Opinión

Riqueza petrolera habemus

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Hace años, tal vez a mediados de la mitad del siglo pasado, en las escuelas primarias, los maestros mostraban el dibujo de la República Mexicana como un cuerno de la abundancia, del que salían verduras, frutas y petróleo. Sí, así era como se veía a México, como tierra pródiga en todo, hasta en corrupción.

 

En ese tiempo las estaciones de gasolina, tenían como emblema al charrito Pemex, sus piernas arqueadas, vestido de charro y un gran sombrero, por cierto ese personaje existió.

Pero después se cambió el logotipo, el petróleo ha sido botín de unos cuantos, líderes sindicales que se han eternizado en el cargo, a ciencia y paciencia del gobierno en turno, siempre y cuando sean dóciles y no cuestionen nada, claro que eso tiene recompensa. También los contratistas no han quedado fuera de tan jugoso negocio.

Las empresas extranjeras siempre han querido regresar a explotar el petróleo, su participación no es poca, maquinaria, equipo, asesorías, etc., pero quieren más.

Ahora con la reforma energética presentada por el Ejecutivo Federal, los elogios no se hacen esperar, es la panacea para resolver todos los problemas de México; desafortunadamente el partido en el poder, junto con sus partidos satélites tiene mayoría y no es de dudar que la aprueben.

Negocios propiedad federal mal administrados, manejados por políticos, no por expertos en la materia, pero en manos de la iniciativa privada florecen, prueba de ello es Teléfonos de México, que cuando fue propiedad del gobierno, no había líneas pero a cambio de una gratificación desaparecía el problema, célebres eran los problemas de comunicación, ya que al marcar un número se escuchaba otra conversación.

Y la memoria viene la nacionalización de la banca, con José López Portillo y en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, se vendió a la iniciativa privada, con desastrosos resultados económicos y a pagar el pueblo con el Fobrapoa.

Y en Estados Unidos no ven con malos ojos la iniciativa del Ejecutivo Federal, el periódico Wall Street Journal, señala “(la reforma) intenta devolver a México a las grandes ligas energéticas del mundo”

La iniciativa presidencial pretende reformar los artículos 27 y 28 constitucionales.

El artículo 27 constitucional, en uno de sus párrafos señala: “Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos”.

El artículos 28, señala en uno de sus párrafos: “No constituirán monopolios las funciones que el estado ejerza de manera exclusiva en las áreas estratégicas…

De tal suerte que las modificaciones permitirían la contratación para la exploración y explotación de hidrocarburos”.

La iniciativa otorgará a PEMEX y a particulares permisos de refinación, petroquímica, transporte y almacenamiento de petróleo, gas y sus derivados. Estos contratos se pueden otorgar a un particular asociado o no a PEMEX, pero siempre deberá compartir utilidades con el gobierno federal. La propuesta contempla que el Estado pueda celebrar contratos con particulares en los términos que establezcan las leyes.

A su vez, el Secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell señala que se requiere capital; que se tienen buenos yacimientos y gas, pero… no hay dinero. Y pone como ejemplo que mientras en Estados Unidos se perforan mil pozos, en México apenas tres.

Así que con la entrada de capital extranjero se multiplicarán los empleos, bajarán las tarifas de energía eléctrica, gas y combustible.

Y para cerrar la pinza mediática de información, aparecen en los medios de comunicación anuncios para hacer ver a la población la bondad de tan noble reforma energética, que sólo los nacionalistas y obcecados de la oposición no quieren ver. Que entre otros son la creación de medio millón de empleos en este sexenio y dos y medio al 2025.

Y una maravilla de propuesta: “Para obtener los beneficios del petróleo, los mexicanos podremos decidir en qué proyectos nos conviene asociarnos y en qué condiciones”.  Sí, como no, la voz del pueblo será escuchada. Ya parece que tomarán en cuenta a los ciudadanos.

Y los nostálgicos, por su edad, no verán ni un solo empleo ya no digamos en 2025, sino en este sexenio, promesas de siempre, desengaños eternos.

rangel_salvador@homail.com

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