Opinión

Riqueza y sabiduría de los pueblos originarios (Comentarios a un libro)

Punto y seguido

Ricardo Rivón Lazcano

Un libro es, recordando a Ioan P. Coulianu, una siembra de fantasmas que va dirigida a un segador desconocido. Al mismo tiempo y el mismo libro, es un balance de unos estudios, de unas conquistas y, sobre todo de unas derrotas que solamente el autor podría narrar.

Un libro cuyo título es Riqueza y sabiduría del Cosmo-Ser, de los pueblos Originarios de Abya-Yala, sólo pudo haber sido escrito por alguien llamado José Edmundo Miguel Agustín García y Olvera. Y dicho libro no podía tener un índice diferente al que tiene.

Por ejemplo, en el capítulo cuarto, dedicado a describir y caracterizar la riqueza y sabiduría de la educación Hñähñú, (extensiva a todos los pueblos originarios de Abya Yala), contiene veintidós subcapítulos que detallan con precisión hacia dónde va dirigida la mirada láser de Miguel. El lector sale ganando.

¿Qué significan el “fogón” y la cocina en la educación hñähñú? ¿Cómo esa educación privilegia el comunitarismo, la corresponsabilidad y la solidaridad? ¿Cómo se manifiesta en el lenguaje la vigencia de la expresión “hombres de maíz”?

La clave del libro está en la página cuatro, más precisamente en los renglones tres, cuatro y cinco.

Cada especie se cuenta su historia. Hoy sabemos que cada especie viva observa la realidad (eso que suponemos realidad), con un colorido diferente. Y todas esas historias son, en principio, aceptables.

(El racismo confundió especie con raza, confusión de consecuencias terribles. Para una nación, para un pueblo, la historia y el colorido de una cierta superioridad resultó tremendamente aceptable).

No es que el mundo nos imponga la versión “políticamente correcta” o “científicamente verdadera” de lo que es el color del mundo y en el mundo (o lo que es el mundo mismo), si así fuera, los elefantes estarían equivocados, los pájaros estarían equivocados, los científicos estarían equivocados, los pueblos originarios de Abya-Yala estarían equivocados. Toda una equivocación.

Sin embargo hablamos de algo que no se puede comparar, de algo inconmensurable, lo que en el fondo, y saludablemente, nos lleva a dar relevancia a la tolerancia… y de la humildad frente a todo lo real.

Las sociedades en la historia muestran que hay múltiples formas de interpretar el mundo y el cosmos.

Hay tres formas de conocer, de interpretar el mundo, tres formas puras que en la realidad se dan mescladas: conocimiento revelado, conocimiento artístico y conocimiento científico (Jorge Wagensberg).

¿Por qué suponemos y aceptamos que la interpretación científica es la “mejor”, la única válida en muchos, si no es que en todos los sentidos?

El libro nos responde al redescubrir, desvelar y defender un saber despreciado por Occidente y la ciencia contemporánea.

Descubre también que los saberes están ligados al poder y ambos, saber y poder, a la metamorfosis de las culturas y las sociedades.

Como el tiempo termodinámico (de la gota de tinta que se diluye en agua) es irreversible y define la dirección del pasado hacia el futuro.

Un cometido del libro, que es la tarea más amplia de Miguel es, supongo, entender la pobreza para dejar de ser pobre liberándose de la idea y el imaginario impuesto respecto de la pobreza misma, de todos sus significados, de toda la historia que nos han contado sobre ella. “Deseo poco y lo poco que deseo lo deseo poco”. Desear menos, dejar de desear, para percibir con total claridad la naturaleza del Cosmo-Ser.

La clave del libro está en los renglones tres, cuatro y cinco, en los que Citlali y Maripaz, sus hijas, alentaron a Miguel para hacer perdurar la aventura narrada en el libro, para así, guardar un testimonio, una memoria que, como siembra de fantasmas, va dirigido a un segador desconocido.

Cada lector es ese segador a quien corresponde decidir sobre su uso.

(CEAPAC ediciones. Colección IARI, educación poética)

@rivonrl

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