Ríos Farjat y las puertas giratorias

Margarita Ríos Farjat estuvo al frente del Servicio de Administración Tributaria (SAT) del 13 de diciembre de 2018 al 5 de diciembre de 2019 y desde esta última fecha hasta el 31 de agosto de 2025 fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Es decir, durante casi siete años tuvo cargos públicos de alta responsabilidad, uno en el poder ejecutivo y otro en el judicial.
En junio de este año, el despacho internacional Holland & Knight, con sede en Tampa, Florida, en los Estados Unidos, anunció la integración de Ríos Farjat a dicho despacho, como socia, para sus oficinas en Ciudad de México y en Monterrey con actividades relacionadas con derecho constitucional y fiscal, regulación gubernamental, controversias tributarias y regulación financiera, arbitraje, insolvencia y cooperación judicial internacional y operaciones comerciales complejas.
Lo anterior revela un claro ejemplo del fenómeno llamado “puertas giratorias”, fenómeno que consiste en que altos cargos gubernamentales pasan al sector privado y viceversa. Este fenómeno conlleva en sí mismo un alto grado de corrupción por al menos los siguientes cinco elementos: las personas involucradas pasan y usan información confidencial, cabildean a favor de empresas, reciben sobornos de empresas, modifican leyes a favor de empresas y firman contratos leoninos que perjudican al estado y benefician a las empresas.
Los actos señalados en el párrafo anterior se pueden llevar a cabo mientras los personajes están activos como funcionarios públicos o una vez que dejan el cargo.
Holland & Knight ha representado a inversionistas y corporaciones privadas en arbitrajes internacionales y disputas legales en contra del estado mexicano y en contra de organismos reguladores en sectores como energía, infraestructura y telecomunicaciones. Por lo que Ríos Farjat pondrá su experiencia, información y contactos acumulados durante su período en el SAT y en la SCJN al servicio de un despacho extranjero de abogados para que se use esa experiencia, esa información y esos contactos en litigios en contra del estado mexicano tal y como ya lo ha hecho ese despacho en varios casos. En eso consisten precisamente las “puertas giratorias”, pasan rápidamente del sector público al privado y viceversa.
Por eso conviene recordar que, en abril de 2022, Ríos Farjat, como ministra de la SCJN, votó parcialmente en contra de la nacionalista Ley de Industria Eléctrica (LIE) que buscaba recuperar parte de lo ya perdido por el estado mexicano en la larga noche neoliberal. En efecto, para 2021 grandes empresas transnacionales generaban ya el 62 por ciento de la energía eléctrica en México y CFE sólo el 38 por ciento restante.
Ríos Farjat también votó en contra de declarar como constitucional dicha ley, usando como argumentos dogmas netamente neoliberales sumados a una gran ignorancia sobre aspectos técnicos relevantes del sector eléctrico (como la intermitencia de las energías solar y eólica).
En efecto, en su momento Ríos Farjat consideró que algunos puntos sobre las subastas eléctricas y el mercado libre “afectaban la competencia justa” equiparando a CFE, que operaba en desventaja, con grandes transnacionales como las españolas Iberdrola y Naturgy, la japonesa Mitsui o la norteamericana SAAVI.
Así que ya desde que era ministra Ríos Farjat operó a favor de los intereses de grandes transnacionales extranjeras por encima de los intereses nacionales. Ahora lo seguirá haciendo, pero ya sin la careta de ser funcionaria pública.
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