Opinión

Risa y erotismo

AMOR, HUMOR Y MUERTE

Por: Edmundo González Llaca

La risa es la mejor tarjeta de presentación en sociedad, de ahí que la expresión de felicidad sea el mejor instrumento de socialización. Cuando conocemos a alguien, antes de entablar una conversación sobre asuntos trascendentales, simplemente nos reímos. Los que se ríen generan una simpatía, una identificación positiva con el otro, a diferencia de la antipatía, el rechazo al otro.

Conforme esa risa emocional tenga como fundamento vínculos de mayor involucramiento personal se provoca entre los risueños una “empatía”, de la palabra griega empatheia, “sentir dentro”, es decir, ya hay una compenetración interna que rebasa la simpatía; la identificación no es social sino subjetiva; la relación más que de neurona a neurona es de corazón a corazón. El ejemplo más claro de cuando la risa deja de ser un gesto externo, meramente superficial y convencional, es la risa de los amantes.

La risa que comparten los amantes es generalmente irracional y hasta boba, su relación va más allá de una simpatía, comparten una felicidad espiritual que no tiene ninguna explicación. Los amantes no se preguntan la causa de su risa, se observan y se ríen; es una correspondencia que escapa a la comprensión de los que les rodean. Ellos saben que nadie entiende de qué se ríen, lo que no deja de satisfacerles. Aislados y risueños realimentan la gran alegría que les produce su amor; el estado excepcional que saben que están viviendo, tienen como prueba la mirada extraña que les dirige la gente. (Para mayor amplitud, consúltese mi libro: La letra con [sangre] humor entra. 1° ed., Trillas, 2012)

Todos los amantes que se respeten deben sentirse acosados por fuerzas desconocidas, la risa es parte no únicamente de su patrimonio críptico que los protege contra el exterior, sino que la risa también es una defensa de su relación mágica. Los amantes saben que después de que se ha dicho y dado todo, se han experimentado todas las caricias, los roces, los besos; si el juego de las lenguas está henchido y exhausto, el lenguaje de las palabras es una amenaza de vulgaridad. Lo único que puede mantener la intensidad de la intimidad es una risa.

Si usted opta por decir cualquier cosa de seguro que la riega. El escritor francés Henri de Montherlant, afirmaba con sabiduría: “Después de hacer el amor, el primero que habla dice una tontería”.

Ahora bien, en virtud de que el erotismo es lo que está en medio del sexo y el amor; entre la carne y el espíritu; entre lo vil y lo sagrado, esa característica sandwich, mezclada y jaloneada por lo carnal y lo divino provoca que si hay algo que distingue al erotismo es el sentido del humor.

Nadie busca reírse cuando está inmerso en las convulsiones propias de los placeres venéreos ni tampoco cuando se está enamorado. A primera vista es fácil observar la distancia que guardan el instinto y el humor, lo que no significa que el sexo no sea una de sus principales fuentes de inspiración: “El sexo me da risa”, es un lugar común y quizás el apartado más importante del humorismo. Y es que la intensidad de la situación en el encuentro de los genitales eleva las apuestas vitales y el riesgo inminente del ridículo propicia la ironía.

Los ejemplos son infinitos:

“El abate, que sorprendió a la hermosa en su tienda, intentó violarla, pero no pudo… ¡ella tenía la quizá acertada costumbre de acceder, cuanto antes, a cualquier proposición sexual, por impetuosa que fuese!”

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“El ministro ruso Isvolski estaba muy enamorado en su juventud de la señorita Von Bulow. Era más bien feo, y ella lo rechazó. Más tarde, cuando Isvolski fue ministro de Asuntos Exteriores del zar, le preguntaron a la joven dama:

–¿No le sabe mal no haberse casado con él viendo su magnífica carrera?

–Lo siento todos los días, pero me alegro todas las noches.”

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“El regente Felipe de Orleans fue sorprendido por el señor de Maubuisson cuando hacía el amor con su mujer. El marido engañado exclamó:

–Pero monseñor, eso no está bien; poneos en mí lugar…

–Es lo que estoy haciendo, amigo mío.”

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“Se cuenta de un caballero que recibió una carta del marido de su amante exigiéndole que rompiese la adúltera relación. El hombre contestó con una carta que empezaba, sencillamente, con la frase: ‘He recibido su circular…’”

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“Ya en el ocaso de su vida, el mariscal de Boufflers, hablando plácidamente con su esposa, dejó escapar esta exclamación:

–¡Hay que ver la cantidad de cornudos que he hecho en mi vida!

A lo que su esposa sólo respondió:

–Me ganas; yo no he hecho más que uno.”

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“La postura sexual más practicada es la de perrito: él se arrodilla e implora; ella se da la vuelta y se hace la muerta.” Publicidad de Johnny Walker.

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Es cierto, la carne es débil; pero no seamos hipócritas: el espíritu lo es mucho más. Tito Monterroso.

Era un matrimonio perfecto. Ella no quería y él no podía. Spike Milligan.

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Es imposible obtener una condena por sodomía de un jurado inglés. La mitad no cree que pueda hacerse físicamente y la otra mitad, lo hace. Winston Churchill.

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El pecado carnal está mal visto en el Alto Cielo, pero sospecho que Dios condena lo que ignora. Galeano.

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La mayoría de los padres no se preocupan de una hija adolescente hasta que deja de aparecer en el desayuno. Entonces es demasiado tarde. Hubard.

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¿Cuántas mujeres suspiran por ser tratadas como objetos sexuales? Rius.

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¿Qué puede saber el Papa sobre sexo? Pues lo que le sopla el Espíritu Santo. Rius.

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El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero teniendo en cuenta cómo son las experiencias vacías, es una experiencia vacía bastante buena. Woody Allen.

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Yo soy tan buen amante porque practico mucho a solas. Woody Allen.

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Si no fuera por los carteristas y por los cacheos en los aeropuertos, no tendría ninguna vida sexual. Rodney Dangerfield.

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Agustina de Broham rezaba cada mañana esta oración: “Virgen María vos que habéis concebido sin pecar, concédeme que peque sin concebir.”

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Lo que me recuerda la frase de Zsa Zsa Gabor, quien decía, con ocasión de su séptimo u octavo matrimonio, a quien le reprochaba que siempre había escogido por maridos a hombres riquísimos: “Es que a mí solamente me gustan los hombres con sentido del humor; ¿qué culpa tengo yo de que los pobres sean malhumorados?”

Estimados lectores, una muy feliz navidad y un año 2013 pleno de salud, prosperidad y logros. Todo salpicado de dosis de erotismo a discreción.

Espero sus comentarios en www.dialogoqueretano.com.mx donde también encontrarán mejores artículos que éste.

JICOTES

 

Definición

“Es momento para definirse”, me escribe y demanda un entusiasta priista. Respondo. No me llama la atención un PAN que ha perdido la Presidencia, el partido y sus principios éticos; me preocupa un PRI que utilizó en la campaña como arma principal de persuasión el dinero y en el que la regresión autoritaria es su gran tentación; veo con escepticismo una izquierda dividida, con un PRD que ha perdido su principal líder y un líder que forma un partido alrededor de él. En suma, no creo que la alternancia en el poder sea la solución de los problemas del país. Creo en una sociedad mejor informada y en ciudadanos que vigilen, controlen y participen exigiendo a sus gobernantes y representantes populares, de cualquier partido político, que rindan cuentas, y en su caso, que se les premie o finquen responsabilidades. Ésta es mi definición.

Francisco Domínguez

Me pregunta una amable lectora que si no me sentí orgulloso, como queretano, que el PAN hubiera elegido a Francisco Domínguez para fijar la posición de ese partido ante el Congreso, precisamente al despedir a Calderón. Respondo. Francamente sí, muy orgulloso, lástima que haya desperdiciado la oportunidad. Si hubiera dedicado la mitad del tiempo, que de seguro le llevó peinarse, en hacer un discurso más sustancial y en pronunciarlo mejor, hubiera sido para la historia. Nada de eso, Nervioso, titubeante, incapaz de transmitir con emoción lo que decía, pues leía un discurso que de seguro le fue preparado por otros, no levantó el ánimo ni de sus deprimidos propios correligionarios. Lo que al principio fue orgullo terminó en vergüenza.

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