Opinión

Réquiem por el gerundio

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Se nos fue y es una lástima. Era un gran muchacho. No soportó sentirse discriminado por críticos y escritores consagrados. Qué pena.

Nos ha llegado la poco grata noticia de que el mitin organizado por el gerundio para reivindicar su derecho a aparecer en la literatura, no tuvo éxito.

El modo verbal sufrió la marginación de los críticos aún después de la movilización literaria. Hubo quien aseguró que la huelga ocultaba una conspiración de malos redactores y artífices de literatura menor para exigir su derecho a elaborar textos imperfectos.

La indiferencia de los críticos tuvo consecuencias nefastas para la autoestima de la forma lingüística, que decidió suicidarse consumiendo una sobredosis de píldoras gramáticas.

La Asociación Nacional de Redacciones Alternativas (ANRA), que tanto ha peleado por eliminar la distinción capitalista y patriarcal que afirma la existencia de una sola estética en materia de redacción, emitió un comunicado de prensa para lamentar la pérdida de esta conjugación.

Otras expresiones verbales como el pretérito, el pospretérito y el copretérito, se declararon satisfechas con la desaparición de “este lastre” que entorpecía sus trabajos y “les robaba espacio” dentro de los textos.

El Sindicato de Conjugaciones en Modo Subjuntivo y la Confederación Cervantina de Conjunciones y Preposiciones se han solidarizado con la forma verbal, de modo que le organizaron un sepelio que se llevará a cabo en algún texto que no ha sido confirmado.

De momento no sabemos cuáles serán las consecuencias de esta pérdida, aunque algunos lingüistas hablan de un inminente colapso de la lengua española. Para evitar esto, se ha creado una comisión de filólogos que evaluarán formas alternativas de comunicación que puedan prescindir del finado Gerundio.

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