Opinión

Roberto Loyola y Armando Rivera

Por Daniel Muñoz Vega

La política nacional lleva tiempo tomando forma. Ya están definidos los tres principales candidatos presidenciales, hasta el Panal presentó a su candidato después de su fallida alianza con el PRI. El 1° de julio habremos de definir el rumbo político que le queremos dar a la nación. Hace seis años a estas alturas del partido, las campañas políticas se desarrollaban en un ambiente lleno de ataques y polarización. Fue precisamente en el mes de marzo cuando Acción Nacional sacó el lema “López Obrador es un peligro para México”, una lamentable campaña que terminó por dividir al país y creó un grandísimo conflicto electoral.

Seis años después de la conflictiva elección de 2006, AMLO vuelve a aspirar a la Presidencia con una nueva estrategia basada en la conciliación; a diferencia de hace seis años, el AMLO beligerante opta por hacerle caso a los estrategas para pretender cambiar la concepción que muchos tienen de sí mismo. Hoy AMLO se enfrenta a la maquinaria política priista que trata de manejar a su candidato sin exhibir mucho sus limitantes intelectuales. Está claro que Peña Nieto es el representante de un grupo de poder. Josefina Vázquez Mota comienza a quedarse sola; su pésima coordinación de campaña y una serie de resbalones que ha dado últimamente, la ponen en jaque. La campaña puede ser de dos, el rojo y el amarillo.

Todavía no hay ataques frontales como los vividos en 2006. Apenas comenzarán los tiempos oficiales de campaña; sin embargo, el camino recorrido por los aspirantes presidenciales ya es de años. Hoy los ciudadanos escuchamos constantemente la guerra de las encuestas, las declaraciones confrontadas; somos testigos de la opinión generada en las redes sociales y los videos en Youtube. Las mejores armas de los tres principales candidatos están por verse.

Querétaro apenas comenzará su periodo de precampañas. En Querétaro aspiramos a un bipartidismo que se disputará la mayoría de los puestos de elección popular. La gran pelea se dará en la capital del estado. Acción Nacional ganó en 1997 por primera vez la gubernatura, el candidato ganador fue Ignacio Loyola Vera, hoy es el hermano del ex gobernador el que podría recuperar la capital para el PRI, bastión que ha estado en manos del PAN por 15 años. Los priistas tienen un buen panorama para recuperar la capital, la elección no será un simple trámite, Acción Nacional les dará la batalla suficiente para mantener Querétaro. Tanto el ya casi candidato del PRI como el que suena dentro del PAN, (Loyola y Rivera respectivamente) tienen sus pros y sus contras con los que aspirarán a llegar al centro cívico.

Loyola Vera tiene la maquinaria, el PRI tiene la logística para la movilización; el gran problema que tendría su candidato a la alcaldía, es el poco carisma que tiene, hay que forzarlo a ser amigable, Loyola Vera tiene una personalidad arrogante que tiene que cambiar. Su camino al centro cívico dependerá de una muy buena campaña política donde cambien la imagen de arrogancia que inspira su candidato y su capacidad para la movilización, la cual parece tienen controlada.

El que pudiera ser o suena para ser el candidato del PAN es Armando Rivera, el ya fue alcalde, es un tipo que dejó tanto opiniones positivas como negativas. Se le hace una relación directa entre su participación política y sus negocios al amparo del poder. El sí tiene carisma, a la gente le cae bien, tiene un mejor trato, cosa que su rival no tiene. Pero Armando Rivera tiene ese estigma de ser el gran ecocida del municipio al otorgar en su administración, muchos cambios de uso de suelo que eran de zonas protegidas, argumento que el PRI ocupará a su favor para atacarlo.

Armando Rivera comienza a comportarse como un candidato de oposición cuando en realidad no lo es. El municipio de Querétaro es gobernado por el PAN. Hace unos pocos días acusó al gobierno del estado de mandarle seis auditorías a sus restaurantes y una directamente a él. Argumenta que en política nada es casualidad. Los procesos de fiscalización, ahora bien, se hacen tanto por la federación como por el estado. En caso de que las supuestas auditorías que se le pretenden hacer vinieran por parte del SAT, que Armando se preocupe más todavía porque el enemigo está dentro del PAN, son ellos quienes ostentan el poder a nivel federal.

Las campañas políticas están por tomar vuelo. Apenas veremos quizá lo mejor, quizá lo peor de todos los candidatos. Tanto en el ámbito local como federal habrá mucha materia de análisis. Mientras vemos como los estrategas de Peña Nieto le impiden hablar para que no se equivoque, hay que ver como los estrategas de Roberto Loyola le enseñan a ser amigable con la gente. Será un interesante experimento que enseñen a Roberto a pasearse por los mercados, subirse al transporte público, saludar a las señoras y cargar a los niños en las colonias populares. Ojalá no nos salga como Jorge Castañeda, que alguna vez dijo que a él como candidato, no le gusta que la gente lo toque.

 

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