Opinión

Renuncias en la UAQ

Por Agustín Escobar Ledesma

 

Con el proceso de elección a la rectoría de la Universidad Autónoma de Querétaro en puerta, llaman la atención dos sucesos al interior de la misma. Me refiero a las renuncias de Marco Antonio Carrillo Pacheco y Roberto González García, a la Secretaría Particular y la Secretaría de Extensión Universitaria, respectivamente. Es muy notorio para los universitarios y la sociedad queretana que, mientras el primero salió por la puerta grande, el segundo se fue por la trasera.

 

Al parecer el candidato oficial para suceder a Raúl Iturralde Olvera al frente de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), se dice y se nota, es Marco Antonio Carrillo Pacheco quien, como se recordará, renunció a su cargo en la Secretaría General el 31 de abril y desde ese día realiza anticipadamente actividades de campaña que lo lleven a ocupar el cargo de rector, cuando el Consejo Universitario, máxima autoridad de la UAQ, todavía no ha conformado la Comisión Electoral.

 

El candidato oficial ha sido protagonista en diversos eventos académicos y culturales; también ha aparecido en múltiples entrevistas en todo tipo de medios electrónicos e impresos, logro que sólo puede atribuirse a una bien orquestada y financiada campaña mediática para posicionarlo en sus aspiraciones a ocupar la silla del Cerro de las Campanas.

 

Aunque Marco Carrillo reparte tarjetas de presentación como el candidato oficial de Raúl Iturralde Olvera, la realidad podría ser otra, no falta quien especule, incluyéndome, que en realidad el rector está jugando con tres cartas (marcadas) en este proceso. Se dice que en política no hay casualidades y esto lo corroboramos el 18 de julio de 2011 cuando, en un restaurante apareció junta la tercia de reyes: Marco Carrillo, Cesar García y Fernando Valenzuela. El trío que aspira a la rectoría apareció muy sonriente en la edición del diario Plaza de Armas de aquel día. La lectura puede ser obvia, cualquiera de los tres cuentan con luz verde del rector Iturralde para ocupar la silla de rectoría porque ambos tres (Fox dixit) muy bien podrían representar las políticas conservadoras y privatizadoras de la Universidad.

 

Gilberto Herrera, director de la Facultad de Ingeniería es el único aspirante de los cuatro que existen hasta el momento que no goza de las “bendiciones” de Iturralde Olvera y que cuenta con una amplia trayectoria de trabajo que lo puede llevar a convertirse en un verdadero y serio aspirante a la rectoría de la UAQ. Como él no representa los intereses de la actual administración, seguramente por eso no fue invitado a la comida en la que estuvieron los tres reyes ¿magos? que le ofrecen oro, incienso y mirra a Iturralde.

 

Por otra parte, por lo menos fue extraña la ¿renuncia? de Roberto González García, Secretario de Extensión Universitaria de la UAQ porque, a diferencia de la dimisión de Marco Carrillo, ningún medio dio cuenta de su alejamiento, la oficina de Comunicación Social de la UAQ no emitió ningún boletín de prensa donde se explicara a la comunidad universitaria y a la sociedad queretana las razones por las cuales González García abandonaba su puesto. Esto mismo, la opacidad, ha provocado diversas especulaciones, algunas en el sentido de que el titular de Extensión Universitaria habría sido descubierto por la Secretaría de la Contraloría en diversas irregularidades que el restaurador no pudo justificar. Tal vez nunca sabremos las verdaderas razones que lo dejaron al margen de la UAQ.

 

Los rumores se materializaron en la red. Los primeros días de julio llegó a mi bandeja de entrada un correo que recibí al igual que decenas de destinatarios, periodistas la mayoría, que el emisor se encargó de enviar para que los receptores supiéramos que era masivo porque nunca marcó con copia oculta, desde la siguiente cuenta: roberto_gonzalez_uaq@hotmail.com.

 

Apócrifo o no, lo haya escrito Roberto González García o no, el correo electrónico es preocupante porque nos muestra que con la sucesión a la rectoría de la UAQ, también apareció el disparo de salida de la guerra sucia al interior de la máxima casa de estudios. ¿Por qué de las entrañas de la Universidad surgió un texto como el anterior? La respuesta tal vez la pueda uno encontrar en la opacidad y el patrimonialismo con los que se ha conducido la administración de Raúl Iturralde Olvera.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba