mental de la gente.

Cuando mostramos cierto día algunas evidencias de miseria capitalina a Luis Bernardo Nava (secretario de Gobierno con el exalcalde Pancho Domínguez), reaccionó atónito e impotente: “¿Pero por qué se fueron a vivir a ese lugar tan conflictivo?”. Quienes gobiernan no comprenden que las zonas conflictivas e ingobernables surgen del modo como ellos deciden (o permiten) crecer las urbes: abismalmente desiguales.

No nos extrañe que la negligencia gubernamental y la voracidad de los desarrolladores urbanos rompan pronto la frágil tranquilidad de quienes viven encerrados en sus bellos feudos.

En este contexto, la remodelación de la Alameda Hidalgo deviene en bomba de tiempo, si no se atiende prioritariamente a los hoy invisibles.

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